Sola en el mundo

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Me desperté porque sentía a alguien roncando a mi lado. ¿EN SERIO? ¿Qué carajos hacía yo aquí? ¿Y este chico?
A cierto. Marcus. Y ronca, no podía ser perfecto supongo.

-Oye, oso levántate.- lo meneé pero nada. Este chico si que tiene el sueño pesado.

-IDIOTA QUE TE LEVANTES!!!!- grite, eran las 8 de la mañana y debería estar en casa y no en la cama de un chico que conocí ayer.

Casi se cae de la cama el pobre, se desesperezo y se levanto.

-Que mala eres despertando a los demás, pobre de tu esposo.- Dijo somnoliento.

-Cállate, necesito irme de aquí lo más rápido posible. Sino mi mamá se dará cuenta que no dormí en casa de Rosi y estaré en más problemas del que estoy.
Cierto, ayer le dije a mamá que no dormiría en casa pero no le dije dónde, supongo que asumió que seria en casa de Rosi, sino estoy jodida.

-Esta bien esta bien pero antes haz algo con tu imagen querida, o asustaras a la gente.- me dijo y se fue a otra habitación, luego volvió con una toalla, un cepillo de dientes y un jabón.

-Ja ja muy gracioso.- y me fui al baño. Me puse la misma ropa de anoche, no tenía otra y me comí un sándwich que él me hizo.

No sé, podríamos vivir de sándwiches en el futuro ya que los hace tan buenos... Espera!!! Que carajos estoy pensando. Estar bajo su mismo techo me está afectando.

Me acompaño hasta que llegó el taxi, la verdad fue muy lindo conmigo y parecía confiable. Pero no podía volver a arriesgarme. No sabia que tipo de persona era realmente. Solo tenía 24 horas conociéndolo. No podía ilusionarme en lo absoluto.

Llegué a casa y saludé a mi hermano. Mamá aún seguía dormida, era un alivio. Los sábados dormía como un oso.

-¿Dónde está el ogro?- le pregunté a mi hermano.
-Después de la pelea de anoche él y mamá también pelearon, terminó largándose, aunque no me molesta puede quedarse por haya.- Oh no, ese @&$%# seguro se las cobró con mamá, no lo perdonaré. Pero lo mejor es que no esté aquí.
-Esta bien, ya desayunaste?
-Si, cereal, aunque ya se acabó.- Las cosas estaban empeorando y con ese ogro fuera de la casa estarían peor. Cada día los precios subían mas y seguían pagando lo mismo.
Tenía que hacer algo al respecto, por eso iba a comenzar a buscar trabajo, aunque aún era menor podía conseguir algo sencillo, necesitaba ayudar a mamá.

Me fui a cambiar de ropa, ya me había duchado un casa de Marcus, tome unos cuantos papeles, y dinero que tenía guardado y fui a la plaza.

Primero fui a una floristería, era buena con las decoraciones, pero no necesitaban a nadie. Luego a una tienda de juguetes, nada. Y así pasé de tienda en tienda, hasta que encontré una pequeña veterinaria, no me gustaba mucho trabajar con popo de perro y eso pero, era mi última opción, sino tendría que volver a casa con las manos vacías.

-Buenos días.- Salude y me puse en el cajero.
Parecía no haber nadie y habían muchas cajas, al parecer acababan de mudarse. Luego salió una mujer rubia, parecía de unos 30 y tantos años pero era joven.
-Buenos días, ¿En qué puedo ayudarla?
-Hola, estoy buscando un trabajo de medio tiempo, tengo 16 pero soy muy ágil y estoy de vacaciones. De verdad lo necesito.
-Mmmmm.- parecía estar analizándolo.- ¿Haz cuidado animales antes?
-Bueno una vez tuvimos un chihuahua. Y puedo aprender rápido.- parecía estarlo pensando.
-Bueno, tienes suerte, me acabo de mudar aquí y no tengo a nadie y necesito ayuda realmente. Aunque eres menor te pagaré el suelo mínimo ¿Estás bien con eso?.-
-Claro.-Solo necesito lo suficiente para ayudar a mi mamá, y creo que eso me servirá.
-Pues entonces vendrás dos días a la semana, martes y jueves de 10 a 4 y tendrás el descanso para almorzar de 12 a 1, así que trabajarás 5 horas, ¿bien?
-Perfecto, ¿Cuándo comienzo?
-Esta semana, el martes te explicaré todo lo demás, aquí te espero, soy Mónica.
-Un placer señora Mónica.- y nos tendimos la mano.-Señora no, puedes llamarme solo por mi nombre.
-Esta bien Mónica, entonces la veré el martes.
-Hasta entonces.- Y me retiré. Las cosas no pudieron ser más fáciles.

