O1: palitos malditos

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¿Crees en fantasmas? Pues yo no lo hacía, no lo hacía al menos hasta que lo conocí. La verdad es que escribo todo esto con la necesidad de no olvidarlo, no quiero olvidar nuestra historia, ni siquiera los detalles más absurdos como sus chistes bobos, porque por muy tontos que fueran, lograban sacarme más de una sonrisa. Así que a pesar de que las lágrimas no dejan de deslizarse por mi rostro, no puedo evitar tomar mi computadora y escribir lo más rápido que me permitan mis dedos en este estado.

Hay que comenzar como es habitual por el principio, quizá si no hubiera ido a ese parque nada de esto hubiera pasado, y no me mal entiendan, no lo digo porque este arrepentido de haber salido y conocerlo, sino porque no puedo evitar pensar en los "que hubiera pasado si..." pero ya no puedo hacer nada más que seguir adelante, solo me queda escribir esto y mantener la esperanza de que mágicamente vas a aparecer frente a mi si lo manifiesto y envolverme entre tus brazos hasta calmarme.

Tenía 18 años cuando ocurrió todo, estaba a nada de llegar a mis 19 y creo que es un dato importante, ya que mi cumpleaños fue una fecha destacable en todo esto, de hecho, fue ayer, aunque si alguien lee esto en el futuro, digamos que fue el 29 de julio.

Otros datos importantes serían que estaba estudiando en un preuniversitario y trabajaba como niñero por las tardes, si bien mi padre se encargaba de la mayoría de mis gastos, sentía que a estas alturas ya podía ayudar en algo, aunque no fuera por él, sino por mi.

Uno de los tantos lunes del año por la tarde tenía que cuidar a los hijos de los señores Kim, el día tenía un clima algo raro, habían temperaturas altas, pero de la nada el viento se hacía presente, aun así los niños se pusieron de acuerdo para convencerme en ir a jugar, necesitaban tomar un poco de aire tras las clases, así que accedí.

– Niños, no vayan muy lejos, tienen que mantenerse solo en estos juegos, ¿Si? – Mi tono era firme, pero no perdía ese toque de dulzura que uno suele utilizar a la hora de hablar con niños. Aunque debo admitir que odiaba que lo agregaran a las cosas que me decían cuando era pequeño, no lo soportaba porque me hacía sentir como un tonto, y ahí estaba yo ahora, usándolo en dos niños a mi cargo.

–¡Si, Jisung! – Dijeron los niños a la par, cosa que me causo ternura, no solía llevarme mal con los niños a menos de que parecieran la reencarnación de lucifer.

–Nos mantendremos en tu campo de visión por si llega a aparecer un zombie para comernos. – Dijo Jeongin, el mayor de los dos.

–¡Los zombies no existen! – Se quejó Seungmin, el menor, el tenía apenas ocho años y un miedo terrible a las historias de terror, así que era mi momento de interferir.

–Jeongin, no asustes a tu hermano. Seungmin, no te va a comer ningún zombie, ya vayan a jugar. – Ambos asintieron y corrieron a los juegos, yo aproveche la instancia para estudiar un poco, traía los contenidos en mi celular, así que no era difícil.

Me senté bajo uno de los árboles de aquel parque que me permitía ver a la perfección a los niños Kim jugar.

Las risas de los niños llenaban el ambiente, era muy lindo escucharlos divertirse mientras estudiaba, aunque debía admitir que eso me desconcentraba, pero no me desconcentraba tanto como lo que sucedió a continuación.

Un volante que parecía sacado de una película choco con mi rostro, ya que como dije antes el viento era fuerte. La verdad es que aquello si me había espantado, pero no llegue a gritar porque si lo hacia los niños se podían espantar también.

–¿Por qué dejan cosas así salir volando? – Me queje mientras que con mi diestra lo tomaba, alejándolo de mi rostro para así ver con claridad de lo que se trataba. – ¿Esto no es de esa película antigua que le gustaba a mi madre? – me pregunte en voz alta.

Palitos y un fantasma [Minsung]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora