En Londres siempre llovía. El sonido de la pava le indica a Emiliano que el agua para el mate había hervido y este no puede hacer nada más que putear mientras que tenía el teléfono entre la oreja y el hombro derecho, intentando arduamente que este no caiga mientras que corría hacia la cocina. Desde el otro lado de la linea, su ex mujer le dedica una serie de insultos.
-No, perdón Mandinha. No era para vos, se me hirvió el agua - Explicó, cansado. Apagó la ornalla y se dedicó por un segundo a observar la lluvia caer a través del ventanal de su nuevo departamento. Estaba haciendo hasta lo imposible por mantener su cabeza dentro de la conversación sin reaccionar de mala manera, interactuar con Mandinha no era (objetivamente) complicado pero aún así Emiliano se encontraba continuamente perdido en otro mundo cuando debía de escucharla, su incapacidad para encontrarse en el presente había sido una de las razones por las cuales su matrimonio se había deteriorado - Sí sí, te estoy escuchando - Mintió.
De repente, algo de la conversación logró devolverlo a la realidad de la peor manera.
-No, ese no era el acuerdo - Sentenció - En Navidad los chicos la pasan conmigo, quedamos en eso Mandinha.
Suspiró cansado, en líneas generales eran pocas las discusiones que mantenían respecto a los hijos. No obstante, hace algunos meses Mandinha encontró una nueva pareja y aquello significaba intentar acaparar aún más la custodia compartida en un intento de ingresar a su novio a la familia. La idea de compartir a sus hijos con un desconocido no le agradaba a Emiliano pero intentaba siempre mantenerse en la racionalidad, sin embargo lo que Mandinha proponía era contrario al acuerdo de divorcio e injusto por igual, Emiliano había salido claramente desventajado en el divorcio en cuanto a la custodia de los menores. Martínez tenía pocos días con sus hijos en comparación con la madre, el tribunal había considerado que la presencia materna era esencial en el desarrollo de los menores por sobre la del padre y se le permitió a Mandinha encargarse de la crianza de los menores y mantenerlos a su lado la mayoría de tiempo mientras que Emiliano tenía un extenuante horario de visitas.
-No, no me cortes. -Comenzó a alzar la voz debido a la frustracción - La puta madre, no me cortes, te juro Mandinha que voy a...¿Hola? La concha tuya - La llamada se había terminado. Se dejó caer en el sillón mas cercano, sintiendo como toda la energía abandonaba su cuerpo.
No pudo evitar consultarse a sí mismo en qué momento su vida se fue tan a la mierda. Por supuesto tenía un buen trabajo, un título universitario, el dinero no era un problema y había sido bendecido con un lindo hijo sano y una bella bebé, quizás estaba siendo demasiado caprichoso pero no podía evitar sentir que faltaba algo. Su relación con Mandinha hace tiempo que no funcionaba y el divorcio no fue una sorpresa para ninguno de los dos, ahora extrañaba Argentina incluso más que cuando había llegado a Londrés la primera vez como un pibe con nada más que sueño. Entendió entonces que ese era el problema, ya no era un pibe y ya no tenía tal sueño. La vida fue bastante dura en ese sentido, llegó lleno de ilusiones y Arsenal se encargó de matar cada una de ellas por medio de préstamos y temporadas enteras en banca. Eventualmente, cuando se vio a sí mismo formalizando con Mandinha y necesitando algo más estable en su vida, el fútbol se volvió cada vez más secundario hasta dejar de ser una opción si quiera.
El adulto desastroso que era ahora extrañaba a aquel pendejo maleducado amante del futbol que creía que se podía comer al mundo. Todo era más sencillo con diesciseís años, ninguna responsabilidad y una dotación grande de ingenuidad.
Un mensaje llegó a su celular, abrió el mismo pensando que se trataba de Mandinha quien usualmente seguía sus discusiones por audios de whatsapp. No lo era, se trataba de Facundo su amigo más cercano de Londres quien (milagrosamente) también era Argentino.
