1. Such a dream

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Kai.


Rara vez una noche de sábado pasaban aquellas cosas. Rara vez volvía a casa sin una chica que llenase su amplia cama, que le recordase a base de gemidos lo sumamente bueno y perfecto que podía llegar a ser en cuestión de minutos. Rara vez pasaban aquellas cosas, por no decir ninguna. Siempre tenía a alguien a su lado, a alguien que dormía plácidamente después de haberse dejado la voz por su culpa, fuese donde fuese; pero aquella noche las cosas eran totalmente diferentes. Su espalda reposaba sobre el colchón con suavidad, dejando que las sábanas grises de franela rozasen a su estúpido gusto su oscura piel, al igual que el suave viento que entraba por una de las ventanas acariciaba sus rubios mechones, esos que aún se mantenían fijos por el fijador que aquella noche se había dignado a usar. Aquella noche había sido demasiado extraña; aquella chica no era normal.


Varias horas antes...


No era extraño verlo por allí, y mucho menos con aquellos que lo seguían. Todos los días que podía terminaba pisando la misma discoteca, esa que tenía una de las mejores músicas de la zona más baja de la ciudad. Tenía dinero, podía costearse una buena entrada a una discoteca de su zona, pero no había nada como ir a las que formaban parte de aquel lugar. Ya no sólo por ser un destaque junto a su grupo, a sus compañeros, si no porque allí se juntaba de verdad lo que merecía la pena; la buena gente. Esas que bebían sin control alguno, esas que le daban demasiada poca importancia a con quién amanecían, y en dónde lo hacían. No se molestaban en cuantos polvos habían echado aquella noche, más bien lo hacían si no los echaban. Los focos nublaban la vista, al igual que la gran cantidad de alcohol y alguna que otra droga que podía rular por el loca. No era de consumir aquello último, pero también era cierto que no se iba a negar, ni se negaba si el cuerpo se lo pedía. A la gente como Kai, para la gente como Kai, lo que no fuese triunfar no le gustaba, y mucho menos lo toleraba. Utilizaba a las mujeres a su antojo, dándoles así el placer que necesitaba de ellas aquella noche, o directamente beneficiándose sin motivo alguno.


Frecuentaba aquel lugar más que otro, por lo que rara vez se encontraba a alguien que no hubiese visto días atrás, semanas antes o alguna que otra vez. Y si así era, no había nada mejor que hacerle saber cómo iban por allí las cosas.


- No te columpies demasiado, Jongin... Sabes que las cosas no siempre te van a salir como quieres.


Kai conocía de sobra aquella voz, esa que más de una vez le advertía pero que nunca escuchaba. Se dio lentamente la vuelta al notar su presencia, decantándose por mirar hacia abajo, pero dándose de bruces con la altura de su amiga. Mina; una chica delgada, guapa, con cara de inocentona... Eso que en realidad era pero él seguía intentando evitar. Nunca iba a caer, y ambos lo sabían, pero no perdía absolutamente nada por seguir intentándolo. Todo lo contrario, siempre rondaban las típicas babosas que se morían por un polvo, por un polvo con él, y al final, lo conseguían al intentar zorrearle más de lo debido.


- Algún día dejarás de llamarme así y de tratarme como si fuese un crío.- Y en realidad, a su lado era algo más crío de lo que quería confesar. Ambos tenían 21, pero la única diferencia era que él los acababa de cumplir, mientras que ella... llevaba casi un año cargando con ellos. Era más que una amiga, pero nunca se lo diría.


Las noches en aquellas discotecas daban para mucho, al igual que las incontables botellas que aparecían entre el grupo que yacía sentado compartiendo unos vasos de chupito con algo de vodka blanco. Demasiadas horas metido allí y no estaba borracho, al igual que tampoco había triunfado demasiado aquella vez. De todas formas eso pensaba, pues poco tardó en divisar algo que sin apenas saberlo, le cambiaría la vida.


