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Kenza

Estoy anestesiada otra vez, a este paso olvidaré como es sentir mis extremidades, estoy tumbada en una cama del psiquiátrico de mi padre que fue fundado desde antes que yo naciera.
Escucho pasos y cuchicheos fuera de la habitación, así que me hago la dormida cuando escucho entrar a alguien.

-Cariño se que estás despierta, quería pasarme a decirte que últimamente te estás portando muy bien y como sigas así pronto podrás tener más libertades-"más libertades" esa frase hace que abra los ojos de inmediato y me encuentro de frente con los ojos negros de mi padre que me sonríe abiertamente, sin embargo sé perfectamente que esa sonrisa no es real, que carece totalmente de amor.

-¿Puedo ver a mi hermana?-pregunto con la garganta seca.

-por supuesto, de echo podrás subir arriba sin venda y ser una paciente normal y corriente como todos los demás aquí, siempre y cuando te sigas portando así de bien y acates todas las órdenes que te dé- eso último me lo dice con un tono amenazante del que ya estoy acostumbrada, sin embargo lo dejo estar porque lo único que quiero ahora mismo es ver a mi hermana pequeña así que asiento sin decir nada más.

Siento como me desata los tobillos y las muñecas y me ayuda a levantarme de la cama, al principio me mareo un poco pero luego consigo levantarme, cruzamos las puertas de mi habitación en el sótano y subimos por el ascensor con Greg, el guardia que siempre está conmigo cuando mi padre me deja subir arriba y tener estas libertades.

Llevo en este psiquiátrico como 1 mes, mi padre es dueño de 3 psiquiátricos en esta ciudad y es la primera vez que me interna en este, por lo cual no tengo amigos ni nada parecido aquí, tampoco es que quiera tenerlos, a mi me gusta subir aquí arriba para poder tener la oportunidad de hablar con mi hermana que llevo sin verla más de 2 semanas.

Cuando llegamos a la primera planta, mi padre se despide de mi y me vuelve a decir que me porte bien y que podré ver a mi hermana esa misma tarde , yo solo asiento y espero a que se vaya, cuando se va, voy directa a los baños con Greg pisandome los talones, cuando llego él se queda en la puerta esperandome, siempre respeta mi privacidad y nunca me incomoda estar con él.

En el baño voy directa a los lavabos y me miró en el espejo, tengo un corte en los labios y un pequeño moratón en el pómulo, sin embargo sé me está yendo poco a poco, el uniforme del psiquiátrico es de un azul oscuro, igual al de los otros psiquiátricos en los que he estado, mi pelo negro me llega hasta un poco menos de la cintura y mis ojos verdes me devuelven la mirada a través del espejo.

Salgo del baño y veo a Greg recostado en la pared de enfrente siempre le he dicho que para tener 39 años se conserva demasiado bien, supongo que por el ejercicio para ser guardaespaldas le ha ayudado bastante. Cuando me ve me sonríe y se acerca a mi.

- ¿Como te sientes?-me pregunta a la vez que caminamos a mi habitación de arriba.

- un poco mareada, ¿alguna novedad?-le pregunto sin más rodeos.

- Han internado a un chico nuevo llamado Enzo Ramírez- lo miro para que continúe-Lo he investigado y su hermano está saliendo con Elvira- cuando escucho ese nombre me paro con rapidez y me giro a mirarlo, el continua hablando-se ve que se conocieron en Albacete, su hermano se llama Mario y además tienen una hermana llamada Anaís y otra que se llama Dalia. Dalia es la más mayor luego sigue Mario, Enzo y Anaís.

-¿Están todos internados aquí?- pregunto con curiosidad.

-No, solo Enzo-Me explica él porqué está internado aquí y se ve que ha causado la muerte de 4 personas indirectamente a través de manipulaciónes y chantaje emocional, También me explica que tiene trastorno de personalidad esquizoide, un trastorno en la que la persona muestra muy poco o ningún interés y capacidad para relacionarse con otras personas. Es muy difícil para la persona expresar un rango amplio de emociones.

Dolor a ciegas Where stories live. Discover now