Diciembre 15, 1993. - 10 días para la navidad.
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Era una mañana normal como todas las demás en la vida de nuestro lindo pelirrojo, se encontraba arreglándose para ir a trabajar, afortunadamente ese sería su último día de trabajo ya que se acercaba navidad, solamente serían unas pequeñas vacaciones, no podría vivir sin tener un trabajo.
Colocó su corbata, tomó su pequeña mochila donde guardaba cosas necesarias por si las ocupaba alguna vez, guardó las llaves de su casa y salió de ésta, dirigiéndose a la cafetería en donde trabajaba. Una vez que llegó, saludó a sus compañeros y se colocó su mandil, se preparó para ir a tomar las ordenes de los clientes, siempre con una cálida sonrisa que hacía un mejor día para las personas, simplemente único.
— Entonces será un café americano para el caballero y un capuchino para la dama... ¡Anotado! En un momento les traigo su orden.
Comentó el de brillantes ojos morados hacia una pareja de esposos, regalandoles una sonrisa a ambos, se dirigió al mostrador en donde se encontraban otros de sus compañeros atendiendo, se acercó a una de las máquinas para hacer el café y comenzó con sus ordenes, al terminar, fue con una charola en donde reposaban los pedidos. Mientras iba de regreso a la mesa de sus clientes, algo vibró dentro del bolso de su mandil, era su celular, había recibido un mensaje.
—Oh vamos, ahora no puedo, estoy ocupado mamá.
Susurró para él mismo, por fin llegando a la mesa dejando sus pedidos, despidió a la pareja felizmente y volvió con los demás a ayudarles. Así pasó un largo rato, ya casi era medio día y esto significaba que ya casi era su hora de descanso, ya más relajado tomó asiento alejado de sus demás compañeros, aunque solía hablarles nunca había formado una amistad con alguien de ellos... Pensaba que nada se podía comparar a la amistad que había tenido con sus compañeros años atrás, se sentía vacío desde que todos tomaron caminos diferentes.
Un ligero suspiro salió de los rosados labios del pelirrojo, estaba cansado y pensar que aún faltaban unas horas para salir lo cansaba aún más. Dejó de lado esos pensamientos y recordó los mensajes que había recibido. —Santo cielo, olvidé de responderle a mamá los mensajes.— Pensó. Al encender el celular se encontró con que los mensajes eran de un número desconocido, se extrañó un poco ya que no solía recibir mensajes así, dudó en abrirlos pero al final lo hizo. Sus ojos se abrieron como si de algo aterrador se tratase, pero más que terror se notaba un tanto de sorpresa y felicidad, sin poder creerlo, había recibido un mensaje de un viejo amigo, Jotaro Kujo.
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—¿Pero cómo...Consiguió mi número?
Dijo en voz baja mientras revisaba los mensajes que había recibido, en total eran unos 4.
''Hey... ¿Éste es el número de Noriaki Kakyoin?, Si es así... No te preguntes como conseguí tu número, no te daré explicaciones, al menos ahora. Te envío este mensaje para decirte que aún no te he olvidado, han pasado unos años desde que ocurrió todo ese tema... Ahora mismo me encuentro aquí en Japón de visita con mi madre, ella se acordó de ti y me preguntó como te encontrabas. No supe qué responder.'' - Enviado a las 08:10A.M
''Quería saber si seguías viviendo por aquí, ya sabes... Para poder reunirnos, si es que tienes tiempo.'' - Enviado a las 08:11A.M
''Ahh, ¿Sí es el número de Noriaki o estoy equivocado? Soy Jotaro Kujo...'' - Enviado a las 08:30A.M
''¿Hay alguien ahí?...'' - Enviado a las 08:36A.M
El pelirrojo no pudo evitar soltar una risita por los 2 últimos mensajes, de alguna forma se le hizo tierna esa forma de preguntar si estaba equivocado o no. Tomó el celular y comenzó a responderle, tardó un tiempo en pensar qué responder, hace tiempo que no hablaba con él y no quería ser ''grosero'' o ''mal educado''.
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Noche de Navidad - Jotakak (Cancelado)
Fanfiction3 años después de los acontecimientos de Stardust Crusaders, Jotaro y Kakyoin vuelven a reencontrarse luego de bastante tiempo de estar ocupados con sus estudios y trabajos. Faltaban 10 días para la noche de navidad y ante una propuesta de la señora...
