Prologo

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                                                                              Prólogo

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                                                                              Prólogo

En el año 2023, 3 años desde la pandemia, había ido en aumento la preocupación acerca de las enfermedades que podrían aparecer en un futuro. ¿Cómo la humanidad se prepararía ante estas? ¿Cómo puedes prepararte para aquello que desconoces por completo? La respuesta estaría justo enfrente de nosotros, más rápido de lo que cualquiera pudiera imaginarse.

El inicio, o al menos el primer caso documentado, fue en Kirtipur, Nepal. Una mujer había enloquecido y atacado de forma violenta a uno de sus hermanos. Cada testigo describió la escena como el acto de un animal. La mujer se había abalanzado sobre la persona con la intención de arrancarle un pedazo de piel. Al no conseguirlo, arañó la cara del hombre tanto como pudo, la mujer no escuchaba a nadie. Fue poco después que cientos de casos alrededor de todo el mundo empezaron a presentarse con cierta similitud. La pérdida de razón era progresiva, la siguiente etapa venía en conjunto. Cada uno de los afectados empezaba a presentar deformaciones en el cuerpo que cada vez parecían más características que verías en un animal que las de un humano. Así comenzaron a nacer los salvajes.

A pesar de que no era común que sucediera, cuando pasaba el afectado era en extremo difícil de tratar. Aunque varios afirmaban qué dependía de cada persona y de su ambiente. Junto con la aparición de los salvajes, los estados tuvieron que actuar al respecto. Los hospitales ordinarios no podían llenar las salas psiquiátricas junto a pacientes completamente diferentes y las salas normales se veían llenas de personas víctimas de la locura. Se aprobaron decretos, luego leyes, y finalmente nacieron los Centros de "Humanidad ". Hospitales qué tenían la única función de ayudar con la rehabilitación de los "Salvajes". Aunque el inicio de la enfermedad era incierto, y los primeros tratamientos no eran efectivos en absoluto, las medicinas continuaron evolucionando hasta que gradualmente se lograron ver los primeros casos de una recuperación controlada en la conducta de los individuos, mas no físicamente. Al menos no por completo. Los "Salvajes" empezaron su recuperación, así se crearon los collares de represión, como a animales domesticados. A las personas que alcanzaban una rehabilitación exitosa se les otorgaba un collar el cual debían llevar en todo momento que estuvieran fuera de sus hogares teniendo una vida regular... O al menos podían aparentar tenerla. Pretender tener el control de sus cambios de apetito, de su mente.

Se les había arrebatado más de lo que las personas eran conscientes, su humanidad. Sus derechos como personas eran discusión diaria. ¿Por qué? ¿Acaso ellos seguían siendo personas? Su incontrolable temperamento y su apariencia animalesca era un argumento para que varias opiniones surgieran en cuanto si debería surgir un apartheid para los salvajes por la seguridad de todos aquellos que no lo eran.

Aunque la separación nunca se dio como tal, las personas veían a los afectados por la enfermedad con ciertos estereotipos de los que no se han podido librar. Ciertos centros empezaron a brillar por la cantidad de rehabilitados qué tenían. Uno de estos centros era el de Japón, el centro de Yokohama, que ya era mundialmente reconocido por ayudar en casos de extrema dificultad. Teniendo en cuenta esto, era bastante complicado obtener un puesto como Médico en este tipo de centro. Ese era el mayor objetivo de Sora Tanaka, quien estaba en su sexto semestre de medicina.

Sora no solo creía que sería el mejor interno, iba a serlo. Este ya estaba pensado a qué piso sería enviado. En los centros se separaban a los "Salvajes" por pisos dependiendo de cuán avanzada estuviera su enfermedad: En el primer piso se atienden las emergencias y se decide a cual piso serán enviados los pacientes de ser necesario. En el segundo piso se alberga a los pacientes que están en camino a una recuperación acompañada de la entrega de su collar de represión. En el tercer piso la situación se tornaba más compleja en cuanto a las acciones y conductas presentes en los pacientes. Por último, el cuarto piso, y el peor de todos, albergaba a los casos extremos que a veces se llegaban a tomar como causas perdidas. El último lugar donde cualquiera quisiera estar, incluyendo a Sora. Aunque a este desde muy pequeño se le había elogiado por su carácter fuerte y su mirada fría, cosa que con el tiempo hizo crecer su ego, Sora no era el más alto ni el más fuerte. Pero este no se asustaba con facilidad y otro centro no le iba hacer cambiar su mentalidad.

Estoy muy emocionada por esto, es algo en lo que había estado pensando hace bastante tiempo así que espero les guste

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Estoy muy emocionada por esto, es algo en lo que había estado pensando hace bastante tiempo así que espero les guste.

Vean animal Kingdom una película francesa es la que me inspiró, aquí la transformación no es total.

{SALVAJE} Donde viven las historias. Descúbrelo ahora