—Joven Jungkook, le ha llegado una carta.—
Jungkook de inmediato subió la vista dejando totalmente de lado su lectura, se levantó para recibir la carta agradeciéndole con una pequeña reverencia con la cabeza que fue repetida por el empleado antes de retirarse de su biblioteca personal.
El castaño miró el sobre decorado con una sutil pintura de flores y un lindo listón por unos minutos antes de abrirla con cuidado, por anticipación se sentó en el sofá junto a la ventana que daba vista al patio de la residencia siendo uno de sus paisajes favoritos por todas las flores y frutos que había pedido plantar junto con sus hermanos y madre.
Abrió el sobre con delicadeza sacando de ahí una hoja con el mismo diseño que su protectora, aunque también había un lindo lilium que daba un olor maravilloso, relamio sus labios antes de comenzar a leer sin ni siquiera ver de quién era, claro que lo sabía.
"Mi hermoso pétalo:
Han pasado un par de semanas desde que nos vimos y ya debo decir que es una tortura despertarme y saber que no te veré ese día, te extraño tanto como extrañamos el Sol en invierno o la nieve en verano.
Sé que prometí que nos veríamos pronto, pero me temo que mi promesa se alargará un poco pues mi padre sigue insistiendo que necesito más clases y leer más para ser un buen duque, se rumorea que la corte tiene el ojo puesto en mi y eso me tiene algo nervioso, aunque según mi padre dice que es buena señal, espero que así sea.
No sabes cuan ansioso estoy de volver a tu pueblo, ver tu hermoso rostro y sellar nuestro amor finalmente, necesito que seas el señor de Kim más que nada en este mundo, por eso te prometo, mi bella flor,que daré lo mejor de mi para ser un gran duque, y un gran esposo, ya verás que tú familia estará más que orgullosa de nuestra unión y traeras mucho honor a todos, aunque eso ya lo haces sólo existiendo.
Te extraño como se extraña una noche sin estrellas, pero ocuparé ese sentimiento cómo motivación para hacer todo como se debe y lograr poner un anillo tan hermoso como tú en tu dedo un soleado día en el altar.
Te amo, mi amor.
Siempre tuyo, Kim Taehyung."
Jungkook realmente no sabía en qué punto de la carta las lágrimas habían comenzando a correr por sus mejillas contrarrestando totalmente con la sonrisa en sus labios, fue inevitable llevar la hoja a su pecho abrazándola contra este con algo de fuerza, realmente lo extrañaba tanto.
Estaba tan enamorado de Taehyung como el primer día donde se conocieron, chocaron en un vivero local donde el mayor se encontraba de visita, Jungkook siempre fue fanático de las flores, por lo que la conexión fue inmediata cuando comenzaron a hablar de casi todas las plantas que se encontraban en el lugar.
Fue una sorpresa para el menor cuando se enteró por parte de una de sus hermanas que el hijo del duque de un territorio importante estaba de visita y sorpresivamente, era aquel chico que parecía tan común, no de mala manera, en el vivero.
Claro que de volvieron a ver, pero ahora Jungkook se sentía algo presionado pues los rumores corrían rápido y pronto su familia supo que estaba viéndose con un futuro duque al igual que casi todo el pueblo, por lo que cuando salían las miradas no eran muy disimuladas.
La familia de Jungkook no tenía una mala posición económica, tenían una propiedad de tres pisos con muchas habitaciones y decoraciones finas y claro, vários empleados. Su padre había sido un importante miembro del consejo del país antes de morir por una enfermedad viral al menos dejándolos asegurados, aunque se sabía que no sería para siempre.
Pero claro que los tiempos pedían otras cosas, el matrimonio era importante tanto para las familias como para la sociedad, todos tenían que hacerlo, Jungkook había cumplido los veinte hace poco y ya habían personas diciendo que estaba pasado de edad y que pronto sería un solterón. Jungkook sabía que debía casarse, luego su hermana, y la siguiente,y así hasta que todos tuvieran sus respectivas parejas, bienes materiales, y claro, desendientes.
Por lo que fue una sorpresa para todos, especialmente para su familia, cuando el mismísimo Kim Taehyung llegó a su hogar para pedirle permiso a su madre para cortejarlo, para ese entonces ya tenían tiempo conociéndose y la conexión era más que notable, por lo que no evitó chillar esa misma noche contra su almohada totalmente encantando.
Tae en ese entonces había cumplido los veinticuatro años y su posición era parecida a la de su, ahora, prometido, todos lo estaban presionando con que debía conseguir al heredero de sus hijos, siendo el primogénito varón el que recibiría después el título de duque y así sucesivamente, claro que sabía que tenía que hacerlo pero simplemente no había conocido a nadie quien sintiera especial, ni siquiera entre las cincuenta damas que le habían hecho llegar cartas avisando que estaban solteras y dispuestas para él.
Por lo que cuando viajó a aquel territorio que no era más que un pueblo no demasiado grande, claro que no espero ver a aquel chico entre tantas flores siendo igual de hermoso que ellas, simplemente cayó encantado celebrando que había encontrado al amor de su vida.
El viaje se alargó quizá más de lo debió ser en un principio, pero es que Taehyung se negaba a dejar de ver a ese hermoso chico a diario sólo queriendolo ver sonreír cuando lo halagaba. Por lo que cuando llegó un mensajero de su padre para irlo a buscar y volver al reino, pidió una semana más, el lunes fue a hablar con la familia de aquel muchacho, y el viernes, antes de partir, le pidió ser su prometido, y claro que Jungkook aceptó.
La despedida fue dura, Jungkook se escapó aquella tarde pues según su madre no era de señoritos correctos ir detrás de un hombre cuando ellos debían venir a por tí, fue a pie hasta el lugar donde acordaron verse, bajo de un árbol de cerezo en el extremo del pueblo casi saliendo del territorio, se besaron como nunca lo habían hecho y un par de lágrimas se colaron entre el sabor de sus labios.
—Todo estará bien, no te preocupes demasiado¿Si, mi futuro esposo? Volveré por ti y te llevaré a mi reino, serás tratado como un principe, mi príncipe, sólo debo arreglar las cosas con papá y verás que el tiempo pasará volando.—
—¿M-Me escribirás? Por favor...—
—Cada semana, mi flor, te lo juro.—
Jungkook intentó quedar más tranquilo viendo a su pareja subir a su carruaje luego de su despedida. Al menos si había cumplido y cada domingo sin falta, una carta llegaba a la residencia Jeon para el mayor de los hijos.
Habían pasado quizá dos o tres meses desde la última vez que se vieron, su madre estaba algo molesta e intentaba ponerle ideas en la cabeza las cuales no quería caer. "Ese muchacho te está utilizando", "Te dejó con el anillo en el dedo", "Si hubiera querido ya estarían casados", "Mejor hubieras aceptado la propuesta de los Min".
Pero Jungkook sabía que ninguna de esas cosas era verdad, también entendía a su progenitora, sabía que a ella le importaba mucho el que dirán y claro que se dijo mucho cuando su compromiso fue anunciado y un día después el futuro duque abandono el pueblo hace ya varias semanas, además que también estaba aterrada ante la idea de que el dinero se les acabe.
Jungkook confiaba más que nada en las palabras de su pareja, sabía que pronto volveria por él y finalmente consumarían su amor, sabía que así sería.
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My flower♡. taekook two-shot
FanficDónde el futuro duque Kim Taehyung, está profundamente enamorado del pueblerino Jeon Jungkook. > fluff > ambientada a fines del ciclo xviii > no se permiten adaptaciones.
