Hi no kuni-Valle del fin
El Valle del Fin estaba en silencio.
No era un silencio tranquilo.
Era el tipo de silencio que parecía existir solamente después de que algo hubiera sido destruido.
El agua del río avanzaba lentamente entre las enormes estatuas de piedra. Las dos figuras gigantescas que dominaban el valle observaban el lugar desde lo alto, inmóviles, como si hubieran sido colocadas allí para presenciar eternamente las tragedias de quienes llegaban hasta sus pies.
El cielo estaba cubierto de nubes.
La luz del sol apenas lograba atravesarlas.
El viento descendía desde las montañas y recorría el valle, levantando pequeñas gotas de agua que brillaban durante un instante antes de desaparecer.
En medio de aquel paisaje se encontraban dos muchachos.
Naruto Uzumaki estaba de pie.
O, al menos, intentaba estarlo.
Su ropa naranja y azul estaba completamente deteriorada después de la persecución y de la batalla. La chaqueta estaba abierta y rasgada en varios lugares. El pantalón tenía cortes y manchas de barro. Sus sandalias estaban cubiertas de tierra.
Su cabello rubio, normalmente desordenado, estaba pegado a su frente por el sudor.
Respiraba con dificultad.
Tenía los brazos pesados.
Las piernas le temblaban.
Pero seguía de pie.
Frente a él estaba Sasuke Uchiha.
Su ropa también estaba deteriorada.
El símbolo del clan Uchiha permanecía visible en la parte posterior de su camisa, aunque la tela estaba rota en algunos lugares. Su protector frontal estaba sujeto alrededor de su frente, ligeramente torcido después de la batalla.
Su cabello negro se movía con el viento.
Sus ojos estaban fijos en Naruto.
El Sharingan permanecía activo.
No había odio puro en su mirada.
Tampoco había indiferencia.
Había algo más difícil de reconocer.
Duda.
Sasuke había llegado hasta allí convencido de que podía cortar todos los vínculos que lo unían a Konoha.
A Sakura.
A Kakashi.
A los demás.
A Naruto.
Pero Naruto seguía allí.
Incluso después de todo.
Incluso después de haberlo perseguido hasta aquel lugar.
Incluso después de haber recibido golpes que habrían hecho retroceder a cualquiera.
Seguía levantándose.
Sasuke respiró lentamente.
-¿Por qué sigues levantándote?
Naruto levantó la cabeza.
-Porque todavía no terminé.
-Ya perdiste.
-No.
Naruto sonrió.
