Capítulo 1 - El Heredero Olvidado.

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El mundo sobrenatural celebraba.

La prestigiosa familia Phoenix, portadora del linaje de las aves fénix, había dado a luz a su primer heredero.

Un evento digno de orgullo entre la nobleza demoníaca.

En los brazos de la matriarca descansaba un pequeño de cabello dorado y ojos azules intensos. Dos delicadas alas de fuego brotaban de su espalda, símbolo inequívoco de su linaje.

Lord Phenex lo observaba con una sonrisa orgullosa.

—Este niño… traerá grandeza a nuestra casa.

El poder que emanaba del recién nacido era inusual. Incluso para un demonio puro, su energía rivalizaba con la de un demonio de clase media.

Su nombre sería… Naruto Phenex.
Sin embargo, lo que debía ser el inicio de una leyenda… pronto se convertiría en el comienzo de su soledad.

Dos años después nació su hermano menor: Riser Phenex.
Desde el primer momento, todos afirmaron lo mismo:

—Su potencial es superior.
Y así, lentamente… Naruto fue olvidado.

Mientras Riser crecía rodeado de

atención, elogios y privilegios… Naruto aprendió a vivir en silencio.
No odiaba a su hermano.
No odiaba a su familia.
Simplemente… dejó de esperar algo de ellos.

Lo curioso era su naturaleza.
No encajaba con los demonios.
No era ambicioso.
No era cruel.
No deseaba poder.

Si no fuera por sus alas de fuego… nadie lo consideraría un demonio.

A los 11 años, Naruto comenzó a entrenar por su cuenta.

Sin maestros.
Sin reconocimiento.

Fue entonces cuando lo descubrió.
Una energía olvidada… una que no pertenecía a ese mundo.
Chakra.

Un poder antiguo, capaz de enfrentarse incluso a entidades sobrenaturales.

Y dentro de él… algo más.
Algo vivo.
Algo… observándolo.

A los 18 años, Naruto se había convertido en alguien completamente distinto.
Alto, atractivo, con una presencia serena… pero abrumadora.

Sus llamas ya no eran normales.
Eran más densas. Más puras.

Más… peligrosas.

Pero nadie lo sabía.
Porque nadie lo miraba.

—Eres patético…
Una voz profunda resonó en su mente.

—Ni siquiera con ese poder logras que te reconozcan.
Naruto abrió los ojos, alerta.

—¿Quién está ahí?

—Hermano…
Una voz dulce lo sacó de su concentración.

Era Ravel.
La menor de los Phenex lo miraba con preocupación.

—¿Te encuentras bien?
Naruto sonrió suavemente.

—Sí, Ravel-chan… solo estaba pensando.
Ella dudó… pero tomó su mano.

—Riser nos está esperando.
El salón principal estaba lleno.
Rodeado de mujeres y sirvientes,

Riser descansaba con arrogancia, como si el mundo le perteneciera.

—Vaya… sigues igual.
Naruto entró ajustando su corbata.
Las miradas se dirigieron a él.

—Miren quién apareció… —sonrió con desprecio—. El bastardo de la familia.
Las llamas de Riser aumentaron la temperatura del lugar.

Naruto lo miró sin inmutarse.

—Aun así… sigo siendo tu hermano mayor.
Por un instante, el ambiente se volvió pesado.

Las llamas de Naruto emergieron… más densas, más intimidantes.
Las piezas de Riser retrocedieron.

—¿Respeto? —rió Riser—. Deberías agradecer que llevas mi apellido.
Naruto suspiró.

—Quédate con el título de heredero. No me interesa una familia que trata a sus hijos como herramientas.

Silencio.

Por un momento… incluso Riser dudó.

—Tch… —chasqueó la lengua—. Yubelluna… protégelo.
Las miradas se abrieron con sorpresa.

¿Acababa de… preocuparse?
No.
Solo era Riser siendo Riser.

En el mundo humano, en la Academia Kuoh…
La heredera de los Gremory, Rias Gremory, apretaba los puños.

—Ese idiota… adelantó el compromiso…

Su nobleza la rodeaba.
Entre ellos, Issei Hyoudou, quien no ocultaba su molestia.

—¡¿Ese tipo es tu prometido?!

—Lamentablemente… sí.
Un círculo mágico apareció.

Riser llegó… sonriendo.
Y sin respeto alguno, invadió el espacio personal de Rias.

—Te extrañé.
Ella se apartó, furiosa.

—No te acerques.

—Pronto no podrás decir eso.
El ambiente se tensó.
Issei dio un paso al frente.

—¡Aléjate de ella!
No alcanzó a tocarlo.
Fue aplastado contra el suelo.

—Patético —murmuró una voz.
Naruto apareció.
El silencio cayó.

—Naruto Phoenix..… —susurró Rias, sorprendida.Koneko entrecerró los ojos.

—Esa energía…
El guante de Issei reaccionó.

El dragón dentro de él despertó.
—Interesante… —dijo la voz de Ddraig—. Huelo a una bestia.

Naruto apretó los dientes.
—Cállate…
Una risa resonó en su mente.

—Déjame salir… —gruñó Kurama.
Sus ojos se tornaron rojizos.

El aire vibró.

—¿Kurama…? —murmuró Ddraig—. Así que eres tú maldito. La mascota favorita del sabio.

—No somos mascotas de nadie… —respondió el zorro con desprecio.

La tensión era explosiva.
Pero se detuvo.
Entonces apareció ella.

Grayfia Lucifuge.
El frío invadió todo.

—He venido con órdenes de Lucifer.

Silencio absoluto.

—Se decidirá el destino de Rias Gremory… en un Rating Game.
Riser sonrió.

—Perfecto.

Naruto dio un paso al frente.

—Tengo una propuesta.
Todos lo miraron.

—Yo lucharé contra su peón.

Issei sonrió con arrogancia.

—Te voy a destrozar niño bonito.

Naruto lo miró fijamente.
—Inténtalo.

Más tarde…

Naruto meditaba.Una energía dorada lo envolvía.

—Con esto… bastará —dijo Kurama.

Naruto abrió los ojos.
Determinación pura.

—Ganaré…
Por primera vez en su vida…
No por su familia.
No por reconocimiento.

Sino por sí mismo.
—Porque yo soy… Naruto Phoenix.

Continuará…

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⏰ Last updated: Mar 30 ⏰

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