—No puedo aceptar esto, Kamado. —Dice el azabache rompiendo la carta que anteriormente fue entregada por el menor.—
—Pero.. Profesor..—Trato de detenerlo, siendo demasiado tarde. Solo pudo ver la carta que hizo, con tanto amor y cariño, destrozada por completo.
—Perdón. —Dijo, para retomar su camino e irse. Dejando a el estudiante solo.
Realmente era doloroso, su pecho dolía. Sus amigos le dijeron que sería una mala idea declararse a su profesor, pero no hizo caso. Su desobediencia le llevó a eso. Hubiera deseado nunca haberlo hecho.
¿El amor era así de doloroso? Odiaba ser tan sensible, en poco tiempo, cayó rendido al suelo, mientras tomaba en manos algunas pequeñas partes de lo que fue su carta. Lágrimas caían de sus ojos, sin querer detenerse. No podía controlar sus sentimientos, no sabía cómo detener su llanto. Reprimió sus lágrimas, levantándose del suelo. Y limpiando sus lágrimas, aunque era inútil. Fue hasta el baño, donde se encerró en un cubículo. Finalmente desbordando sus lágrimas, se sentía horrible. No quería volver a enamorarse, no quería volver a sufrir por un corazón roto. Solo quería ser amado, tal vez, no nacío para ser amado.
Limpio sus lágrimas con la manga de su chaqueta. Tranquilizandose un poco. Luego de un momento, sonrió, manteniendo aquella dulce sonrisa que siempre mostraba para que no vieran lo destrozado que realmente estaba por dentro.
Salió del baño, aún portando su sonrisa, aunque realmente, estaba destrozado por dentro, y rompería en llanto en cualquier momento.
Pronto, se encontró con sus amigos, quienes lo buscaban desesperados y algo preocupados.
—¡Tanjiro! ¡Aquí estás! Nos asustaste mucho.
—¡SI! No vuelvas a asustar a tu rey de esa forma.
—Disculpen chicos, no pensé muy bien en mis acciones, y los preocupe.—Dijo, tratando de mantener la compostura, sabía que si se dejaba llevar volvería a romper en llanto, y lo menos que quería, era hacerlo estando con sus amigos.
—Tanjiro, no te ves bien. ¿Seguro que no pasó nada?
Pregunto el ojimiel, mientras lo veía con el ceño fruncido, realmente se preocupaba por el, y sabía perfectamente cuando estaba mal.
—Si Tontaro, te ves horrible.
Dijo el de ojos esmeralda. Aunque no lo admitiera libremente, se preocupaba por sus amigos, en especial por el pelirrojo, para Inosuke, Tanjiro era el sol en persona, y verlo tan mal le dolía, pues era la luz que lo animaba cuando estaba triste. Era consciente de todo lo que hacía el pelirrojo por el grupo, y admiraba que siempre estuviese feliz a pesar de lo malo que le estuviera pasando.
—No estás solo, Tanjiro. Puedes contar con nosotros.
—Yo.. Gracias, y perdón, ustedes tenían razón, fue un error declararme a Tomioka-sensei, él.. Me rechazo, y fue muy cruel. Perdón por no hacerles caso a lo que me dijeron, fui un estúpido al pensar que me ve podría ver de la misma forma que yo lo veo a el..— Dijo, mientras rompía en llanto, había querido reprimirlo, pero ya no podía. El peso que tenía en su corazón era demasiado para el, sentía que ya no podía más.
—Tanjiro.. Es una pena escuchar eso, ¿Quieres que vayamos a otro lugar? Ya sabes, para que te relajes. Estamos contigo, ¿Bien? Descuida, todo estará bie-.
—¡Yo lo mató! —Interrumpió Inosuke, se veía perfectamente la furia en su mirada. Saber que alguien tan idiota como su profesor de física había destrozado el corazón de su amigo no le agradaba. —No permitire que ese profesor amargado te haga sentir así. Tenemos que matarlo.
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The disease of love.
FanfictionTanjiro estaba enamorado de su profesor de Educación Física, pero este lo rechaza, por el simple hecho de que es un menor de edad y además su alumno. Al principio lo acepta, pero con el paso del tiempo se fueron creando ciertos rumores que lo destro...
