Entras en la librería y sujetas la puerta para asegurarte de que no dé un golpe al cerrarse. Sonríes, te da vergüenza ser un chico agradable.
¿Quién eres? Por tu onda, creo que eres estudiante. Llevas las uñas sin pintar, una blusa suelta.
No buscas que te miren, pero tus brazaletes tintinean. Quieres atención.
Dejo que desaparezcas entre las estanterías de ficción F—K, pero no eres un inseguro que va a la caza de un Faulkner que jamás terminará o ni siquiera empezará. Bronceado para Stephen King y no vas tan a la moda para Heidi Julavits, así que ¿qué vas a comprar? Entonces me murmuras tu primera palabra, me dices
— Hola. ¿Trabajas aquí?
— Culpable. ¿Puedo ayudarte con algo?
— Paula Fox.
— Buena elección. — te respondo.
Te ríes y me contestas a voces un — Me siento extrañamente validado.— Qué manera de flirtear. Si yo fuera uno de esos imbéciles de Instagram, le haría una foto al cartel de 'F—K' y escribiría: 'F—K. Sí, lo he encontrado'. << Cálmate, Taehyung. No les gusta que le entren tan a saco>>
— Sígueme. Debe estar en la sección de autores célebres. Estante de arriba. ¿Te ayu...?
— No, yo alcanzo.
<<¿No llevas sostén? Y quieres que lo note. Si fuera una película, te tomaría, y tendríamos sexo contra... >> Le doy gracias a Dios por el cliente que entra. Vuelvo al recibidor a escanear al nuevo cliente. ¿Cuántos años tiene? ¿Treinta y seis? ¿Y se pone ahora con Franny y Zooey? Seamos realistas: no va a leerlo porque es una fachada para el de Dan Brown que tiene en el fondo de la cesta. Trabajando en una librería acabas aprendiendo que la mayoría de las personas del mundo se sienten mal por ser quienes son. — Oye — Ladra el idiota— ¿Me das el recibo? Estoy apurado.
— Disculpe.
Me lo quita de la mano. No me odia a mí, se odia a sí mismo. Si la gente fuera capaz de manejar el odio que siente por sí misma, trabajar de cara al cliente sería más fácil.
—Que pase un buen día, caballero —le digo. Y él sabe que no lo digo en serio y se odia por necesitar la cortesía de un desconocido. Te acercas riéndote y gracias a Dios que es por la mañana y por la mañana esto está muerto y nadie va a entrometerse. Dejas el cesto de libros en el mostrador y te pones descarado.
—¿A mí también vas a juzgarme?
—Vaya imbécil, ¿no?
—Bueno, estará de mal humor.
Me miras. Sientes curiosidad, y yo quiero saber más de ti; pero, como no puedo preguntarte nada, sigo hablando:
—Todo el mundo se esfuerza por ser mejor, por perder cinco kilos, leer cinco libros, ir al museo, comprar un disco de música clásica, escucharlo y disfrutarlo. Pero lo que quieren hacer es comer donuts, leer revistas y comprar álbumes de música pop. ¿Y los libros? A tomar por el culo los libros: mejor un Kindle. ¿Sabes por qué tienen tanto éxito?
Te ríes y niegas con la cabeza y sigues escuchando incluso después de ese momento en el que la mayoría se despista o mira el móvil. Además, eres lindo y preguntas:
—¿Por qué?
—Yo te lo digo: internet nos trajo el porno a casa…
Acabo de decir «porno», menudo idiota; no obstante, sigues escuchando.
—… para que no tuviéramos que ir a por él. No hay que mirarle a los ojos al tipo de la tienda, a ese que ahora sabe que te gusta ver cómo azotan a chicas. Mirar a la gente a los ojos es lo que hace que sigamos siendo civilizados.
Tienes los ojos almendrados, y yo sigo. Eres paciente, pero debería callarme. Ves los regalices de fresa que tengo junto a la caja y los señalas con hambre.
— ¿Puedo?
—Sí —contesto, y ya te estoy dando de comer—. Son treinta y uno con cincuenta y uno.
Abres el monedero rosa como el cerdito de La telaraña de Carlota y me entregas la tarjeta de crédito, a pesar de que llevas suficiente en efectivo. Quieres que sepa cómo te llamas.
— ¿"Jungkook"? —digo, y te ofrezco el recibo de la compra.
— Sí —murmuras—. Todos me llaman Kook. Y tú eres Kim Taehyung.
— Todos me llaman Taehyung.
Nos reímos, y tú querías saber cómo me llamo tanto como yo quería saber cómo te llamas tú; si no, no te habrías fijado en la placa.
—¿No vas a desearme un buen día?
—Que tengas un buen día, Kook.
Sonríes.
—Gracias, Taehyung.
No has venido a por libros, Jungkook. No tenías por qué decir mi nombre. No te hacía falta sonreír ni escuchar ni llenarte los ojos de mí. Pero lo has hecho. Has firmado el recibo. No ha sido una transacción en efectivo ni una compra con tarjeta de las de número PIN. Ha sido real. Aprieto el pulgar contra la tinta húmeda del papel y Jeon Jungkook me mancha la piel.
CITEȘTI
YOU | Taekook
Mister / ThrillerEs Kook para sus amigos, estudió en Brown, vive en Bank Street y esa misma noche irá a un bar de Brooklyn: el lugar perfecto para encontrarse por casualidad. UNA COPIA DE LA SERIE "YOU" DE NETFLIX. ☆ BP ☆ BT ☆ AC0S0 ☆ AS3S1N4TOS
