c i n c u e n t a y d o s

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—Estamos bien, gracias —esta vez respondió YoonOh y JungWoo asintió con una sonrisa para volver adentro.

—¿Cuánto tiempo estarás en la ciudad? —preguntó TaeYong.

—Aún no estoy seguro... Tal vez un par de semanas más. Si sigo aquí para Navidad, sería genial pasarlo juntos, como antes... Bueno, sin emborracharnos hasta perder el conocimiento y amanecer a las orillas del río Han —rio y su amigo se sonrojó cuando el menor de los tres lo miró un poco sorprendido.

—¡Ya llegué! —una voz que claramente no era la de JungWoo resonó por toda la casa.

—¡En la terraza! —respondió Yuta y fue cuestión de segundos para que un chico un poco más bajo que todos apareciera con una sonrisa—. Él es Taeil, el dueño de la florería —extendió su mano para que el contrario la tomara, y cuando lo hizo, lo pegó a su cuerpo y besó su mejilla—. Taeil, ellos son TaeYong y YoonOh.

—¿Ya les hablaste de la florería? —rodó los ojos con diversión—. Es un placer —se alejó del japonés para saludar a los otros dos chicos como era debido.

—Por supuesto. Tengo que presumir lo buenos que son mis chicos en sus empleos.

—¿De ambos? —torció una sonrisa—. Te dije que no tenía problema con que me presentaras cómo tú amigo.

—Pero por supuesto que no. A ellos no les molesta, ¿o sí?

—En lo absoluto —el menor se apresuró a responder y negó con la cabeza, al igual que su novio.

—¿Lo ves? —sonrió ampliamente y besó dulcemente sus labios.

—Iré a ayudarle a JungWoo —se puso de puntitas y besó su mejilla antes de volver adentro. 

Luego de un cómodo y muy corto silencio, aquellos lindos chicos volvieron con una pequeña charola llena de frituras y un par de latas de cerveza. Acomodaron todo en una mesita en el centro de la terraza y se sentaron junto a su novio después de decirles a los invitados que tomaran lo que quisieran; YoonOh terminó de beber el whisky que le quedaba y en cambio, tomó una cerveza.

Mientras todos disfrutaban de la comida y bebidas que habían llevado, también disfrutaban de una buena charla, en la que Yuta no paraba de hacer preguntas acerca de TaeYong, su nueva pareja y por supuesto, sus hijos. El japonés estaba tan emocionado de saber todas aquellas cosas de las que se perdió por su estúpido orgullo, que aunque Johnny le contaba de vez en cuando acerca de la vida de los Lee o le enviaba fotos, no era lo mismo que estar ahí para presenciarlo.

Los Seo llegaron casi una hora después, justo cuando YoonOh iba por su cuarta cerveza y su rostro ya se encontraba levemente sonrojado; al igual que el de Taeil, quien solo llevaba dos cervezas.

—Hey, no empiecen la fiesta sin nosotros —Johnny entró bailando con su hija en brazos, mientras que su esposo lo regañaba, ya que la pequeña se encontraba dormida. Entre risas, se dirigió a JungWoo y le dió a su bebé con mucho cuidado para que el joven, quien se había ofrecido, la llevara a la habitación.

Luego de un intercambio de saludos enérgicos por parte de todos, los recién llegados se acomodaron en los lindos sillones exclusivos para exteriores y tomaron una cerveza. Tanto TaeYong, cómo Yuta y Johnny, comenzaron a sentir una extraña calidez en su pecho, ya que tenía más de cinco años que no convivían de esa manera.

Pasaron un par de minutos más en los que la charla se hacía cada vez más entretenida y ruidosa, tanto, que no se dieron cuenta que la pequeña Seo había despertado hasta que XiaoJun corrió para avisarles que su prima estaba llorando.

Mark se levantó corriendo y fue hasta la habitación del japonés, tomó a su hija entre sus brazos y luego de tranquilizarla y cobijarla, volvió con todos a la terraza.

Bizarre [JaeYong]Where stories live. Discover now