-André, por favor, déjame ir a casa. -Luna sentía gotas de sudor recorrer su rostro. Un sabor a óxido en su lengua por la sangre que había salido de la herida en su labio inferior.
-No puedo permitir que me abandones. -Respondió André con una mirada aparentemente preocupada, pero su voz era tan firme que causaba escalofríos.
Luna pensaba una y otra vez en los momentos en que André parecía ser un chico normal, de hecho, un chico sumamente genial, que la sacaría de su mundo para ayudarle a conocer el exterior. Le ayudaría a eliminar monstruos e inseguridades de su pasado. Pero al contrario, estaba encerrada en una pequeña casa, herida.
Comenzaron a salir una semana antes, todo iba bien, demasiado bien. Parecía que había química, Luna se sentía protegida, sin embargo André le pidió que se alejara de David "No es un buen chico, siempre está causando problemas" le dijo a Luna. Ella lo hizo, pero desde el momento en que André se lo pidió ella comenzó a sospechar que algo andaba mal, que André no le estaba sugiriendo que se alejara, se lo estaba exigiendo. Luna lo dejó pasar, "Quizás tenga razón, es su primo después de todo". Pero Luna no podía negarlo, tenía un poco de miedo, y más aún cuando André le decía que no lo dejara nunca, el tono y la expresión con que lo decía era estremecedora, pedirle que fuese a vivir con él lo era aún más.
-No puedo. No quiero. -Le contestó Luna.
Él tomó con fuerza su muñeca, la llevó hasta el bus. Y sin soltar la muñeca de Luna, bajaron en la estación cerca de la casa de André. La muñeca de Luna dolía, ella sentía su enojo a través de su tacto. Entraron a la casa de André. Ella no podía estar segura de cuándo saldría de ahí.
-André, ¿qué haces? Dije que no quería venir a tu casa.
-Solo será un momento. -La expresión de André era lo suficientemente atemorizante para hacer a Luna permanecer en silencio. No lograría nada pidiéndolo.
André rebuscó las llaves en la bolsa de sus pantalones oscuros, luego de abrir la puerta volvió su mirada hacia Luna, le sonrió, tan dulce y amable como antes, pero Luna ya no sentía esa calidez, comenzaba a sentirse temerosa, ¿quién era él exactamente? Sin quejarse entró a la casa, era silenciosa, no había absolutamente nadie.
-¿Dónde están tus padres? -preguntó Luna, intentando sonar más curiosa que nerviosa. -¿Y tu hermana?
-Mi mamá...no está, ni ella ni mi hermana. Ambas tuvieron un accidente hace seis meses.
-Ya veo, lo lamento.
-Es por eso...¿entiendes? -Andre cubrió su rostro con ambas manos antes de golpear la puerta a su lado. -Es por eso que no quiero que me abandones, ¡no quiero perderte!
-Está bien.
-No, no está bien. ¿Quieres irte, verdad? ¿Me abandonarás?
-No, no lo haré. -Luna intentaba mantener la calma tanto como le fuese posible. Si algo había aprendido al acompañar a su padre viendo programas policiales era el que poner resistencia no le ayudaría mucho. Prefería mantener la calma, hasta que André bajase la guardia.
Su celular comenzó a sonar. Luna buscó en su mochila hasta encontrarlo.
-¡No contestes! -exigió André. Pero era tarde, Luna ya lo había hecho.
-¿Mamá? -contuvo sus lágrimas, la voz de su madre le provocaba un sentimiento de impotencia, ¿debía decirle? Quizás era mejor no preocuparla. -Sí, estoy bien, llegaré a casa pronto, en un par de horas...sí, también te amo.
Colgó.
-Te dije que no contestaras.
-Lo siento, ya lo había hecho, no podía colgarle.
André dirigió su puño hacia el rostro de Luna antes de que ella pudiera darse cuenta. Tocó su labios, había sangre. No podía quedarse ahí, esto no era para nada bueno. "¿Cómo demonios salgo de aquí?" Se preguntó a sí misma al ver con temor la sangre en sus dedos.
-André... -su voz era entrecortada. -Eres un idiota.
-Lo siento Luna, no quise golpearte, pero no entiendes, eres muy importante para mí y no quiero que me abandones. -la expresión de André solo le provocaba asco a Luna. -Iré por algo de comer, prométeme que no te irás. -dijo sonriendo.
Tomó sus llaves en la mesa al lado de la entrada y salió. Luna comenzó a pensar en que simplemente debía largarse. Se apresuró a tomar su mochila, la había dejado caer para contestar a su mamá. Se acercó a la puerta para abrirla lentamente, no veía a André. Podría irse, salió rápidamente, no estaba segura a dónde debía ir...una mano la tomó bruscamente de su muñeca.
-¿A dónde vas? ¿Me vas a abandonar, cierto? Pero déjame decirte, Luna, no te dejaré ir ¿Sabes por qué? Porque te amo, y eres lo más preciado para mí. -sonrió, apretando la muñeca de Luna con más fuerza. La llevó nuevamente al interior de su casa. Tomó su cabello para sentarla en un pequeño sillón rojo, ella dejó salir un grito, más que por el dolor, era el miedo. -Esta vez no te escapes, no seas traviesa. -André cerró la puerta, asegurándose de poner doble llave.
No pudo más. Sus lágrimas comenzaron a salir, no se detenían "¿qué debo hacer?" Se repetía, "incluso me prometí que no sería una más...".
-¡Alguien que me ayude! -no quería precisamente que la escucharan, pero quería desahogar su frustración e impotencia. El timbre interrumpió los pensamientos de Luna, ¿había vuelto André?
-Hola, soy su vecino, escuché algunas cosas hace un momento, por lo que me preguntaba si estaba todo bien.
Quizás él podría ayudarle, pero qué pasaría si él era igual que André, ¿cómo confiar en alguien?
¿Cómo saber si esta persona no le haría daño?
BINABASA MO ANG
Alguien Que Me Salve
RomanceTodos escondemos un "yo" interno, lleno de entes que albergan heridas del pasado. Dentro de ese oscuro y tenebroso pedazo infectado en nuestra alma deseamos fervientemente que alguien escuche nuestros gritos mudos, que alguien descifre las cicatrice...
