El aire frio me recorrió la espalda, mis manos percibían pasto y tierra, mi nariz capto hiedra, el aire era diferente, el olor a azufre se había marchado, intentaba abrir los ojos, pero no podía, mi mente comenzó a procesar los lugares en donde podría estar, pero este sentimiento solo pertenecía a un solo lugar. La ensoñación, porque no podría ser el mundo de la vigilia, el aire en ese mundo era diferente, aquí había un aire tan puro que no se podía comparar.
Me sentía extraña, en un momento todo se volvió claro, pude abrir los ojos, estaba en al campo a un costado del castillo, tan hermoso como lo recordaba, reluciente, rodeado de esa aura tan brillante digna de un Dios, las gárgolas seguían custodiando las puertas, y los dragones el puente de la entrada, nadie se atrevía a molestarlos o desafiarlos por terminabas desterrado por Morfeo. Mi bello Morfeo.
Me puse de pie, moví mis dedos sintiendo la tierra, había extrañado tanto este lugar. La bata roja que me había dado Estrella de la mañana cubría mi cuerpo, recuerdo estar durmiendo a su lado antes de despertar aquí. Tenía dos opciones o Morfeo me había traído aquí o Estrella de la mañana. La opción numero dos era mas factible, lo había hecho enojar, había matado casi a todos sus demonios favoritos, pero estaba bastante aburrida, y tal vez haya dicho unas cosas que no le agradaron.
Había pasado los últimos 3 siglos en su reino, desterrada por un capricho de Morfeo, estaba lleno de ira al enterarse que solo lo había utilizado para poder robar sus herramientas y así apoderarme de la ensoñación.
- ¿Sabía que eras tú, como es que lograste regresar? - su voz pesaba en mi cabeza, me hacía temblar, era tan fuerte que no lo soportaba.
- ¿A que me has traído? -contesté dándome la vuelta mirando lo a los ojos, no había cambiado ni un poco. Seguía igual que la última vez que estuvimos cara a cara.
-Yo no te traje- dijo serio, estaba enojado, conocía a Morfeo más de lo que él quisiera admitir.
-Entonces no veo razón para seguir aquí-dije mirando su ojos, tan azules y rojos a la vez. No podía descifrar que era lo que su mirada me quería decir, parecía que estaba sorprendido, pero eso no era posible, imposible sorprenderlo.
-Tal parece que lograste lo imposible, hartar a estrella de la mañana, dime, ¿que hiciste para que te regresara a mi reino? - estaba parado, con las manos en la espalda, regido, con su vestimenta toda negra.
-Tal vez lo hice enojar un poco, pero es que era demasiado aburrido estar en el infierno más de 3 siglos, solo viendo cómo se pelean los demonios y digamos que Estrella de la mañana no es muy sociable y agradable-conteste y tomé mi postura al igual que él.
-Efialtes, no te quiero en mi reino, eres mi peor pesadilla-dijo apenas abriendo la boca, deslizando las palabras sobre sus dientes.
- ¡Oh! Morfeo-negué con la cabeza- soy tu más grande creación, demuestra el poder que tienes, no me digas que no me has extrañado-
-no puedo permitir que te quedes aquí, ya no perteneces a la ensoñación, y si Estrella de la mañana te desterró, no puedo regresarte - dio un paso adelante, sabía lo que eso significaba.
-No puedes hacerme esto, tu yo podemos hacer grandes cosas- camine había él.
- ¡DETENTE! - grito y yo pare mi caminar -Por favor-dijo más calmado. No dejaría que me echará a las aguas de las tinieblas, era mejor el infierno. -Serás desterrada al mundo de la vigilia, no recordarás quién eres, serás una simple mortal-
-No crees que eso es demasiada compasión? -se escuchó una voz a lo lejos. Sabia perfectamente a quien pertenecía.
-Andrew, pensé que ya habías muerto- dijo con una sonrisa burlona. Aquel asqueroso cuervo fue el que me delato, por su culpa Morfeo me desterró.
-Acéptate el mundo de la vigilia, pero no las aguas de las tinieblas- temía morir o perderme en la obscuridad para siempre.
-Morfeo no tiene compasión- dijo otra voz a lo lejos.
-mándala lejos de aquí-se empezaron a escuchar miles de voces diciendo que me matara, que me mandara a el agua de las tinieblas o que me llevara de regreso con Estrella de la mañana.
- ¡MATALAAAAAA! -
-QUE REEGRESE AL INFIERNO-
-SERGURO ESTRELLA DE LA MANAÑA LA MATA-
-CALLENSEEEEE-grito Morfeo abriendo sus manos, de donde salió más de 10 cuervo volando hacia el horizonte.
-No volverás a saber de mí, ni de nuestro mundo, serás un mortal con vida normal-
-Morfeo.... Por favor-dije en tono de súplica.
-Adiós Efialtes- lo dijo con su mano abierta a la altura de su boca y soplo.
Efialtes se desvaneció entrando al mundo de la vigilia como una nueva persona, una pequeña bebe recién nacida.
-No cree que debió matarla mi señor- dijo Patch a las espaldas de Morfeo.
-No-contesto con su voz fría. Después de tres siglos volvió a desterrar a la única cosa y persona que ha amado en toda su vida eterna.
-Patch, acaso ¿crees que la iba a matar? - Dijo Andrew volando alrededor de ellos.
- ¿Después de tanto tiempo? -pregunto Patch, sabiendo a que se refería Andrew.
-Se equivocan, es menos peligrosa en el mundo de la vigilia que en el las aguas de las tinieblas, ella siempre va a encontrar la forma de regresar- dijo mirándolos terminado la conversación.
Andrew y Patch se miraron cómplices y sonrieron, y siguieron a Morfeo.
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LA PESADILLA DE MORFEO (TOM STURRIDGE-SANDMAN)
Science FictionMorfeo nunca pensó que el crear una pesadilla, se fuera a convertir en su propia pesadilla.
