1. La niebla (Amour)

20 4 1
                                        

Serena

El ligero pero molesto sonido del plástico propio de una tienda de campaña me levantó de mi también ligero sueño, era raro escuchar algo además de los grillos y la suave brisa nocturna. Como pude entre parpadeo y parpadeo asomé la cabeza por la tienda de campaña y ahí lo ví, su pelo tan desaliñado como de costumbre, mirando el caudaloso río.

Lo que no era costumbre era que estuviera despierto a estas horas de la noche, con eso en mente me arrastré fuera de la tienda y me acerqué lentamente hacia él. Estando a un par de pasos su voz retumbó en mis oídos.

— ¿Qué haces despierta tan tarde, eh? — Me vio con esas sonrisas que no evitaban avergonzarme.

— Sabes que tengo el sueño ligero, eso no evitó que hicieras tanto ruido cuando salías de tu tienda. — Me senté junto a él evitando el contacto visual aunque se supone que ya había una cierta clase de confianza.

— Sí... lo siento por eso. — Y se quedó en silencio, como si nada. Me preguntaba que pasaba por su cabeza, no sabía si preguntarle era la mejor idea pero tampoco quería dejarlo solo. Me acerqué un poco más a él, lo suficiente para que nuestros hombros se tocaran.

— Sabes Ash, siempre puedes ha-hablarme de lo que sea. — No tenía intenciones de ser más directa pero a la vez no quiero que piense que solo vengo a molestar, menos ahora que estamos nosotros dos solos, ya que Clemont y Bonnie se habían tenido que quedar en Ciudad Illumis*.

— Lo sé, Sere. — atinó a sonreír otra vez. Era raro que me dijera Sere. — Tal vez por la mañana, ahora lo mejor es descansar — No mentiré, realmente me hacía falta dormir.

Ash se levantó del suelo y me tendió la mano, hacía tiempo que no tenía la oportunidad de juntar mi mano con la suya, me daba algo de pena hacerlo, aunque Ash nunca se daría cuenta.

Tomé su mano y me ayudó a levantarme, no hizo falta demasiada perspicacia para darse cuenta de un obvio problema.

— Ash... ¿ves algo? — Una potente niebla se había extendido por todo el campamento de manera exagerada, algo que nunca había visto ni en las épocas más húmedas de Kalos.

— Nada, Serena, no veo nada. — Era medianamente preocupante aunque a la vez solo era cuestión de caminar a dónde estaban las tiendas de campaña y ya está... ¿verdad? — No me sueltes la mano... por si acaso ya-ya sabes.

Ash dirigió el paso hacia el campamento y dónde se suponía que estaban las tiendas... no había nada.

— Estaban aquí. — Sentí un escalofrío recorrer mi espina y de alguna manera sentía que ya no quería estar ahí — Ash no-nos podemos ir? por favor.

Ash no dijo nada y solo afianzó más su agarre a mi mano y nos dirigimos en la dirección opuesta, la niebla no cesó hasta que pisé una rama, el chirrido de esta me asustó de sobremanera, abracé a Ash con toda mi fuerza y esperé a que dijera algo.

— Mira Serena, una laguna — Abrí mis ojos y volteé a ver, era una linda laguna, reflejaba la luz lunar y curiosamente no estaba cubierta de espesa niebla. — Nos podemos quedar aquí hasta que la niebla se vaya.

No esperamos para bajar la pequeña colina y quedarnos en la orilla del agua, aún no nos soltabamos de la mano. Me sentía más segura pero aún había un escalofrío que me recorría cada cierto tiempo.

— Estás temblando. — Yo no me daba cuenta pero Ash sí — Ven... — No pude rechistar en cuanto Ash me rodeó con sus brazos.

— Ash, no quiero molestarte pero viendo que no podremos, bueno, dormir todavía... ¿Estás seguro que no quieres contarme en lo que estabas pensando antes? cuando te levantaste... — Por primera vez Ash era el que evitaba el contacto visual, es posible que haya arruinado algo. — S-sabes qué, no me tienes que contar nada, no debí preguntar... — Ash me abrazó más fuerte.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Oct 09, 2023 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Todo empezó con... (One-shots Pokemon)Stories to obsess over. Discover now