PRÓLOGO.

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-¡Aléjate de ese mundo! —Grité mientras sentía un vacío en mi pecho.

-¡No puedo salir!—Respondió con un hilo de voz. Nunca lo había visto así. Se veía enojado e indefenso al mismo tiempo y tuve que contener mis ganas de correr a abrazarlo. Sus ojos se tornaron tan oscuros como la noche y el brillo que solía hacerme perder el control había desaparecido. Presionaba sus dientes tan fuertes, que su mandíbula parecía doler. Temblaba, no sabía si por ira o por miedo del final que ambos veíamos venir. 

-¡Sí puedes!—Aún seguía gritando. Me odiaba por ser tan débil, por mostrarme vulnerable ante él —¿o acaso no quieres?-Continué sin importar lo quebrada que pudo escucharse mi voz. 

No lo digas, no lo digas, no lo digas

-¡No quiero!-Gritó.

Y lo dijo...

Sentí como mi mundo se vino abajo cuando él pronunció esas dos palabras. Cuando sus ojos, ahora rojos por la ira, me miraban fijamente. Cuando las gotas de lluvia que no tenía idea en qué momento empezaron a caer se juntaron con mis lágrimas y se hicieron uno en toda mi cara. Sentí una punzada ardiente en mi corazón y pensé que en cualquier momento podría estallar. Mi sangre estaba caliente y ni siquiera el frío de la lluvia controlaba lo ardiente que se sentía mi cuerpo. No pude hablar. Lo miré por cinco segundos que se hicieron eternos y traté de guardar su rostro en mi memoria. Su cabello negro se pegaba en su frente y las gotas de lluvia se deslizaban por todas las facciones de su rostro. Sus labios rojos. Sus cejas pobladas. Su hermoso rostro. Seguía apretando la mandíbula y tal vez en otro momento, me hubiera sentido atraída por lo sensual que se veía, pero, ahora lo único que sentía era enojo. Enojo conmigo misma por haber sido tan estúpida. Por haber creído en él y en sus mentiras.

Me giré sobre mis pies decidida a irme. Aunque parte de mí esperaba que me tomara del brazo y me dijera que era mentira, que iba a luchar contra todo y que lo iba a hacer por amor a él, por amor a mí.

No pasó.

Seguí mi camino y lo supe. Supe que este sería nuestro último encuentro. Supe que después de tanto aquí acabaría nuestra historia. Supe que esta sería la última vez que le vería. Y me dejé llorar.

Dejándolo tras de mí me marché por las mismas calles que minutos antes había cruzado para verlo. Todo lucía igual. Menos yo. Yo estaba rota. 

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Nota: Esta es la adaptación de una historia real. Espero que disfruten mucho, voten y comenten. Gracias por leer. 

¡Aléjate de ese mundo!Stories to obsess over. Discover now