¿Dónde estamos?

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Después de 5 horas de camino estaba totalmente desesperado, ya no sentía las piernas de llevar tanto tiempo sentado, la música sonaba en mis audífonos, estaba por repetir la playlist por tercera vez, no pensé que fuera tanto tiempo de distancia, la buena noticia es que ya estábamos pasando el letrero de bienvenida a la ciudad "Bienvenidos a Santa Mónica".

Saque mi celular para revisar todos mis mensajes como es normal al viajar en carretera hay tramos donde me quede sin señal y todos los stickers se iban acumulando mientras mis amigos de mi antigua ciudad me hacían burla por irme tan lejos, no pude evitar sonreír al leer todo lo que ponían "Llega directo a buscar los mejores bares" "Dicen que las chicas de St. Mónica son las mejores en el sexo" "Te puse unos porritos en tu mochila Hidaki" 

-Son unos idiotas - me dije a mi mismo en voz baja, levante un poco la vista para ver como mi madre me decía algo por tercera vez, fue entonces cuando literalmente me arranco los audífonos -¿Escuchaste algo de lo que te dije? - solo me le quede viendo con cara de "obviamente no escuche nada mamá, repítelo"  -Quítate esas cosas de los oídos, te estoy diciendo que mires, estamos pasando por tu nueva escuela, fue un milagro que te aceptaran en 4to semestre de preparatoria... por favor Hidaki, compórtate en esta escuela.

Solo podía ver un enorme edificio... bueno mejor dicho varios edificios que integraban el campus de la escuela, debo admitir que se veía tres veces mejor que mi antigua escuela, pero con solo verla sabía que iba a ser duro encajar aquí, pero me basto con ver a un par de babys caminando con mini short para saber que iba a disfrutar mucho estar aquí.

Después de un rato llegamos a la que sería nuestra nueva casa, en cuanto nos detuvimos salí casi corriendo del auto, ya no soportaba las piernas dormidas, sin duda la casa era mucho más grande de lo que esperaba, era de 3 pisos el lugar, por fuera podías ver el enorme ventanal que daba vista a la sala de estar, en medio un par de puertas de roble negro con detalles y unas ventanas ligeramente medianas, en el segundo piso se veían las habitaciones mientras que en el tercero era una amplía terraza para tomar el sol o tener asados, sin duda ese espacio jamás íbamos a ocuparlo no obstante ya vería que hacer ahí arriba.

En cuanto entre noté que la casa era totalmente nueva, aún tenía plástico en las paredes y en el piso e incluso olía a pintura fresca, fije mi vista en todos los detalles que llamaban la atención mientras que escuchaba a mi mamá discutiendo por teléfono desde afuera. No perdí tiempo y salí nuevamente al auto para sacar mis cosas, abrí la cajuela para sacar dos mochilas y 4 cajas con una marca roja en la esquina de la caja para identificarlas.

-Mamá voy a buscar mi cuarto - le grité sabiendo perfectamente que iba a ignorar por seguir discutiendo, sin duda estaba hablando con mi padre, tiene cerca de 2 años que se separaron, pero pelean como si aún se vieran diario.

En el segundo piso había 3 habitaciones, ni siquiera me interese en el cuarto principal, ese sería de mi madre, así que me fui directamente hasta el fondo donde encontré una hermosura de habitación, al entrar me enamore del espacio tenía todo lo que necesitaba, un closet amplio, baño propio, un par de ventanas enormes con vista a la bahía y una enorme pared blanca donde podría poner lo que se me antojará, dejé caer mi mochila y tome la caja que más me interesaba tenía en el piso.

Mientras me imaginaba todo lo que pondría escuche detrás a Larry, ese tipo siempre iba con nosotros en las mudanzas -¿Ya estás viendo como vas a arruinar esa pared, niño? - dijo mientras dejaba el resto de mis cosas en el suelo y se secaba el sudor de la frente -Mejorar wey, le hace falta estilo a este cuarto, además ni que tú fueras a vivir aquí - ambos nos reímos mientras sacabas un billete de mi cartera -Tiene paredes gruesas, vas a poder a hacer gritar a muchas chicas aquí y nadie los va a escuchar 

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