Estaba de pie frente a mi cama esperando por él.
Estaba ansiosa.
Quería verlo.
Quería mírale a los ojos otra vez.
Hundida en mis pensamientos pasé por alto el ruido de la puerta siendo abierta de manera cuidadosa. Pero unas tibias manos tocando mi hombro me sacó por completo de mis pensamientos.
Era él.
Lo había extrañado tanto.
Sus manos tibias en mi hombro hicieron que me girara para terminar frente a él. La diferencia de altura era muy notable, me sacaba dos cabezas y media.
Sus ojos completamente marrones brillaban gracias a la poca luz que entraba por mi ventanal, sus labios grueso se veían suaves y húmedos, sus cejas finas no tenía expresión alguna. Amaba verlo de cerca.
Enredé mis brazos alrededor de su cuello a como pude para luego levantar mi mirada para observarlo todavía aún más de cerca, su piel era tan morena y brillante, me abstenía de acariciarla.
Sentí como me correspondía el abrazo y rodeaba mi cintura con sus fuertes brazos.
Aún lo miraba con cara de estúpida.
Una sonrisa brotó de sus labios haciendo que yo también sonriera inconscientemente.
Él acercó su rostro hasta el mío para poder rozar nuestras narices, sentía su aliento en mis labios, quería besarlo.
Con ayuda de mi mano atraje su cabeza para acercarla más y así besarlo. Sus labios eran suaves, podía sentir el sabor a menta inundar mi paladar.
Oh cuánto amaba y extrañaba el sabor de su boca.
Nuestros labios encajaban perfectos.
Era un beso dulce y suave, él era tan delicado conmigo. No se le escapaba ningún detalle, nunca.
Nuestro beso no duró mucho en tornarse desesperado, justo solté un jadeo cuando su lengua acarició mis labios para pedir pase a mi boca, su tibia lengua jugaba con la mía haciendo que mis dedos apretaran más fuerte su rizado cabello, podía sentir el calor que su cuerpo emanaba, su cuerpo se apegaba más y más al mío.
Un gemido salió de mis labios cuando sus manos bajaron hasta mis caderas y apretó aquellas. Una de mis manos inquietas acariciaban su negro y rizado cabello mientras que la otra apretaba su hombro.
¿Como podía estar este tipo tan bueno?
Solté un pequeño grito cuando él sin avisar me tomó de los muslos y me alzó. Por inercia mis piernas rodearon sus caderas. Seguía besándolo sin pudor alguno, con tanta pasión que me hacía cuestionar si todo esto era real o no.
Sentí como, conmigo aún enganchada de él, caminaba hasta mi cama. Una vez que llegó a esta se sentó dejándome a mi a ahorcajadas encima de él.
Su pecho subía y bajaba con fuerza al igual que el mío, separé por fin mis labios de los de él quedándome a centímetros de él.
Él colocó su frente en mi hombro controlando su respiración, sin embargo eso no duró mucho pues ahí en mi hombro empezó a repartir besos hasta llegar a mi cuello.
Sus labios húmedos y cálidos se sentían como tocar el cielo con los pies.
Unas de sus manos comenzó por acariciar mi espalda, haciendo que me pegara aun más a su cuerpo, el cuál se mantenía siempre en forma. Con desespero tomé el ruedo de su camiseta gris y tiré de ella dejando su torso al descubierto.
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Él
Teen FictionSu aroma podría reconocerlo incluso a kilómetros. Su aliento me hacía entrecerrar los ojos inconscientemente. Sus manos se sabían el camino de mi piel. Él solo es El. * Historia corta *
