Hombre redimido

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Ayer Jesús  abordó el transporte público para predicarnos. Inició su perorata diciendo que la verdad nos haría libres.
—¿Y cómo sé que vos hablás con la verdad?— lo cuestioné.
Se acercó en silencio. Extendió sus manos agujereadas, se subió la manga izquierda de la túnica y dejó ver en su antebrazo un tatuaje de Maradona.
Mañana me haré bautizar.

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