Capítulo VII "Andares"

17 0 0
                                        

Un bolígrafo cayó al suelo girando por el pavimento. Las manos morenas se estiraron para alcanzarla haciendo que todo el delgado cuerpo se inclinara para recogerlo. El sonido de unos pies acercándose a gran velocidad puso alerta al muchacho que volteó la mirada en dirección del ruido para percatarse de una joven delgada de piel blanca, grandes ojos y que sonreía radiante.

-¡Hola!- gritó eufórica la muchacha.

Julio se incorporó con el bolígrafo en la mano y abrazó a Julia girando sobre su propio eje haciendo que la muchacha despegara los pies del suelo. La alegría de ambos era notoria; había pasado tiempo sin verse, ya que Julio dejó de asistir a la escuela de psicología y hoy era cuando el muchacho había decidido pasar por la institución debido a una extraña sensación, ya tan común en él.

Después del momento de alegría, Julio depositó en el piso a Julia con gentileza y sus ojos se reencontraron, brillando resplandecientemente con la luz de la tarde.

-¿Yo soy como tú verdad?- preguntó Julia de improvisto.

-¿Qué quieres decir con eso sister?- dijo Julio intrigado.

-Sé que eres especial, diferente. Y yo siento que tenemos mucho más en común que el puro nombre- explicó Julia.

-¿Qué sientes exactamente?- inquirió el muchacho moreno.

-Que soy como tú. Que te conozco desde antes, desde hace mucho. Que tú hiciste algo por mí, algo muy grande- habló Julia y mientras lo hacía, sus ojos se llenaron de emoción, que su cuerpo reflejó con un leve escalofrío que le recorrió la espalda.

-Pues yo creo que así es también. Creo que somos de la misma naturaleza- habló Julio.

-¿La misma naturaleza?-

Julio movió la cabeza afirmativamente.

-¿Qué somos?- preguntó Julia con cierto miedo en su rostro.

-Esencias diseñadas hace mucho, enfrascadas en un cuerpo que no nos pertenece- dijo Julio con profundidad en su tono como dándole trazos lentos a las palabras.

-¿Algo así como espíritus antiguos?- preguntó Julia.

-Algo así, sister-

-¿Y para que fuimos hechos? ¿Para qué estamos aquí?- dijo Julia completamente interesada en el tema.

-Para auxiliar a los humanos, para indicarles por dónde ir, para caminar junto a ellos. Vinimos a este plano, a Gaia, para mostrar que no es pretexto el tener cuerpo- recalcó Julio hablando con seriedad sin desviar la mirada de la muchacha.

Julia ya no dijo más. Guardó silencio profundo bajando la mirada, para después voltear al cielo azul e indagar entre las nubes.

-Sí te detiene tener un cuerpo- dijo Julia después del largo silencio.

Julio la miró frunciendo el ceño, sin estar completamente de acuerdo con el comentario. Iba a responderle lo que pensaba pero la muchacha se adelantó.

-Es muy fácil ser humano. Y es más difícil ser un ángel encerrado en un cuerpo y ponerte a hacer lo que se supone tienes que hacer- dijo Julia sentándose en una elevación del pavimento.

Julio se puso de cuclillas frente a la muchacha buscándole el rostro con sus ojos, para después de encontrarse con los grandes ojos decir:

-Sabíamos que no sería fácil y decidimos venir a pesar de eso-

-Toda mi vida he buscado quien soy y qué debo hacer. Hoy que tengo una idea de eso, ya no sé si realmente lo quiero- dijo Julia con los ojos humedecidos.

«Ángeles Encarnados»  "De luz y Oscuridad"Where stories live. Discover now