Era su cumpleaños y Emiliano lo había olvidado completamente. Su humor no era el mejor en las semanas previas al inicio de clases, sumado a sus bajos ánimos en general, no tenía muchas intenciones de terminar emborrachado en un boliche esta noche. Sin embargo, sabía que Facundo no aceptaría un no y lo llevaría arrastrándolo por la avenida principal si era necesario.
"Ah, esa cosa era hoy" Respondió por mensaje, al momento tenía un audio de tres minutos de los cuales dos eran puteadas a su persona y el resto era un discurso insistente sobre como Emiliano tenía que "Cogerse a una minita y dejarse de joder". Emiliano bufó molesto, no necesitaba meter a una persona en su cama, estaba perfectamente bien sin sexo en su vida, todo por lo que estaba pasando ya era suficientemente tedioso como para siquiera pensar en volver a acostarse con alguien. Exceptuando que, lastimosamente, Emiliano extrañaba la intimidad.
Sería un idiota en negación si no lo admitiese, hace meses que no intimaba con nadie y estaba padeciendo de un severo caso de bolas azules. Desde el divorcio que no se dio tiempo para volver a acostarse con alguien, no es que no hubiese tenido la posibilidad. Emiliano no se consideraba orgulloso pero tampoco era ciego, sabía que era un hombre atractivo y que podría llevarse a una mujer a la cama si así lo quisiera. El problema principal era que no había querido, sintiendose muy encimismado en su tristeza e intentando reorganizar su vida luego del quiebre en su familia lo último que había pensado en ese tiempo era en tener sexo. Ahora, lo reconocía, extrañaba la intimidad de la desnudez, besar el cuello de su compañera dejando marcas, reclamando su cuerpo, el rozar piel contra piel hasta finalmente hundirse en una mujer para ser recibido y... Emiliano sintió como el jean comenzaba a apretarlo cerca de la pelvis y su ritmo cardíaco se acelera levemente.
Genial, tenía una erección. Parecía un puberto y era completamente rídiculo. Entonces lo decidió, primero se daría una ducha de agua fría y luego, una vez en calma, se prepararía y saldría al cumpleaños de Facundo. Ahí, en el boliche, encontraría una mujer que le guste, la llevaría a su casa y le daría la revolcada más fuerte de su vida hasta que las piernas le tiemblen y gimotee su nombre contra la almohada. Sonrió inconscientemente, sí eso era justamente lo que iba a hacer.
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Aclaraciones
-Contenido +18, se relataran escenas de sexo explícito. La idea principal del fanfic es que sea romántico- erótico (Roguemos Wattpad no me joda y safemos del filtro de edad)
-La historia es, claramente, ficticia y no gano ninguna ganancia con esta ni con la marca del Dibu Martinez, es mero ocio post-mundialista(? Es un AU! Universo alterno en donde Emiliano no siguió su carrera futbolística al no renovar contrato con el Arsenal luego de la serie de préstamos en los que estuvo, terminó recibiendose de abogado y sentando cabeza con Mandinha de quien ahora está divorciado. Lamento si algunas fechas o sucesos de la carrera futbolística de Dibu no cuadran, no es el eje central en el fanfic por lo cual no hice una investigación exhaustiva.
-Mix de modismos argentinos y lenguaje neutro. (Más Argentino honestamente, así que puede que deje un glosario si hay lectoras de otros países)
-Puede que actualice lento, tengame paciencia porfis.
ESTÁS LEYENDO
Una noche solamente / Emiliano "Dibu" Martinez.
FanfictionEmiliano no estaba en la mejor racha de su vida, sus sueños se habían ido por el retrete en un abrir y cerrar de ojos, estaba lejos de su país y en el medio de un arduo proceso de divorcio donde tenía todas las de perder. Sus días se basaban en dar...
