Jennie
Sentí uno ojos en mí a través de toda la tienda de comestibles. Tenía buenos instintos, así que cuando me di la vuelta y no vi a nadie, me sorprendió. Era un viaje rápido, principalmente para conseguir productos frescos y carne, así que entré y salí rápidamente, mi mente en Dair.
Él era caliente. Alto, con un cuerpo de infarto. Brazos enormes, pecho duro como una roca. Y el resto era hermoso, el pelo castaño y ojos amables que siempre me hacían sentir como si estuviera con un viejo amigo.
Caliente, exitoso, y además, era demasiado fácil hablar con él. Me encontraba derramando mis entrañas prácticamente cada vez que pasamos tiempo juntos.
Aun así, parecía destinado a permanecer en la zona de los amigos, aunque no podía decir por qué.
Recogí mis alimentos orgánicos, acelga, espinaca, col rizada, tomates, calabacines, cebollas, puerros, mi comida habitual, sin nada específico en mente. Era una adicta a las verduras, por lo que encontraría algo que combinara con todo esto, y los haría comerlo a mis hijos cuando vinieran a cenar. Cocinar sano y alimentarlos era una compulsión para mí en este momento.
Eran grandes deportistas y rara vez se quejaban. Eran tan buenos chicos. Mi orgullo y alegría.
Mi divorcio fue feo, pero también lo fue mi matrimonio, y un año más tarde me encontraba en un lugar extraño. Me encantaba mi trabajo, mis hijos crecían y prosperaban, y estaba disfrutando de la vida más de lo que podía recordar. No había mucho romance en mi vida, pero no hubo mucho, incluso cuando estuve casada, por lo que todavía se sentía como un claro giro para mejor.
Tal vez era una de esas mujeres que simplemente se encontraban mejor solas. Ciertamente, era más feliz.
Recogí un poco de pollo orgánico fresco y un poco de carne de vaca alimentada con pasto, suficiente para una delgada mujer y dos hombres grandes. Todavía cocinaba porciones de tamaño familiar, porque mis hijos a menudo se presentaban para la cena. Tenía la esperanza de que no fuera a cambiar. Eran tan buenos conmigo. Tan ocupados como estaban, siempre se hacían tiempo para visitar a su madre. No podía pedir más.
Me encontraba en la cola de la caja y acababa de terminar de acumular mis artículos sobre la cinta cuando sentí unos ojos tan intensamente en mí que tuve que volver a intentarlo.
Miré detrás de mí y mis ojos se encontraron con unos marrones helados.Rápidamente desvié la mirada. El contacto visual fue incómodamente intenso. Esperé un latido, luego miré de nuevo, suponiendo que la mujer morena habría terminado de mirarme en ese momento.
No lo hizo, mirándome con los ojos aún más descarados.
Mis ojos se volvieron de nuevo, ya había tenido suficiente con una mirada, con mi ojo de fotógrafo, para hacer un inventario.
Medio alta, cabello castaño, morena, tenia un aura de poder a su alrededor. Camiseta gris, pantalones vaqueros de color gris oscuro. Mandíbula dura, y los ojos aún más duros. Demasiado caliente.
Podía tener veinte o treinta por su cara. La línea de su dura mandíbula y sus ojos chocolate conocedores hacían imposible decirlo.
Al instante la quería fotografiar. Si no era un modelo, debería serlo. Había mucho carácter en su rostro. Y mucho que leer en su expresión dura.
Agresiva y un toque de algo más. Algo parecido a hostil, aunque no podía imaginar que iba dirigido a mí. Sólo una mujer inquieta que odiaba estar parad a en línea esperando cinco minutos, me di cuenta.
Miré furtivamente a su único artículo sobre la cinta, mis ojos sacando fotos, ruborizándome cuando vi que era un paquete de condones magnum.
Bueno, mierda.
DU LIEST GERADE
¿Cuán duro puedes tomarlo?
Fan-Fiction-¿Cuán duro puedes tomarlo? Jennie_ Fue descarada como el infierno desde el momento en que puse los ojos en ella. Era agresiva y dominante, con los brazos duros, y una voz de alborotadora de bar. Era demasiado guapa para su propio bien, con una man...
