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Eran las once de la noche y todavía seguía en mi diminuto despacho pasando a limpio unos papeles importantes, al parecer a la señorita Maia no le gustaba el resultado de unos de los procedimientos y para colmo tiró a propósito su café encima de ellos.

Dejé mis gafas de leer encima de la mesa y me recliné un poco en el asiento, descansando un poco. No pasó ni cinco minutos cuando alguién llamó a la puerta, le dije que pasara en un tono cansado.

Al tener los ojos cerrados no supe quien era hasta que sentí una leve caricia en mi mejilla, sonreí y abrí los ojos lentamente viendo al hombre enmascarado.

-¿Qué haces aquí? tu turno terminó hace dos horas-. Le dije, este se encogió de hombros mientras se apoyaba en el filo de la mesa pegado a mi.

-No me gusta estar solo en casa...-.susurró jugando con sus manos enguantadas, estaba seguro que bajo aquella máscara se encontraba una carita sonrojada.

Di unas palmaditas en mis piernas y él se sentó rápidamente encima de ellas sin mirarme.

Mis labios besaron aquella mejilla enmascarada, él se giró para verme. Mis dedos fueron a parar en los cierres de la máscara y se los fui quitando lentamente, dejando por fin a la vista aquel bello rostro.

Jota y yo empezamos a salir hace tres meses, tras declarar nuestros sentimientos en aquella playa nevada. Mi vida había dado un giro de 180 grados, había perdido contacto con mi familia por amar a un hombre.

He de admitir que al principio me afectó un poco ya que éramos muy unidos, pero no me arrepiento de nada. Jota es la persona más dulce y bella que he conocido en toda mi vida, estoy seguro de que si fuera verdad aquella leyenda de que las almas gemelas estaban atadas por un hilo rojo, Jota y yo estaríamos unidos.

-Lo siento mi vida, hoy ha venido la bruja y me está obligando a hacer horas extras para terminar este dichoso papeleo porque se lo tengo que entregar mañana por la mañana-. Dije imitando aquella voz repelente, Jota se rió ante mí mala imitación y yo sonreí como un tonto enamorado al verle feliz.

Él me miró sonrojado y luego frunció el ceño poniendo sus manos en mi cara obligándome a mirar hacia otro lado.-N-No me mires así...¡Paraa!-. Dijo avergonzado al ver como empezaba a darle pequeños besitos en la palma de sus manos.

Le solté riendo, Jota miró los papeles e hizo una mueca.-Pero estos papeles ya los hiciste la semana pasada...-.luego se dio cuenta del por qué.- ¡Será asquerosa, bruja, como la vea le arranco esos cuatro pelos que tiene y...! -. Le tapé la boca pero este seguía intentando hablar enfadado. Cuando se calmó le solté.- Ven que te ayudo, así terminamos antes y nos vamos a casita y... Mmm B-Blake ahora n-no-. Dijo ya apenas susurrando al sentir el ligero roce de mis labios en su cuello, mi boca se fue desplazando hasta llegar al final de su mandíbula.

Su boca se abrió ligeramente dejando soltar pequeños jadeos, desde hace un mes había descubierto que aquella zona era su punto débil por lo que iba a aprovechar este conocimiento.

Su mano temblorosa se entrelazó con la mía mientras le susurraba palabras tiernas en su oído. Jota giró ligeramente su cara y juntamos nuestros labios, al principio el beso era un poco tosco ya que ambos queríamos apagar ese sentimiento de vacío al no estar juntos, pero poco a poco el beso se fue convirtiendo en un lento baile pero sensual, nuestras lenguas se tocaban de vez en cuando dándose pequeñas caricias y provocando que nuestros cuerpos se extremecieran.

Cuando nos separamos lentamente y abrimos los ojos, lo primero que se vino a mi mente es ¿Qué cojones había hecho para tener a mi lado a un pequeño angelito? Pasé mi dedo pulgar por sus finos labios hinchados y rojos.

Al final tuvimos que separarnos y Jota sentarse enfrente mía, para poder terminar con el trabajo. Gracias a él, el trabajo que me llevaría una hora mínimo lo pudimos terminar en media hora.

Salimos de las instalaciones con las manos unidas en dirección a mi coche, nada más arrancarlo, puse la calefacción ya que seguía haciendo bastante frío afuera.

Nuestra casa se encontraba un poco lejos ya que preferíamos vivir en los alrededores y tener tranquilidad y privacidad. Cuando aparqué el coche en el garaje, intenté abrir la puerta del copiloto sin hacer ruido ya que no quería despertar a mi angelito, le cogí en brazos y nos adentramos en la casa.

Subí las escaleras despacio intentando no tropezar con nada, Jota se despertó por el camino y ocultó su cara en mi cuello mientras me abrazaba con fuerza.

-Vamos bebé tienes que soltarme para poder quitarnos la ropa e irnos a dormir.- Él soltó un quejido sin moverse. Parecía un niño pequeño haciendo un berrinche, después de unos minutos intentando convencerle, él se apartó enfadado y se empezó a quitar la ropa quedándose rápidamente en calzoncillos.

Casi me atraganto con mi propia saliva al verle medio desnudo, con los brazos cruzados enseñando los grandes resultados que había conseguido tras pasar horas en el gimnasio y aquella mirada seria que con solo una palabra podía conseguír que estuviera a sus pies.

Él se fue acercando lentamente a mi como si fuera un animal en busca de una dulce presa, fui retrocediendo poco a poco hasta que me vi arrinconado en una de las paredes.

Sus pequeñas manos empezaron a desabrochar los botones de mi camisa blanca para luego tirarla al suelo, mi respiración se entrecortó un poco al sentir que una de sus manos frías acariciaban el tatuaje de mi pecho. Empezó a besar y darme pequeños mordiscos por la zona del cuello mientras su mano acariciaba la fina hilera de pelos que estaban en la zona baja de mi ombligo.

Quise acariciarle pero su otra mano alejó las mias, amaba la dulzura de este hombre pero también me ponía mucho cuando se ponía así.

Con un fuerte tirón me bajó los pantalones para luego separse un poco de mí disfrutando de las vistas, saqué los pies de los pantalones y ahora fui yo el que iba detrás suya.

Él me dio un pequeño beso y cuando le iba a corresponder se separó de forma brusca, me sonrió y me dijo algo que me cambió la cara completamente.

-Buenas noches amorcito-. Dijo riendo mientras se metía en la cama.

-¿Qué?-. Él se tapó hasta arriba con las mantas, esto no iba a quedar así. Subí rápidamente a la cama y me tiré encima de él dándole besos por toda la cara y haciéndole cosquillas.

¿Dije que era un pequeño angelito? Reitero lo dicho, era el mismísimo diablo.

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Fin 💕

Espero que os haya gustado este primer one-shot de esta parejita. Después de ver que se besan en el directo y que no hay muchas historias de estos dos, quise poner mi pequeño granito de arena.

Nos vemos prontito
Trishaa28

Jake (Blakexjota) Where stories live. Discover now