1era

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Se despertó con el alba, como casi todos los días. Sola, como ya se había vuelto costumbre.

-¿Lista?- le preguntó una señora anciana, con esa eterna sonrisa que parecía que nunca iba a desaparecer.

-Lista.-le contestó ella. «Ni que fueras real» pensó, mientras iba al baño a lavarse los dientes.

Antes de salir de casa, se fijó en el calendario: hoy se cumplían dos años de aquel trágico incidente que había hecho de su vida, literalmente, un cementerio de recuerdos.

Ella trabajaba en un hospital como cirujana. Aquel día había estado como tres días sin dormir porque uno de sus compañeros no había podido asistir, y ella tuvo que tomar su lugar.

-Por fin. Apenas llegue a casa voy a darme una buena ducha y a...

-¡Espera!-le dijo su jefe.

-¿Qué?

-Necesito que te quedes.

-¡¿Es en serio?!

-Es que recién llegó un paciente que está muy grave. Sé que te estoy pidiendo mucho, pero no quiero que la chica nueva lo atienda...

-No es nueva, hace mucho tiempo que está ayudándonos.

-Eso no es suficiente para ser el reemplazo de alguien que tiene más experiencia.

-Pero en algún momento tiene que hacerlo ¿No?

-Si, pero no con éste.-dijo mientras señalaba al hombre desfigurado que estaba siendo transportado.

Entonces lo entendió. Ese tipo no estaba mal. Estaba realmente mal.

Mientras hacía la operación, se dió cuenta de que muchas cosas le parecían familiares. ¿Eran la clase de fracturas? Bueno, claramente era un accidente de tráfico. ¿En moto? Muy probable. Seguramente no tenía bien puesto el casco porque su cara era irreconocible. Irreconocible, hasta que lo reconoció: era Maicol, su novio.

Entonces ella pegó un salto del susto, que le hizo fallar... Provocándole la muerte.

Desde ese día ella empezó a tener alucinaciones. Alucinaciones con todos los pacientes que habían pasado por sus manos. La mayoría de las veces eran tranquilas, pero había días en los que se tornaban agresivas y no podía evitar responderles, incluso estando en medio de la calle.

Lo más curioso era que ni una sola vez había alucinado con Maicol. Una parte de ella lo deseaba, quería volver a verlo hablar, gesticular, mover sus manos... Pero otra parte de ella estaba aterrada de que él le echara en cara su incompetencia. No necesitaba eso, aunque bien que erróneamente pensaba que lo merecía.

Dejó el hospital, y se dedicó a escribir artículos. A veces la invitaban a algún programa de TV, pero ella siempre se rehusaba, pues tenía miedo de no poder controlar sus impulsos.

Para poder lidiar con la tristeza y la culpa que la rodeaban, y también para terminar con las alucinaciones, todos los viernes tenía sesiones con la psicóloga.

Este era uno de esos días.

-Sé que ya hemos hablado esto muchas veces, pero de todas formas te lo voy a recordar para que cuando llegues a tu casa, te lo repitas a ti misma.-le dice ella, con una sonrisa comprensiva-Todo lo que hagan o digan tus alucinaciones son producto de tu subconsciente. Debes aprender a identificar que es lo que te están tratando de decir.

-Bueno, sé que por lo general se ponen agresivas cuando tengo miedo de hacer algo mal o no estoy segura de algo. Pero fuera de eso, nosé cual es la relación entre todas ellas.

-Claramente eso significa que aún sigues sintiendo culpa y sigues pensando que eres incompetente. Sé que no puedes hacer esto en la calle, pero aunque sea en tu casa, debes hablar con "tus pacientes" y preguntarles cosas. De esa manera vas a poder conocerte mejor y lidiar con ellos, y eventualmente desaparecerán.

La psicóloga se mostraba muy segura de lo que decía. Bueno, efectivamente tenía que parecerlo para que su paciente le confiara su salud mental a ella. Pero en el fondo estaba desconcertada. Por lo general, los pacientes alucinan con la persona en cuestión que los ha hecho sentir así. Podría suceder también que alguien alucine con muchas personas, en el caso de un asesino en serie, por ejemplo. Pero este caso era complicado, porque ella veía a todos... Menos a él.

-Está bien, voy a tratar...-le contestó ella, ya un poco cansada de la situación, preguntándose si realmente las sesiones estaban siendo útiles o solo un lugar de consuelo.






¿Quién era él?Stories to obsess over. Discover now