Capítulo único

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Aquel castaño corría a toda velocidad con un paraguas que no le servía de mucho porque el ya se encontraba totalmente empapado. Jimin corría y corría para encontrarse con el amor de su vida sin imaginar que lo único que encontraría sería dolor y melancolía.

- Jungkook - gritaba él desesperadamente .

El desgarrador grito se escuchó fuertemente, pero aún así él nunca volteó a verlo. Jungkook se fue sin mirar atrás, dejando a la persona que más lo amo, sin ninguna pizca de culpabilidad o es lo q pensó J/m cuando se dio media vuelta.

- Lo siento tanto, mi mochi - susurró a lo lejos

Bajo la lluvia y con el corazón roto Jimin se iba de regreso a su departamento preguntándose que había hecho mal. ¿Porqué la persona que juro amarlo estaba engañándolo de esta forma? ¿Porqué Jungkook había jugado de esa forma con él? ¿Porqué amarlo era tan difícil?

Todos esos pensamientos siguieron en su cabeza hasta que llegó a su casa y se desplomó apenas entró. Aquel castaño lloró a mares porque su mundo se caía ante sus ojos, sin previo aviso. Lloro de dolor y de enojo, pero más de decepción, hasta quedarse completamente dormido.

Ahí estaba Jungkook, sentado en un sofa que no era el de su departamento. Tenía su vista perdida cuando le cayó una toalla en la cabeza.

- Hey, Kook! - le gritó una bonita pelinegra - secate de una vez que tenemos que ir a dormir.

- Eh-h si, claro - dijo saliendo de su ensoñación.

[Lunes 20 de mayo]

Al otro día, Jungkook no apareció frente a Jimin, quien ya lo había llamado tantas veces como pudo porque esperaba al menos una explicación al respecto, una excusa, una disculpa. Necesitaba algo para saber que pasaría ahora, era lo único que le podría dar consuelo.

Aquel día Jimin volvió a llorar cuando la noche cayó, pues su "novio" no llegó al departamento una vez más. El castaño se quedó despierto toda la noche en el sofá viendo hacia la puerta por si es que esta se abría en algún momento, pero nada y de tanto esperar se quedó dormido.

[Martes 21 de mayo]

Despertó aturdido gracias a un rayo que se escuchó a las afueras. El clima no había cambiado desde aquel día, las lluvias seguían fuertemente. Aún soñoliento, Jimin revisó su celular rápidamente para ver si tenía algún contacto de Jeon, pero todo seguía igual, 0 mensajes de su parte.

Intento llamarlo y sus latidos se aceleraron cuando escucho el primer pitido, luego vino el segundo y un tercero, pero nadie contestó. Desanimado, se recostó sobre el sofá, mirando nuevamente hacia la puerta, sin moverse, sin comer, sin beber agua. Solo estaba ahí, pero sin estar

[Miércoles 22 de mayo]

A Jimin la tristeza le estaba ganando, ya habían pasado dos días y no había probado ni un bocado ni bebido agua. Despertó una vez más sin llamadas o mensajes, intento levantarse de la cama pero no tuvo fuerzas así que se quedó recostado, intentando llamar una vez más al pelinegro.

Volvió a escuchar los pitidos, pero su corazón dio un salto cuando alguien le contestó.

— Aló? — se escuchó la voz de una mujer — Diga?

Jimin intentó contestarle pero nada salía de su boca.

— Kook — avisaron desde la otra línea — te están llamando.
— VOY — se escuchó desde lejos

Jimin reconoció esa voz y antes de que lo escuchen, cortó la llamada.

— Ah, ya no, cortaron la llamada — volvió a gritar

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