Aunque fueran las 5 de la mañana, Deimon no tenía tiempo de dormir, ya sea porque la alarma sonaba, el deber lo llamaba o Alcremie lo deslumbrara con brillo mágico; sea cual sea el caso, no podía quedarse más tiempo en la cama.
Después de un aseo matutino y un desayuno rápido, se pusieron manos a la obra preparando postres, sándwiches, bebidas y más; terminado justo a tiempo para abrir.
La mañana transcurrió con normalidad, con gente ordenando para comer y para llevar, todo apuntaba a que sería un día común y corriente, pero el destino tenía otros planes.
Como al medio día ingreso un joven; por su apariencia y vestimenta era un entrenador Pokémon, pero no es que fuera alguien especial; se sentó y ordeno un jugo de bayas y un sándwich primaveral. La clientela era más concurrida a esa hora, por lo que la atención de Deimon se centró en atender.
Después de una hora noto que el joven ni estaba por ninguna parte, ni en el baño; se acercó a la mesa y encontró una Poké Ball con una nota: Dejo a este Pokémon superfuerte como parte de pago.
Desconcertado y molesto salió afuera para buscarlo, pero al no verlo ni a lo lejos entro adentro; los clientes se estaban acumulando y no tenía tempo que perder.
Ya en la tarde, con la escasez de clientes, ingreso a la cocina para inspeccionar la Poké Ball que dejaron; a primera vista estaba descuidada por lo que pensó que estaba vacía, pero no resulto ser así cuando intento comprobar si estaba vacía, al hacerlo un Pokémon salió, todo sucio y con heridas, se trataba de una Gardevoir. Al abrir los ojos se asustó de su entorno y de inmediato regreso a su Poké Ball sin intenciones de salir otra vez al parecer.
Sin palabras en la boca decidió que la mejor opción era llevarla al centro Pokémon, por lo que decidió cerrar temprano.
Ya con la tienda cerrada y todo en orden partió con Alcremie y la Poké Ball al centro Pokémon.
Después de un rato llegaron y al ingresar se encontraron como siempre con la enfermera Joy quien los saludo y pregunto si quería que se encargara de algún Pokémon; él asintió y le entrego dos Poké Ball con Alcremie y Gardevoir en su interior respectivamente.
No paso mucho tiempo para que la enfermera Joy regresara con los Pokémon; al acercarse la enfermera parecía estar molesta y le sermoneo por el estado inicial de Gardevoir. Después de mucha explicación, todo se solucionó.
Al regresar a casa preparo comida Pokémon para Gardevoir y Alcremie, ya que no habían comido nada; cuando saco a Gardevoir de su Poké Ball, esta se apresuró a alejarse a una esquina.
Tanto Deimon como Alcremie no podían acercarse sin que sintiera miedo, así que dejaron el plato lo más cerca de Gardevoir y la dejaron sola. Ya era noche, así que se fueron a dormir.
En los días siguientes la rutina de Deimon y Alcremie cambio; no solo se ocupaban de la cafetería, sino que ahora también intentaban que Gardevoir confiara en ellos, quien se mantenía a la defensiva. Así se mantuvo por días hasta que poco a poco mostraba signos de cambio.
Empezó dejando que Alcremie se le acercara, comieran juntas y hasta jugaran juntas como si fueran amigas.
Un día, mientras Deimon preparaba los postres, sintió que alguien lo observaba, al voltear vio que era Gardevoir, quien lo hacía desde una esquina de la cocina, pero al voltear, ella desapareció de su vista.
Al siguiente día sintió la misma mirada, pero no volteo a ver para no asustarla; por cada día que pasaba la distancia de observación se acortaba hasta que un día estaba a su costado, con los ojos puestos en lo que estaba preparando, era merengue; él preguntó con delicadeza si quería ayudar a lo que Gardevoir asintió en forma de respuesta. Sus manos eran torpes, pero no se rendía y con la ayuda de su amiga Alcremie pudo lograrlo.
Después de eso todo fue de bien a mejor, ya no era tan reservada, ahora comía con todos, ayudaba en la cocina y de vez en cuando llevaba pedidos a las mesas; comparado a como era antes, el cambio era notable.
Una noche, mientras Deimon dormía, tuvo un sueño: en el sueño una Ralts era presionada por su entrenador a combatir hasta el agotamiento, él buscaba fortalecerla con un entrenamiento cruel, pero no conseguía ser fuerte, incluso después de evolucionar a Kirlia. Esto continuo hasta que evoluciono a Gardevoir, pero incluso siendo su evolución final, no consiguió ser tan fuerte como su entrenador quería.
Deimon se despertó confundido por el sueño que había tenido cuando noto que Gardevoir estaba parada frente a él con su mano en su frente. Al parecer había usado sus poderes psíquicos para transmitirle sus recuerdos mientras dormía; Deimon no tardo en entender lo que pasaba, así que sin perder tiempo se levanto y de la forma más cortes posible intento transmitirle que nunca sería igual sin saber si le entendió o no; pero esta duda fue rápidamente resuelta al ver que Gardevoir le ofrecía una baya, lo cual significaba que le llego el mensaje y aceptaba confiar en él.
Luego de tantos sueños y revelaciones, ambos regresaron a dormir continuando su noche, pero empezando su nueva vida.
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El destino y una Gardevoir
FanfictionHay veces en que la vida puede ser cruel con los Pokémon
