𝓐𝓭𝓲ó𝓼, 𝓿𝓮𝓻𝓪𝓷𝓸
Maia
Lo que menos anhelaba era volver a clases.
Era septiembre. Finalmente volvíamos a la escuela después del verano. Un verano olvidable, la verdad. No hicimos mucho en las vacaciones con mi familia. Si bien México era lindo, la playa no es mi lugar favorito. Soy team frío, así que no lo disfruté al 100%.
Alisson me animaba diciéndome que iba a ser divertido e íbamos a estar juntas todo el semestre, pero sabía que no era cierto. A mí me costaba socializar, algo en lo que ella era experta y por lo que tenía muchos amigos. Aún así, ella siempre me eligió a mí. Desde pequeñas somos mejores amigas por nuestros padres, así que pasamos la mayor parte de nuestra vida juntas: desde que aprendimos a gatear hasta cuando aprendimos a usar Instagram (un evento canónico).
En este momento me encontraba parada en el medio de la habitación viendo la ropa que tenía en mi armario. La escuela empezaba a las siete y media y faltaban quince minutos exactos para partir. No se me daba bien ser puntual, pero siempre intentaba serlo.
Justo cuando iba a agarrar una prenda que me había interesado, alguien abre la puerta de mi habitación.
- Maia, te he dicho varias veces que tienes que ordenar tu habitación y sigues sin hacerlo. -era mi amada madre, quien se había metido a mi habitación sin pensarlo dos veces- ¿Esto es para lavar? -dijo señalándome una remera apoyada en la silla de mi escritorio.
- Sí, lo siento me olvidé de avisarte.
- ¡Maia acabo de poner la ropa blanca en la lavadora! Ahora apúrate que llegaras tarde a la escuela. Ya deberías estar cambiada, ¡vamos!
Otra cosa que odiaba: que me apuraran.
Dicho eso, cruzó por la puerta con un montón de ropa encima hacia la cocina, donde también se encontraban mis hermanos: Jack, Leo y Finneas. Sí, tres varones y una chica. Todavía no sé cómo no huí.
En fin, luego de un breve debate en mi cabeza decidí ponerme unos jeans grises acampanados con unas zapatillas blancas y en la parte de arriba una remera manga larga negra. Nada muy inusual, la verdad.
Tomé mis auriculares y rápidamente me dirigí al baño para lavarme los dientes. Al verme al espejo, noté que mi pelo castaño pedía ayuda a gritos y me lo cepillé. Pero eso no era suficiente; no podía salir de mi casa sin, aunque sea, un poco de rímel en las pestañas y algo de gloss en los labios. Era poco el maquillaje que usaba, pero lograba hacer una diferencia, al menos desde mi punto de vista.
Salí del baño luego de un rato y caminé hacia la cocina, donde estaban los demonios de Tasmania jugando con su desayuno.
- Mai, ¿quieres un panqueque? Para nada lo tiró Jack. -dijo entre risas Finneas, el más pequeño.
- Muy graciosos, chicos. -les comenté irónica- ¿Por qué no se lo ofreces a Leo? El seguro lo querrá.
- ¡Si, dámelo! ¡Dámelo! -contestó el mencionado.
- Asqueroso.
Miré la hora y eran casi y media, así que tenía que apurarme si no quería perder el autobús escolar. Allison siempre me guardaba lugar a su lado, por lo que no me tenía que preocupar por eso.
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Lost in the forest
Teen FictionEsta es la historia de cinco adolescentes que asisten a un viaje escolar. Puede sonar aburrido, pero este no fue como cualquier otro, definitivamente será uno que marcará sus vidas de la manera más inesperada posible. Maia, Alisson, Liam, Noah y Ale...
