El Saloncito es, contrario al nombre, una gran estancia hecha para ser un salón de fiestas: Su entrada principal es modesta, luego de un pasillo ves las grandes puertas francesas de madera que llevan al recinto para celebraciones, con grandes pilares romanos y una escalera imperial que está al final de la estancia donde el agasajado o agasajados pueden pararse gloriosamente. El camuflaje perfecto para un subsuelo donde ocurren congregaciones mafiosas.
Los Caballeros son uno de las pocas mafias locales que se sienten amenazadas por el poder que en la última década han obtenido los irlandeses, junto con La Realeza y B.B. Luego estaban otras mafias menores pero igual de intimidadas, Alá con Zayn Malik, eran un grupo de árabes y mestizos que se especializaban en el tráfico de armas y sustancias del medio oriente como el hachís y la mafia japonesa con Hatoshi Koizumi, eran los grupos más fuertes y más amenazados que se esparcían por Londres, los que Costello no había podido doblegar como los hindúes y otras minorías inglesas.
Las abejas pululaban entre las entradas alternativas del Saloncito, una gran fiesta se alzaba imponente entre las paredes de la estancia e imponiéndose sobre ésta los gritos de festejo de los invitados ya borrachos siendo sólo las ocho de la noche, dejaban en claro la magnitud de la celebración.
Cruzando uno de los pacillos pude divisar a mis colegas mirando atentos un grupo de jovencitas bastante entonadas saliendo del baño de damas, alcohol, juventud, inocencia y vulgaridad emanaban de sus cuerpos. Negué desaprobatoriamente a mis colegas advirtiendo las miradas lascivas que sostenían hacia esas niñas en tacones y vestidos demasiado pequeños, casi se podía ver el relieve del maquillaje que llegaba hasta el cuello de las mocosas y ahí se detenía bruscamente. Menos mal mi hermana está casada, pensé.
Bajé las escaleras al subsuelo, el techo retumbaba con el bass de los altavoces. - Música rap, perfecto.- Dije con sarcasmo para mí mismo.
Unos quince minutos más tarde y estando todos presentes, Sullivan hizo aparición, la mano derecha del Jefe se cernía con superioridad en su postura y una mirada inescrutable en el rostro. El silencio se hizo cuando Frank Roth, el Papi Mafia de la Zona Este hizo su gran aparición delante de toda la plebe y los hombros de Jimmy Sullivan cayeron varios milímetros hacia abajo cuando su presencia se hizo de la atención de todos en el centro de la plataforma a los pies de la escalera.
Su mirada recorrió todo el lugar sin detenerse en nadie en particular, parecía que el retumbe de las paredes había disminuido ante su presencia y me di cuenta que hasta el sonido de las respiraciones había bajado el volumen, comenzó a hablar:
- Caballeros, la escoria más grande en todo el Reino Unido comió plomo por los sesos. - Una mueca de sonrisa aproximándose pero ésta no escondía la euforia salvaje que sus orbes desbordaban, su postura se conservaba tranquila. Continuó. - Roth ha cumplido su primer gran sueño, eliminar a la gran escoria irlandesa. Ahora Roth quiere compartir el placer con ustedes, y eso se logrará cuando ustedes ayuden a exterminar a la escoria irlandesa restante, ellos van a reorganizarse, es el momento justo. Lamentablemente no somos los únicos hijos de puta que piensan así. - Su expresión ahora era estoica - Pero podemos. - Por las escaleras se escuchó un repiqueteo de pasos, dos personas... ¿Acaso un par de pasos llevaba tacones?
Vi entonces que no fui el único en advertirlo. Delante de nosotros estaba Josiah Hockins, el líder de La Realeza, el segundo de los tres grupos más grandes de británicos mafiosos en Londres y detrás de él podía ver un par de largas piernas con poderosas botas de cuero de tacón parada a la mitad de la escalera, una viga que formaba la pared del pasillo del subsuelo impedía ver el resto de su cuerpo y no me hubiese quejado al no ver su cara pero le habría agradecido a Dios el que descendiera un par de escalones más, porque con esas piernas un buen culo era inevitable.
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Mente Criminal. (She's Bad, She's Broke - Harry Styles)
Fanfiction"...A la altura de sus tacones esa despreciable rata nacida humana por un error del creador tosió sangre mientras su insignificante cabeza se levantaba y llevaba sus ojos hasta encontrar su mirada. Incluso mirándolo desde ahí arriba con toda la supe...
