CAPÍTULO CUATRO.

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—¿Irás a mi casa? —Preguntó Louisa, mientras que con un bolígrafo pinchaba la cintura de Harrieth. Ésta se retorció riendo.


—¡Detente! —Suspiró entre risas y miró a la de mechones azules. —Sí, iré, pero...


—¿Pero? —Louisa la miró con ojos de cachorro regañado.


—¿Está bien que me quede a dormir? —Preguntó bajando la mirada. La de ojos celestes se sonrojó y miró en dirección contraría a Harrieth.


—¡Pero si eres mi amiga, no haremos nada fuera de lo común! —Exclamó entre dientes. La enrulada miró la punta de sus zapatos, abrió su boca para preguntar algo, pero un grito la detuvo.


—¡Nick, Nick! —Llamó la delegada que se encontraba en frente de la pizarra. Las chicas la miraron. —¿Queres hacer de stripper para nuestra fiesta? —Carlos, un compañero, se levantó rápido y agarró el hombro del rubio Nick.


—¡No, no! —Se apresuró a exclamar. Miró con susto a la delegada y luego al rubio. —¡Eso es una falta de respeto!


—¡Los shippeo, los shippeo...! —Se escuchó unos susurros en forma de gemidos de parte de Pam y Celeste que se encontraban en la última fila.


—Pam, por favor. —Resopló Louisa.


—Deja a tu prima, Lou. —La enrulada palmeó el hombro de su compañera.


—Debí alejarla de Celeste. —Hizo rechinar sus dientes.


—Pero tiene a mi hermana para comportarse. —La enrulada la miró con ternura.


—¿Quién? ¿Noelia? —Alzó una ceja. —Ellas juntas son un peligro para la sociedad.


—Ya cálmate, vieja gorda. —Rió entre dientes.


—¡Oye! —Exclamó con un fingido entrecejo.


—¡Tenemos que hacer nomás ya una maldita orgía! —Gritó un molesto Nick.


—¡No, no! —Entró un desesperado Carlos en medio de los alumnos. —¡Eso es otra falta de respeto!


—¡Ni se te ocurra, Pamela Fray! —Gritó Louisa girando hacia atrás.


—¡LOS SHIPPEO! —Gritó también Pamela y convulsionó en su asiento.



***

Celeste y Pam caminaban por la calle, la negra (Celeste) balanceaba la mochila de la otra.

—Oye, ¿qué aquella no es tu mamá? —Masculló la peliazul.


—Mierda. ¡Rápido, toma tu mochila! —La negra se desesperó.


—¿Por qué? —La miró con curiosidad sin agarrar la mochila.


—Porque va a decirme otra vez...


—¡Hija! —Exclamó una señora desde la moto. —¡¿Ya estás putenado otra veeeeez...?! —Gritó, mientras se alejaba.


—Tu mamá es rara... —Comentó la de ojos azules.


—Y yo tengo que lidiar con eso todas las mañanas... —La peliazul palmeó el hombro de la negra.


***


—¿Tu mamá no se molestará? —Apretó la mano de Louisa. La de mechones azules se acerco a la mejilla de la enrulada y deposito un beso.


—Tranquila, mi mamá es re piola. —Sonrió. —Excepto cuando se trata de animales, ahí no es tan piola. —Harrieth abrió sus labios para hacer una pregunta, pero Louisa la interrumpió. —¡YA ESTOY EN CASA! —Gritó y entró agarrada de la mano de la enrulada.


—¡Niña! —Se escuchó a la señora que veía la televisión. —Me llamaron del colegio, el secretario dice que no andas asistiendo a clases. —Dijo sin mirar a las chicas que se encontraban detrás de ella. —¿Ya ves lo malo que te hace eso de follar de mañana con esa enrulada?


—Mamá... —Susurró lo suficientemente fuerte para que su madre la escuchara.


—¿Sí? —Se giró y encontró a ambas chicas sonrojadas y agarradas de la mano —¡Oh, hola Harrieth! —Sonrió como si nada hubiera pasado.


—Hola, señora Tomlinson... —Se escuchó un susurro de parte de la enrulada.

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⏰ Last updated: May 14, 2015 ⏰

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