Capítulo 1: Nuevo hogar, nueva vida, nuevo amor

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''Maldita perra, por su culpa perdí el semestre y me tengo que cambiar de preparatoria'' pensó Zaél mientras iba dormitando con los ojos llenos de lágrimas en el camión que lo llevaba a un nuevo lugar, un lugar donde poder retomar sus estudios, y su vida.

Zaél, es un chico mayor de edad que se mantiene a base de una beca especial que el gobierno le brinda mensualmente por ser un estudiante huérfano.

En el momento que Zaél iba en el camión hacia un nuevo municipio, ya habían pasado aproximadamente 3 meses de su rompimiento con Mari, y de su expulsión del instituto.

Al llegar a su destino, él simplemente tomó su mochila y bajó silenciosamente del camión en camino a su apartamento, que previamente ya había rentado.

En efecto, una persona normal que estuviera repentinamente en la situación de Zaél, estaría devastada por completo, pero Zaél no había tenido una vida tan bonita que digamos, para él era normal y ya estaba acostumbrado a ese malestar estomacal que caracteriza a la ansiedad, sin embargo, eso tampoco significa que el rompimiento con su exnovia, Mari, no lo hiciera llorar en cada momento en que recordaba los cariñitos que ella le hacía.

Él anhela una vida libre de preocupaciones con una hermosa chica a su lado, como la que provocó su expulsión en su anterior instituto.

Dormir, dormir era lo primero que Zaél quería hacer al llegar a su apartamento, pues el sueño era un momento en el que el tornado de su estómago parecía calmarse, antes de volverse a generar poco después de despertarse.

Su mente estaba llena de pensamientos, su cuerpo vacío de energías, y su corazón lleno de tristeza.

Cuando llegó al edificio donde estaba su apartamento, pasó primero a recoger las llaves sin intercambiar ninguna palabra más que las necesarias para que se las dieran, y de allí, se subió al elevador en el que marcó el número 10.

Con lágrimas en los ojos, posterior a haber usado la caja mecánica, caminó hacia donde iba vivir durante aquella nueva etapa de su vida. Al entrar, aventó su mochila al suelo y su cuerpo a la cama.

Zaél, empieza a mirar por su ventana y recuerda que está a 10 pisos, ''puedo solucionar todo con eso, ¿verdad?'' pensaba, ''no, sabes que no tienes los huevos para hacerlo '' era lo que se contestaba.

Después de un rato de llanto, la luna fue testigo de la primera siesta de Zaél en esta nueva etapa de su vida.

Con los rayos de sol entrando por la ventana en su habitación blanca impregnada de oscuridad, Zaél se despierta con el hambre acumulada desde el día anterior... no, no es verdad, las personas con su nivel de ansiedad no tienen hambre de comer para llenar la pansa, si acaso, tienen hambre de comer para satisfacer el paladar, quien lo recompensa con el olvido temporal de la tormenta que lo sigue a todos lados.

La comida grasosa, llena de azúcar o con exceso de sal, es candidata perfecta para brindar ese umami que los ansiosos buscan cuando quieren escapar por un rato de su realidad y, por suerte, había una población de ella justo en frente del edificio que contenía al apartamento de Zaél.

Ya después de haber luchado contra el rompimiento de Mari durante una docena de semanas en su mente y aparentemente haber ganado, Zael tenía más energías, aunque claramente esto solo significó que ese problema en concreto le afectase menos, no significó que ahora es feliz, pues su vida está llena de inconformidades. Se liberó de unos cuantos quilos de tristeza, pero el peso de su ansiedad seguía presente.

''Vamos a empezar desde 0; Una cicatriz más no es nada; me faltan muchos años de vida; seguramente las cosas van a ir mejor'' eran algunas de esas frases que lo escudaban de la devastadora lluvia de pensamientos negativos que podrían matarte si te llegasen directos al alma.

Los máscara blancaStories to obsess over. Discover now