Alone

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Psdt.: La historia será narrada desde el punto de vista del protagonista.

Mis ojos clavados en el cemento debajo de mi, mis pasos no me llevan a ninguna parte, sin embargo mi mente insiste en recordarme aquel suceso que prefiero olvidar, aquel que me tortura con cada paso que doy. Siento que con cada movimiento que hago me caeré, siento como si me fuera a derrumbar en algún momento, las gotas de sangre que voy dejando como si fueran las migajas de pan de ese cuento que leí cuando era niño llamado "Hansel y Gretel".

Quisiera escapar, escapar de todo este sufrimiento, escapar de la vida desesperadamente pero soy tan cobarde que no me atrevo a hacerlo yo mismo.

La lluvia cae sobre mí sin cuidado alguno, sentía que me empapaba y el frío calaba hasta mis huesos y aun así podría no importarme menos. Porque el pensamiento de que el cielo está llorando conmigo me hace sentir acompañado, me hace pensar que no soy el único llorando.

Quiero creer que todo lo que acaba de pasar es una mentira, tal vez un sueño pero se en lo profundo de mi mente que no es así. Por más que lo desee no se cumplirá. Y es que el dolor que siento por perder a la única persona que me quería, cuidaba y me veía como parte de su familia, es inefable. No hay palabras que puedan expresar este sentimiento que me consume, que me ahoga y no me deja respirar.

En mi niñez siempre estuve solo, siempre solitario, me acostumbre a la soledad que empecé a pensar que nunca nadie me querría, o así había sido hasta mis 15 años. Era una noche lluviosa como aquella en la que mis padres murieron cuando apenas tenía 1 año de nacido. Tenía bastante hambre, ya que los fondos para el orfanato bajaron, por consecuencia la cantidad de alimentos igual. Se priorizo a aquellos que tenían menos de 10 años, debido a que aún estaban en crecimiento y las matronas pensaban que como ellos eran más propensos a ser adoptados tenían que verse bien. Para cuando llegaron a repartir comida a los de 14, ya no había.

Fui a la calle a despejarme, el parque estaba casi vacío exceptuando a unos niños que se divertían jugando fútbol, me senté en una banca a pensar sobre mi situación. Siempre que pensaba en una solución me llegaba a la mente la misma palabra "Huir" y eso me hacía pensar ¿De qué? Tal vez, quiero huir de todo. De los pensamientos que siempre me acechaban, del orfanato el cual apenas era apto para vivir, del mundo lleno de prejuicios, de las miradas maliciosas o de lástima que siempre iban dirigidas a mi.

Estando metido en mis pensamientos pesimistas no me di cuenta que un señor se había sentado a mi costado, me fije en él, aparentaba de unos 60 años, vestido con unos pantalones grises y una camisa blanca, al igual que se visualizaban las canas debido a la edad. Estaba mirando a los niños jugar y luego dirigió su mirada hacia mi. Sus ojos eran amables, me transmitían confianza, no eran como las que estaba acostumbrado a ver, carecían de hostilidad hacia mi persona.

Se presentó, de todo lo que hablamos pude saber cosas significativas de él. Su nombre era Antonio Broux, tenía 64 años, era el dueño de una cafetería, su esposa murió por una enfermedad y su hijo vivía en el extranjero, debido a eso muy pocas veces lo veía. Le conté también acerca de mí, que me llamaba Damián, tenía 15 años y vivía en un orfanato. Hablamos alrededor de 4 horas, cuando me di cuenta ya era de noche.

Me ofreció un puesto en su cafetería como mesero y acepté ya que necesitaba dinero para poder comer. Y así con el paso del tiempo nos hicimos más cercanos, lo empecé a ver como un abuelo y el a mi como un nieto. Sin embargo, quien pensaría que todo eso se acabaría el día de hoy.

Era un día común y corriente, realice las actividades del día, fui a trabajar y ahí el señor me pidió que lo acompañara al banco. Fuimos con tranquilidad, en el camino empezó a llover, aquello me estaba dando mala espina, luego de que el señor terminara los trámites que quería realizar, caminamos de regreso a su casa. Lamentablemente, no nos habíamos fijado que un grupo de ladrones no seguía desde que salimos, nos atacaron cuando pasamos cerca de un callejón, tenían armas y un cuchillo, nos exigieron el dinero, sin embargo el señor no había retirado nada, los ladrones pensando que estaba mintiendo empezaron a golpearlo, trate de ayudarlo pero me tenían bien sujeto y al ver que no me rendía me acuchillaron en el abdomen. Al ver que era verdad que no tenía dinero, le dispararon, aquel sonido resonó en mi mente y en el callejón, no podía ser cierto, los ladrones huyeron, me levanté como pude y fui a verlo, aquella imagen me acompañaría por el resto de mi vida. Ahí en el piso desangrándose estaba él, sabía que era imposible que viviera porque le dispararon justo en la frente, sus ojos se veían apagados, sin vida.

Estaba en shock, todo ocurrió en un instante, y terminó de igual manera. Salí a la calle y mi rostro se eleva por primera vez, me doy cuenta de que estoy solo, no hay ni un alma cerca. Empiezo a caminar para tratar de llegar al hospital, ya que no tenía un celular para llamar a la ambulancia. Después de caminar por un tiempo me caí, no me importo, mi visión era borrosa, sabía lo que pasaba, me estaba desangrando así que probablemente también iba a morir. No tenía razones para luchar por mi vida, ya no, así que me deje arrastrar por la oscuridad, con la esperanza de poder descansar en paz al fin. Quien diría que moriría solo, sin nadie que llore mi muerte, supongo que al final mi destino fue siempre estarlo.

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