El destaque fundamental para él eran unas largas piernas, un buen culo, además de una bonita espalda que soportase el peso de una hermosa delantera... Por pedir le gustaban con largas melenas, que rozasen parte de su espalda al tenerlas encima y poder asegurarse de que le proporcionaban puro placer. Y si no estaba loco, o demasiado borracho, cosa que dudaba demasiado, acababa de ver a un ángel caído del cielo.


Perfectas y kilométricas piernas recorrían parte de aquel local, vistiendo un llamativo vestido azul que dejaba toda, al completo, su espalda al descubierto, y una melena castaña que rozaba el mismo en perfectas ondulaciones naturales. Como un loco desesperado, sin haberle visto siquiera la cara aquella impresionante mujer, se levantó con brusquedad del lugar, causando quejas de algunos de sus amigos y el asombro de Mina tras su ida, quien pensó que no era realmente necesario seguirlo con la mirada ni saber qué pensaba hacer. De todas formas estaría loco si no la siguiera, si no se molestase en conseguir aunque fuera una mirada. Pero, siendo él, obviamente conseguiría mucho más que eso. Conseguiría tenerla contra una de las paredes del loca, dejándose los labios en la pálida e inmaculada piel de su cuello, recorriendo el interior de su falda con ambas manos, y escuchando así su nombre salir de sus labios, haciéndolo querer hacerla suya de verdad. Si la suerte estaba de su parte, quizás conseguiría incluso llevársela a su cama, nunca mejor dicho.


"El simple pensamiento de despertar a su lado y poder follármela de nuevo hace que merezca la pena estar corriendo detrás suya."


El ángel paró e incluso se dignó a mover el cuerpo de la mejor forma que sabía, causando que Kai tuviese que alzar una de las cejas ante semejante escena. Aquél culo se movía mejor de lo que parecía, y si era así con simplemente ese tipo de música, la que producirían sus cuerpos al chocarse seguramente sería mejor de lo que pensaba, o siquiera su mente llegaba a imaginar. En poco menos de un par de segundos estaba pegado a su espalda, dejando apoyada una de las manos en su baja cadera, siendo motivo suficiente como para poder obtener la atención de aquella mujer, esa que le estaba quitando el aliento sin apenas saber de ella. La chica no tardó en darse la vuelta, y mucho menos en apoyar una de sus manos en su pecho. Estaba siendo demasiado fácil, su suerte había cambiado y para demasiado mejor además... ¿Sería entonces cierto o no? Lo que empezó con facilidad acabó con algo diferente; el roce de sus piernas, de sus perfectas piernas contra su cuerpo, al igual que del resto del mismo lo estaba poniendo enfermo. Su perfume lo atraía más de lo que pensaba que podría. La mezcla con el ron caramelo lo hacía todo demasiado, demasiado apetecible, demasiado perfecto. Desgraciado de todas formas, pues debido a la poca luz no distinguía bien sus rasgos, lo suficiente como para encontrarle un lunar bajo el ojo izquierdo y saber de ante mano que era más preciosa que el resto de su cuerpo. En definitiva, debía tenerla, y si no era así, por algo muy extraño debía ser.


Justo en el momento en el que quiso apoyar sus carnosos labios sobre la piel de su cuello, la chica apartó la mano de su pecho y logró escabullirse de sus brazos, dejándolo sin saber cómo reaccionar, y más bien, en el maldito sitio.


-Debes estar bromeando... - Susurró para sí mismo en el momento en el que aquellas caderas, esas que lo seguían hipnotizando veían cómo su perfecto ser desaparecía entre la multitud, habiéndole dedicado una sonrisa más que satisfactoria. Era consciente pues de qué pasaba, de qué le había hecho, ¿lo era? Lo fuese o no, Kai no pudo soportar la idea de que aquello le pasase a él. Tras saber reaccionar volvió a correr detrás de la mujer, esa que anduvo más de lo que él pensó, pues al seguir sus pasos, al chocarse con más gente de la que debía, acabó saliendo por una de las puertas de seguridad contra incendios, encontrándose sólo en un oscuro callejón. Callejón que le hizo pararse en seco a pensar qué sería lo mejor aquella noche. Y no era seguir por allí.

morning glory ••• kji x shjWhere stories live. Discover now