Vida e Infancia arrebatada

415 28 48
                                        


*La lluvia caía cual si fuera un diluvio.  Los relámpagos iluminaban con sus destellos el frío paisaje. 

La vista del lugar mostrava un panorama oscuro y deprimente.

Un viejo cartel de madera carcomida por el moho,  las termitas y las inclemencias del tiempo  mostrava sus desgastadas letras hace mucho despojadas de su ántiguo color.  Este decía. "Bienvenidos a Dusty Stump." 

La palabra población yacía en la parte baja del letrero era seguida por el número 120  ya tachado por una x tallada en la madera para ser reemplazada con un número cero escrito con lo que paresia haber sido algo filoso. 

En aquel pueblo fantasma de edificios derrumbados hace más de ochenta años podemos ver un puente de hierro oxidado, que alguna vez fue usado por los pobladores para llegar al camino que los guiaria a la autopista principal, ahora cubierto por maleza.

Sobre ese puente podemos ver una solitaria silueta que avanzaba tambaleándose torpemente, arrastrando un pie y sujetándose un brazo mientras se alejada de una camioneta negra volteada, envuelta en llamas que levantaba una espesa columna de humo negro.

Este era un niño de cabellos alguna vez del blanco más puro. Pero ahora este estava  cubierto por colores rojos, cafés y negros que ensucian su blanquecina cabellera. 

Sus ropas rotas. Camisa de polo alguna vez anarajandada, ahora estava cubierta de tierra y hollín.

Sus pantalones azules ahora rotos en las rodillas y en los tobillos sujetasos por un pedazo de cable.

Además de carecer de calzado. 

Sus pies callosos y sucios de tanto caminar en el lodo mostravan cortes y llagas purulentas que le dolían a cada paso que daba, el cual uno estava amoratado e hinchado por el esguince que se causó. Mientras que el otro mostrava una herida que envolvía su tobillo casi despojado de piel. Dejandolo a carne viva . 

 sus piernas temblaban, pidiendo rendirce y descansar. 

Descanso. Que dulce palabra. ¿Cuando fue la última vez que descanse?,  se preguntó el niño. 

Daría todo en este mundo. Incluso vendería su propia alma por poder darse una ducha; Comer algo delicioso y caliente  y dormir en una  tibia y comoda cama*. 

*Una amarga nostalgia invadió al chico. El solo se hacía una pregunta*.  ¿Por que?. ¿por que todo tenia que terminar asi?. ¿Por que me pasó esto a mi?.

Solo quería mi espacio. No soy un sirviente. Soy su hermano. 

 Solo quería tiempo para mi. ¿Por que no lo entienden?. ¿por que?. 

 ¿Por que no dije eso?. ¿Por que mis padres no detuvieron esto?. —

*entre sus pensamientos el chico tropezó, callendo al suelo. En ese momento su camiseta se levantó un poco, dejando ver que en su espalda tenía una gran cicatriz. 

 A duras penas pudo levantarse. 

En el esfuerzo que tuvo que hacer le causo una fuerte toz , seguido de un fuerte dolor en el pecho  y un charco de sangre expulsado de su boca. 

El dolor lo hizo cesar en su andar para descansar, sentándose,  recargado contra uno de los postes del puente. 

El chico se levantó la camiseta al oír a su estómago rugir por doceava vez en ese día. Pues hace un año que el niño no comía algo decente. 

En su cuerpo se podía notar cicatrices. Algunas viejas y otras recientes.  Además de varios hematomas.

Sus huesos casi se marcaban atravez de su piel, indicándo una sostenida desnutrición. 

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Feb 28, 2024 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Heluva LoudWhere stories live. Discover now