Llegué a casa y fui subiendo las escaleras cuando sentí que alguien sujetaba mi brazo.

-Que rayos.
-Ven acá jovencita.- Era el ogro, olía a alcohol y no me soltaba.-Entonces crees que te puedes largar una noche y volver sin ningún problema, y sabrá Dios que habrás echo con ese chico con el que saliste huyendo, tu y yo tenemos cosas que arreglar.
¿En serio estaba borracho en plena tarde? Era un enfermo.
-Tu y yo nada.- le grite intentando safarme de su agarre.- yo no tengo nada que ver contigo, a ver si te vas a emborracharte a otro sitio, que solo nos haces la vida un infierno.-Y entonces me abofeteó, ni siquiera mi madre me había echo eso nunca.

Lo patee en sus partes nobles y subí corriendo a mi habitación. Tome una maleta y recogí algo de ropa, medias, zapatos, libros, lo esencial. Saque de debajo del colchón mis ahorros y también los metí en la maleta. Él estaba en la puerta de mi habitación gritando y golpeándola. No lo soportaba más, hoy mismo me iría de la casa. Lo tenía pensado hace tiempo aunque nunca quize realmente hacerlo, pero como al final de las vacaciones comenzaría mi ultimo año y luego la universidad, no estaría tan mal que viviera en otro lado. En fin los detalles los sabría después, por ahora solo tenía que salir de ahí.

Oí a mamá discutir con él y a él golpearla a ella. Me acurruque en una esquina y me tape los oídos, no lo soportaba. Luego oí a alguien más, era mi hermano que también enfrentaba a ese ogro. Él lo comenzó a indultar y fue lo último, no lo soportaba más, si creía que iba a ponerle un solo dedo encima a mi hermano estaba muy equivocado.

Abrí la
Puerta de mi habitación y lo empuje hacia la escalera, por suerte no se callo.
-Mira tú, no me importa lo que hagas, y puedes emborracharte hasta bañarte en tu propio vomito si quieres, pero estoy harta de que vengas a maltratar a mi familia. Y hoy mismo llamaré a la policía, estoy harta de ti.- Tomé mis cosas y salí corriendo de casa, tome un taxi y me detuve en el parque enfrente de la biblioteca. Llamé a la policías para que fueran a mi casa, y ya pensándolo fríamente no sabía qué hacía. ¿A donde iría?
Solo se me ocurrió una cosa. Llame a Rosi.
-Emi por Dios me tenias preocupada,¿Donde te habías metido esta vez?- me respondió de una vez, ni siquiera me dejó saludar.
-Estoy metida en problemas.- le dije sin más, es que no había más que decir.
-¿Qué sucedió?.
-El estúpido me abofeteo y no pienso volver a mi casa hasta que él no se vaya.
-Ese hdp no lo puedo creer. Pero ¿Qué vas a hacer?
-La verdad no estoy segura, tengo unos primos que no viven muy lejos. Podría hablar con ellos a ver si me dejan quedarme hasta que reúna el dinero suficiente para mudarme sola.
-Pero ¿Cómo piensas reunir ese dinero?
-Ah es que no te lo dije aún. Conseguí trabajo en una veterinaria. Aunque soy menor me pagaran el salario mínimo de cualquier empleado.
-¿En serio? Eso es mucho, creo que sera suficiente. ¿Bueno pero crees que estarás bien con tus primos?.- Rosi siempre se preocupaba por mi, era afortunada al tener una amiga así.
-Si, los vi hace un año en las festividades de Navidad, parecían normales. Cualquier cosa te llamaré ¿si?
-Vale, no te preocupes seguiremos como siempre.
Y colgué. No era para tanto.

Mi maravilloso mundo, y mi yo no tán maravilloso.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora