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—¡Ah! ¡Jungkook!— gimoteo Hoseok al sentír el pene del contrario rozar con su próstata, Jungkook entendío la señal, ese punto es donde debía dar.

El mejor empezó a embestirlo fuertemente en el mismo lugar donde a Hoseok le gustaba, este, estaba hecho líos, sus mejillas Sonrojadas y calientes, sus ojos llorosos ante la excitación y su boca abierta dejando escapar sus fuertes gemidos mientras su cabeza recaía sobre las bancas de aquella iglesia, Jungkook no paraba de darle placer a su mayor, sus cuerpo se sentían tan jodidamente bien, sus almas estaban juntas pero lo a la misma vez separadas.

Hoseok se sintió llegar al orgasmo, sentía su miembro temblar ante la penetración de su amado.

—¡Jungkook, Jungkook, Jungkook!— Gimió el más pequeño para después sentir su miembro manchar su abdomen y parte del mismo de Jungkook, las embestidas no paraban, Hoseok reía de placer hasta sentir como su amante se corría dejando soltar un fuerte gemido ronco en el cuello de Hoseok.

Sus respiraciones agitadas y sus cuerpo bañados en semen y sudor lo decían todo, aquellos dos se amaban mutualmente, amaban cada parte de cada uno.

Hoseok tomo el rostro de Jungkook en sus manos y lo beso, las lágrimas caían sobre sus mejillas y reían felizmente.

—Sacerdote Hoseok, ¿Acaso usted y yo hemos follado enmedio de la iglesia?— bromeó el menor susurrando sobre los labios de Hoseok.

El mayor rio suavemente y volvió a besarlo con delicadeza.

—Joven Jeon, solo a usted le permito follarme de esta manera y en medio de este lugar.— Continúo Hoseok, su pareja rio, lo tomo de la cintura y lo cargo desnudo hasta la oficina del mayor.

La desvergüenza era notable en ambos, no era la primera vez que follaban de esta manera en el lugar, de había repetido muchas veces por las ocurrencias del menor Jeon, quien, para el parecer de Hoseok, tenía una mente muy sucia y madura para su edad, el menor siempre tenía un nuevo fetiche desbloqueado, cosa, que no era nueva para Hoseok.

Los labios del mayor fueron tomados con brusquedad por la boca contraria, los chasquidos y el bailar de sus lenguas era lo más exitante en la habitación, el chocar de pieles y el chasquido que emitía esto los hacía perder la cordura.

Después unas cuantas rondas de sexo de ambos hombres, se dieron un descanzo.

Estaban acostados y tapados por una gruesa sábana en la cama del mayor, el pecho de Jungkook estaba desnudo mientras la cabeza de Hoseok reposaba en ella.

Jungkook tarareaba una canción, Hoseok no sabía cuál era.

Alzó su rostro para ver los labios sonrientes de su amante tararear una hermosa melodía, Hoseok se pregunto, ¿De cuál canción de trataba? ¿Acaso JungKook había tenido nuevamente la idea de empezar a crear canciones? Aunque la última pregunta de Hoseok lo hizo negar, Jungkook había renunciado al canto desde hace ya unos años, simplemente quiso de dejarlo por las malas críticas que recibía por parte de los demás.

—¿Que canción es esa?— Hoseok no se limito de preguntar, Jungkook paro en ese momento, se dió cuenta de lo que había hecho.

—No es nada amor, solo, lo escuché en un anuncio de una televisión hoy por la mañana, es muy pegajosa así que se me quedó, la cantó inconscientemente.— Si bien, Hoseok sabía que su amado estaba mintiendo, más sin embargo, se limito a intentarle creer, quería creerle.

—Suena muy linda, cantala de nuevo.— Comento está vez Hoseok, acomodo nuevamente su cabeza en la posición inicial y cerró sus ojos al escuchar la dulce melodía la cual estaba siendo tarareada por su amante.

————

Jungkook miro a su amante, de nuevo estaba en aquel altar mientras daba un pequeño sermón, Jungkook sabía que su amante era cristiano, sabía que su amante era un sacerdote, pero, no podía evitarlo amarlo más.

Su amado lo miro por unos segundos, chocaron miradas, sintió encojerce y reír ante lo hecho, pero no podía hacerlo, por lo menos, ahora no.

—Muchacho, ¿Acaso miras de manera inapropiada a nuestro querido sacerdote? ¿Habéis visto la belleza física e interna de nuestro querido ser santo?— volteo a ver de quién se trataba, era una señora mayor que estaba sentada junto a el, "¿Santo? ¡Oh por dios! ¡Si viera lo sexy que es aquel moreno saltando sobre su pene y gimiendo por más no diría eso! ¡Santo mi trasero!" Pensó el chico al escuchar aquello.

—Lamento mucho, fue un mal entendido, no miro de tal manera a su dicho santo sacerdote Jung, vieja Kim.— Recalcó la palabra 'santo' cosa que hizo que aquella vieja lo mirara de mala manera.

— ¡No seas pecador, adolescente hormonal! ¡En mis tiempos respetabamos a nuestros mayores y no los llamábamos viejos como los chicos de hoy en día! ¡Que desgracia la juventud de estos tiempos! ¡Faltos de entendimiento y respeto!— Jungkook sintió la risa querer salir de su boca, no había Sido la primera vez que aquella vieja le hablaba de tal manera, pero trataba de comportarse para no ser reprendido por su amante.

—¡Abuela! ¡Abuela! ¡Silencio!— un pequeño chico que estaba a la par de ella la tomo de los hombros e intento callar a su ducha abuela.

—¡No hijo! ¡Puedo ver la homosexualidad de este hombre desde lejos! ¿¡Acaso no lo puedes ver!? ¡El tiene que declarar sus pecados al sacerdote Jung! ¡Pecador insolente e irrespetuoso! — Jungkook solo podía observar como el chico anterior jalaba a su abuela mientras intentaba hacer que está guardara silencio, la jalo de los brazos llevándola hacia afuera mientras ella seguía hablando incoherencias, Jungkook quería reír a carcajadas ante lo cometido, pero sintió muchas miradas enfrente de el, ahí se dió cuenta, la había cagado.

Jungkook se dió vuelta, la mirada de todos los miembros de aquella iglesia recaía sobre sus hombros al igual que fuerte mirada de su amante, Jungkook rio avergonzadamente, seguro más tarde su amante lo reprendería por lo cometido.

Hoseok suspiró, tomo un poco de aire intentando calmar sus nervios y carraspeó para llamar la atención de los presentes. —Este sería el final de la célula, Gracias a todos por venir, el día de hoy pueden pasar a confesar con el sacerdote Min, gracias a todos nuevamente por venir.— Jungkook se sintió desfallecer. Quería huir en ese momento de su enfadado novio, sabía que estaba enojado y no era buena idea hablar con el en ese momento.

Así que corrió inmediatamente hacía la salida ignorando las miradas despreciadas que le dedicaban alguna que otra persona en el lugar.

Salió de la iglesia, esperaría que a su novio se le pasará el enojo y luego iría a sobornarlo con un buen sexo en la casa del menor, era una grandiosa idea, Jungkook pego un brinquito, Una mano tocó su hombro y sintió morir, tenía miedo que fuese Hoseok, pero al sentir las fuertes manos en sus hombros de dió cuenta que no era su amante.

Era el chico que anteriormente lo había salvado de aquella vieja loca.

—Hola, soy Namjoon.— Jungkook volteó a verlo, un hombre alto y musculoso lo miraba un poco apenado.

—Oh, yo soy Jungkook, Jeon Jungkook.— Se presentó Jungkook extendiendo la mano para ser estrechada contra la del mayor, Jungkook sintió una mirada penetrante en su cuello, pero decidió ignorarla.

—Jungkook, lamento el escándalo que armó mi abuelita hace unos minutos, ella es muy creyente y pareció mal entender la situación, me disculpo por ella.— El chico, Namjoon, se miraba totalmente avergonzado, Jungkook rio ante el rostro sonrojado ante la vergüenza del menor y nego con su cabeza.

—No te preocupes, ni mucho menos te disculpes, mi abuela es igual, es una suerte que ella no se encuentra aquí en San Francisco, de lo contrario le diera un paro cardíaco al ver tanto "pecado".— Exclamó Jungkook con la última palabra entre comillas, el más alto de los dos solamente rio ante lo dicho por dicho del menor.

Namjoon insistió en disculparse por unos momentos más, saco una tarjeta de su bolsillo y de la dió a Jungkook seguido de un "llámame para lo que necesites, lindo." Para después despedirse casi corriendo a dónde estaba su abuela, ella estaba gritándole a un par de jóvenes más al otro lado de la calle mientras les pegaba con su bastón.

Jungkook guardo la tarjeta que le había dado aquel chico en su bolsillo y camino nuevamente hacia la iglesia en busca de su amante, seguramente a este ya se le había pasado el enojo.

priest »JunghopeWhere stories live. Discover now