Provincia de Gyeonggi, 1987
— ¡Por aquí! Yoongi-ah, quédate aquí, por favor, no te muevas — dijo agitado, luego de haber corrido colina arriba durante varios minutos.
Yoongi tomó la camisa de Jimin, que se disponía a salir de su escondite, detrás de un árbol caído sobre una gran roca, cuyas ramas y hojas permitían ocultarse detrás.
— ¿A dónde vas? — Preguntó temeroso, temblando.
— Quiero asegurarme de que no nos hayan seguido.
— No, no te vayas de mi lado, por favor.
— Está bien, amor, no me iré.
El corazón de ambos latía de terror, y todavía más cuando de pronto se oyeron pisadas entre el follaje del bosque.
Jimin tomó la mano de Yoongi y la sostuvo con fuerza. Lo miró a los ojos, y sintiendo que las lágrimas nublaban su vista, se despidió de él, calmadamente, aunque por dentro la histeria lo dominaba.
— Te amo — susurró.
— No, Jimin-ah, no hagas eso — rogó desesperado.
— Si nos encuentran, tú corre, yo iré en su dirección, e impediré que te ocurra cualquier cosa.
— No, no iré a ningún lado sin ti.
Cuando las pisadas se oyeron realmente cerca, les costó silenciar sus respiraciones, perturbadas por el peligro que corrían.
Sin poder hacer nada, ambos esperaron lo inminente, pudiendo sólo reaccionar con un grito cuando aquella figura apareció en su campo visual.
Los pájaros volaron de los árboles.
°
°
°
°
Un año antes
En la radio sonaba una canción psicodélica de Sanullim, una banda coreana de los setenta que la madre de Jimin oía cuando éste era pequeño. La interferencia hacía que a momentos se oyera el ruido eléctrico típico de los aparatos que funcionaban con señal, pero era todo lo que tenían para entretenerse en esa pequeña comisaría.
El inspector Park descansaba los ojos unos momentos luego de haber comido una contundente cena. Últimamente se quedaba hasta tarde trabajando debido a su nuevo puesto. Un escándalo sobre corrupción se había destapado unas semanas atrás, poniendo a su jefe en el foco de atención.
Durante los últimos meses había estado investigando sobre un caso importante, por lo que sintió miedo cuando lo dejaron a cargo después de que su superior fuese removido. Varias veces había llegado a pasar la noche en su escritorio, durmiendo a pesar de la fuerte luz de la lámpara que lo alumbraba en medio de la oscuridad. Sentía la enorme responsabilidad de hacer su trabajo lo mejor posible, y obtener los resultados que se esperaban de un detective en su posición.
Frente suyo tenía desparramadas por toda la mesa las fotografías de las cuatro jóvenes que habían desaparecido ese lluvioso verano. Una tras otra, con un intervalo de tiempo cada vez más corto.
ESTÁS LEYENDO
Enigma || Yoonmin
FanfictionA mediados de la década de los ochenta, un pequeño pueblo de Corea del Sur se ve afectado por una serie de misteriosas desapariciones. Park Jimin, un detective relativamente nuevo, es el encargado de encontrar al culpable. Justo luego de que se enc...
