1. Doppelgänger.

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Desde que Jimin había abandonado la casa de sus amigos, sintió que alguien lo estaba siguiendo.

La calle estaba oscura, cada paso se sentía más aterrador que el anterior y el viento gélido advertía que no había ningún alma alrededor que pudiera socorrerle si llegase a pasar algo.

«Quizás solo sea sugestión», pensó Jimin.

Había estado jugando a la ouija con sus amigos y había preguntado algo que no debía. Según las reglas del juego, nunca debías preguntar por la fecha de tu muerte, el modo en que morirías o quién o qué te mataría. Jimin había preguntado esto último y la respuesta que el tablero le había dado le había resultado escalofriante.

Cuando Jimin llegó a su casa, cerró rápidamente la puerta con seguro. Se detuvo durante un rato, meditando, consciente de que tanto la oscuridad como el silencio de su casa le resultaban perturbadores. Tras respirar hondo, se dirigió hacia su ordenador y encendió el monitor. La primera búsqueda que había hecho en Internet había sido sobre el significado de aquella palabra que el ente le había deletreado. Resultó ser una palabra alemana.

Jimin oyó un sonido en su habitación. Cuando volteó, notó que la puerta estaba entreabierta, lo cual le resultó espeluznante porque siempre la dejaba cerrada. El monitor se encontraba a unos metros de su habitación, en la sala, y cuando la pantalla estaba apagada, solía reflejarse en ella la figura de Jimin o el brillo de la luz de su cuarto. Pero aquella noche, cuando Jimin se levantó de su asiento y caminó para investigar qué o quién estaba en su habitación, la luz del monitor se apagó y la pantalla quedó completamente oscura.

Jimin empujó lentamente la puerta. Esta rechinó, pero el muchacho no le dio importancia, pues se le cortó el aire.

Había alguien sentado en el borde de su cama, dándole la espalda.

—¿Q-quién... eres? —preguntó con voz trémula.

Sus ojos ya se habían adaptado a la oscuridad, así que, cuando aquel ser lo miró a los ojos, girando la cabeza de una manera completamente inhumana, Jimin comprendió el mensaje que había recibido a través de la ouija. Pero ya era demasiado tarde.

Aquella criatura tenía su rostro, su cuerpo, su cabello... Todo. Pero su sonrisa era terrorífica y sus dientes, afilados como sierras. Desde las comisuras de sus labios caía saliva de manera incontrolada.

Estaba hambriento; sediento de sangre.

Su doppelgänger estaba frente a él.

Goretober (jimin horror au)Stories to obsess over. Discover now