—¡Estoy cansado de vos! ¡Harto de todo lo que hacés, hasta de la forma en la que respirás! No te quiero ver más.
Las palabras del idiota de su novio no dolieron. En realidad, él estaba esperando que le dijera eso. Pero no podía dejar de llorar ni de rogarle que se quedara.
—Por favor, decime que es mentira... decime que me quedo con vos...
Cheol no tuvo ninguna reacción.
—¡POR FAVOR, QUEDATE CONMIGO! ¡VOY A HACER TODO BIEN PARA VOS, POR FAVOR DECIME QUE ME QUERÉS TODAVÍA!
Iba a seguir rogando por la atención del mayor. Lo necesitaba a su lado.
Era la única persona que lo trataba de manera humana, y Mingyu lo había cagado de la manera más dolorosa para él.
—¿Estás jodiendo, no?
Tomó a Mingyu de la remera y acercó su cara a la del contrario, tanto que sentía el aliento del moreno.
—¿¡ES JODA!? ¡TENÉS MENSAJES CON TANTOS CHABONES QUE NI SIQUIERA SE PUEDEN CONTAR!
El chico solo pudo seguir llorando. No dijo ni una sola palabra, solo miró a su mayor esperando que lo perdonara.
—Me das asco. Sos un prostituto, flaco. Te importó una mierda nuestra relación, y te chamuyaste a todo el mundo.
—Perdón... en serio, perdón... Odiame, tenés toda la razón, pero por favor no me dejes solo...
Mingyu se sentía patético. Estaba rogándole al chico que, hacía dos semanas, decía que era tan pesado que no podía terminarle; que no lo aguantaba desde hacía meses y buscaba excusas para no estar con él.
—En serio das pena. No vuelvas a hablarme.
El mayor solo se fue. Estaba realmente enojado, y el moreno ya solo le causaba asco.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ☼
Ya habían pasado dos semanas. Mingyu estaba agotado, la cabeza le explotaba y el cuerpo no le respondía.
No era normal que estuviera llorando de esa manera. Él prácticamente no lloraba, pero su mundo se había ido abajo cuando Cheol lo dejó.
Lo había dejado solo después de todas las veces que prometió nunca hacerlo; después de todas las cartas, canciones, horas, problemas y noches que habían pasado juntos.
Mingyu siempre había estado ahí para el mayor cuando tenía problemas, también en sus triunfos.
Habían pasado juntos media vida: todas las veces que Cheol había quedado internado, cada pelea de Cheol con sus excompañeros de secundaria —de las cuales Mingyu había intervenido en todas—, cuando él se enfermaba y el más alto pasaba horas buscando medicación y ayudándolo a recuperarse... Y parecía que a su Cheolie le había importado una mierda.
¿Se había olvidado de todo lo que él había hecho?
Sí, el más alto había pensado en dejar a Cheol un tiempo, pero lo amaba tanto que no pudo. También había estado con otros chicos, pero eso no hacía de menos su amor por él.
Lo extrañaba tanto que dolía. Tanto que sentía una piedra en el pecho que le pesaba al levantarse.
Acostado en el piso pasó las horas, y sin darse cuenta, llevaba dos semanas enteras encerrado en su casa: llorando, comiendo porquerías y olvidando por completo sus responsabilidades.
Se levantó de donde estaba y fue a la cocina por un vaso de agua. Al mirarse en el reflejo de la ventana y ver lo mal que estaba físicamente, pensó que hasta ahí había llegado.
Cheol no iba a volver con él, y menos si veía cómo estaba. Nada iba a volver a ser igual.
Seguramente, en esas dos semanas en las que él solamente estuvo llorando, su Cheolie había encontrado a alguien mejor.
Alguien más sano, más lindo, mejor que él.
¿Se escucha absurdo, no es así? Bueno... Mingyu estaba completamente convencido de que en ese lapso de tiempo iba a ser reemplazado.
No era la primera vez que pensaba esto. Era muy inseguro, y cada cosa que hacía o que pasaba la pensaba como si fuera el ser humano más despreciable y asqueroso del planeta.
—Cheolie es tan lindo... Seguro no va a llorar por un idiota como yo. Debe estar feliz de haberse librado de mí... Siempre fui una carga para él.
Volvió a romper en llanto. Se apoyó contra el mueble y se arrastró hasta el piso, dejando caer el vaso de agua, empapando parte de su pantalón.
Sus pensamientos lo estaban consumiendo.
Empezó a golpearse la cabeza contra la alacena. Pataléo, gritó y lloró.
Hasta que se dio cuenta de la situación en la que estaba.
—¡¡El pelotudo ese seguro siguió con su vida y yo estoy en el piso llorando!!
Idiota.
"Idiota" era la palabra que no se sacaba de la cabeza. La repitió una y otra vez mientras golpeaba la alacena que tenía detrás con la cabeza.
—Soy un idiota... lo arruiné todo...
Sintió un escalofrío pasar por su espalda. El agua helada que mojaba su pierna era realmente molesta, pero no pensaba levantarse.
Iba a seguir hundiéndose en su dolor un rato más.
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obsesion
Fanfictionmingyu amaba tanto a cheol que era capaz de matarse por él. cheol amaba tanto a mingyu que era capaz de 𝗺𝗮𝘁𝗮𝗿. ⚠️ 𝗔𝗗𝗩: los personajes de está historia tienen conductas completamente tóxicas, hasta repulsivas, si sos una persona sensible t...
