En momentos tan cruciales, solemos dejarnos llevar fácilmente por las corrientes vergetinosas de la desesperación y la ansiedad. Solemos tomar decisiones cuestionables, romper lazos emocionales y poner en riesgo tu propia vida... Pero tenía que hace...
1. Publicado el 1 de febrero del 2024 2. Reescrito el 30 de enero del 2025 3. Reescrito el 31 de enero del 2026
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Soltó un gemido de cansancio al fallar en el décimo octavo intento tratando que la energía funcionara, para que el ascensor subiera a la parte alta y así llegar al puente que la llevaría al Playhouse.
Masajeó con sus dedos las sienes de su frente para disimular el dolor a causa de tanto estrés acumulado de las últimas horas. Todavía no entendía cómo rayos seguía viva después de los juegos de muerte de la Playstation con Mommy Long Legs, el descarrile del tren en las vías, encuentros desafortunados con Catnap y demás cosas. Además, no era muy buena con los puzzles y rompecabezas, pero aprendió a serlo si quería seguir respirando.
Soltó otro suspiro. Volvió a acomodar los postes de energía de una manera diferente, impulsandose gracias al Grabpack, los acomodo en punto en la que el cable de energía se conectara entre ellos mismos, volvió a bajar la pequeña palanca del motor; posiciónandose cerca del ascensor y está vez fue en una positiva.
»¡Si! ¡Por fin!«
El pequeño ascensor ascendió a la plataforma y al llegar arriba, la pequeña puerta se abrió para dejarla pasar.
Soltó otro suspiro, está vez de alivio. Había hecho ese puzzle antes, pero eso no significaba que ya podía dominarla por completo. Probablemente nunca lo haga. Cada desafío era más difícil que el anterior, y cada vez era un dolor de cabeza entenderlo.
Elevó su mano para ver la hora viendo el pequeño reloj de su muñeca izquierda dictaba la 1:04 a.m, Wow, solo había pasado unas horas desde que puso un pie en la fábrica, pero ella lo sintió como una eternidad; la persecución de Huggy por los ductos de ventilación, los juegos mortales de Mommy Long Legs, y su situación actual con Catnap. El futuro era incierto, pero presentía que algo se avecinaba; algo muy inquietante. Y más con el gato sonriente que, de seguro, vigilaba todos sus movimientos en la oscuridad.
Dejó de mirar aquel aparato para caminar por el puente, todo iba bien, hasta que sus ojos, al inspeccionar alrededor; notó al gato púrpura a unos cuantos metros bajo el puente, en una caverna iluminada por alguna antorcha o luz. En ella se encontraba una pila de juguetes muertos acomodados de manera irregular e incomprensible. La respiración se le cortó unos segundos. Esa devoción se sentía enferma y retorcida. Apresuró el paso, temiendo que la note, pues solo la separaba aproximadamente como 10 o 15 metros de aquel pedazo de tierra
Caminó con cuidado, tratando de que cada paso que daba no se escuchara, pero era casi imposible si el material del puente era demasiado ruidoso, delatandola inconscientemente. Pasando justo detrás, aquel felino se paró en dos patas con las manos arriba, demostrando su devota adoración, dejándola atónita y confundida.