Finales de la Winter Cup.
Seirin quedó con gran esfuerzo cómo ganador de esa temporada. Los estudiantes no podían sentirse más orgullosos de sí mismos, habían dado todo su empeño sólo para cargar aquella enorme copa, aun si eso costara romper las ilusiones de otras personas. Sin duda, para Kuroko el vencer a los de la Generación de milagros fue un verdadero logro. ¿Cuánto espero por ver de nuevo a los mismos chicos de Teiko que conoció antes? Kagami insistía que no eran los de secundaria, sino, una mezcla perfecta entre el pasado y el presente. Celebraron en la cancha durante un tiempo prudente, felicitándose unos a los otros, haciendo lo mismo con los equipos contrarios, en especial Rakuzan. Era un dilema para Akashi esa situación. Por un lado estaba más que contento en que el instituto de su novio ganara ante Rakuzan por segunda ocasión. La sonrisa que Furihata mostraba era única, inigualable, pero él se sentía insuficiente. ¿Qué fue lo incorrecto en todo su proceso? ¿Acaso no fue el mejor capitán? No supero sus expectativas. Sin embargo, Kōki lo hizo. Agradeció internamente el acto del mayor de ponerle una toalla sobre su cabeza y darle palabras de ánimo, acompañadas de un suave y cariñoso beso. Akashi daría cualquier cosa por su chihuahua y sabía que él haría lo mismo por su león.
Lo acompañó hasta los vestuarios, siempre tomando con fuerza su mano e ignorando las miradas de los extraños. Siempre era así, el que los miraran cómo bichos raros mientras compartían momentos privados se hizo rutina, una que ya aprendieron a ignorar. Escuchaba si soltar palabra alguna la charla que mantenían los chicos de Seirin y su entrenador, que venía acompañado de su ex manager de secundaria. ¿Cuándo es que ellos dos comenzaron una relación? Todavía no lo anunciaban, pero por las miradas que se compartían junto la confianza que se tenían era más que suficiente para confirmar su cercanía. Además de que la forma en que Momoi miraba a Aida y este se sonrojaba era la misma que le sucedía a él con Kōki. Se despidió con un beso en los labios ajenos y dejó que el castaño se vistiera. Desafortunadamente, tenía unos asuntos que arreglar en la empresa que no seguiría el resto del día con su pareja.
Y claro que Kōki se sentía feliz. Lo que su equipo anheló durante mucho tiempo se logró. Dejando a un lado su vergonzosa escena con el pelirrojo, que fue gracias a la mirada provocativa que este le lanzaba, podía categorizar ese día cómo uno de sus mejores. Contribuyó en la plática que se formó en las duchas y por consiguiente en los casilleros. Casi le da un infarto cuando Riku dio el anuncio de su relación con el manager de Tōō, aunque si lo pensaba bien, eran una pareja perfecta. Cada quien con sus diferencias pero se complementaban de una manera especial. Con todos listos para irse y el aún sin cambiarse, se despidió momentáneamente de sus compañeros quedándose a solas en la habitación. Asegurando que la puerta estuviera cerrada (Cosa que por un defecto de la perilla no podía asegurarse con llave), vagó por cada rincón buscando alguna persona que se hubiera quedado. ¿Hace cuántos días que Akashi no le tocaba? Entendía bastante bien la situación que el menor pasaba en el trabajo, y con ello los deberes escolares y sus clases extras, pero quería un tiempo para él. Uno dónde al menos llegaran a un faje. Suspiró y se acercó a su bolso sacando de una botella de lubricante y, por más obsceno que se viera, un vibrador con tamaño similar al de un miembro masculino. Demonios, lo que iba a hacer era lo más extremo que haría en su vida, pero con los ojos fogosos de Akashi en pleno partido no podía aguantarse.
Hizo caer la toalla de su cintura al suelo y se recostó sobre la banca en medio de los casilleros, comenzó a acariciar su cuello bajando lentamente hasta su abdomen, dónde subió a cerca de sus pezones pasando la yema de sus dedos por el límite de la piel rosa. El imaginar que esas caricias eran provocadas por su amante, la calentura subía y su mano se paseaba con más libertad sobre el cuerpo propio, aventurándose a introducir tres dedos a su boca y simular succiones, saboreándose el miembro del emperador.
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Dulce Capuccino
Fanfiction[...] Era su tono habitual de voz, Murasakibara podía jurarlo, pero para Kōki tenía un tono más sensual, uno que era más embriagante que el de su propia pareja. Tragó en seco por la mirada cargada de erotismo de parte del más alto. El de hebras lila...
