Wanda Maximoff, era el nombre que no abandonaba sus pensamientos, era el nombre que lo perseguía sin importar el lugar al que fuera, sin importar con que buscara llenar el vacío lleno de incertidumbre que la mujer sokoviana había dejado en su mente con los últimos reportes que había recibido sobre ella.
Sin importar en que pensara, sin importar el sitio al que fuera o al que tratara de conducir su mente, ésta siempre volvía sin más remedio a aquella mujer de cabello castaño y bellas facciones que habían acogido poco después de la caída de Hydra.
Todos sus pensamientos siempre conducían a ella, sin importar cuanto quisiera lo contrario, la única imagen que tomaba el control de su mente mientras volaba a máxima velocidad por los cielos oscuros de Nueva York era en todos los informes que Ultron le había dado sobre Wanda Maximoff, su ataque a la base de los Illuminati y sus crueles muertes a manos de la mujer.
¿Por qué Wanda haría algo así? ¿Por qué atacaría a quiénes le habían dado un hogar en el cual establecerse con sus hijos? No tenía sentido. Los Illuminati habían hecho todo lo posible para darle estabilidad, así que no tenía sentido que los atacara de la forma en la que Ultron le había dicho.
No dejaba de darle vueltas a esas preguntas, no podía dejar de buscar posibles respuestas a todas esas incógnitas que enmascaraban la verdad que se escondía en los propósitos de quién era tanto una heroína comprometida, como una madre amorosa y dedicada.
Su cabeza latía debido al dolor que la apuñalada sin piedad mientras miles de imágenes horridas atormentaban su mente, los vellos de su cuerpo se levantaban sobre su piel nerviosa, escondida debajo de la dureza de su armadura, mientras sus extremidades temblaban con miedo a que todo lo que Ultron le había dicho resultara ser cierto.
Solo podía esperar que todo fuera una exageración, que toda esta pesadilla no fuera más que una muy mala broma por parte de unos estirados en busca de su muy mal y retorcido sentido del humor.
Tenían que estar bien, sus camaradas y amigos tenían que estar bien. Black, María, Charles, Reed...
Peggy.
Sacudiendo su cabeza suavemente, sacó esos pensamientos negativos de su cerebro para enfocarse en su primera tarea en cuestión: llegar a la base de los Illuminati. Todo mientras los asombrados ciudadanos veían con fascinación la estela roja de energía que sus botas dejaban en el cielo, provocando que sobresaliera el bello color del rojo carmesí delante del negro de una lúgubre noche.
Se decidió a no pensar en nada más que hasta que, finalmente, llegó a su destino marcado. Había sido un viaje corto, estaba seguro de eso, su armadura era capaz de romper la barrera del sonido con facilidad, un viaje desde San Francisco no era nada para su tecnología. No obstante, no pudo evitar sentir el trayecto como una eternidad llena de incertidumbre y preocupaciones pululando en su ser.
Un trayecto que pudo dar por concluido cuando vio desde las alturas como la entrada a la base de los Illuminati brillaba por la presencia de múltiples Ultrones tratando de calmar a las fuerzas de la ley de la ciudad, a decenas de periodistas curiosos y a cientos de ciudadanos alrededor, repitiendo una y otra vez que la situación estaba bajo control, que no había nada que ver ahí para ellos.
Una pobre mentira.
Se aseguró de dejar en claro que no estaba aquí para juegos ni para largas o retrasos. No, había viajado desde otro maldito estado para asegurarse de que todo estuviera en orden y no le importaría alterar los pobres intentos de mantener la calma de los civiles por parte de Ultron si con eso lograba corroborar todo lo que había sucedido, esperando que todo esto no fuera más que un error.
Descendiendo a una velocidad moderada, el rugido de sus botas y sus repulsores mirando al suelo hizo que todos los civiles que se encontraban a su alrededor retrocedieran con asombro y curiosidad al volver a ver a quien había sido uno de los más grandes y poderosos héroes del planeta enfundarse una vez más dentro de una de las armaduras que tanto le había servido en el pasado después de un largo retiro.
BINABASA MO ANG
Voluntad Superior
FanfictionTras la muerte de los Illuminati, una silueta sobrevoló las calles de Nueva York a gran velocidad, una que solo podía cruzar los dedos y esperar que todos los informes referentes al equipo de héroes caído no fueran más que una mentira. Presa del mie...
