Damian
Verano. Una gran época. Todo es tranquilo y los jóvenes salen a divertirse. No hay nada más hermoso que el verano. Excepto cuando acabas de romperle el corazón a alguien, y sabes que hiciste mal.
Damian estaba parado en el pórtico de la casa de Kayla, mientras ella daba una gran fiesta dentro. Estaba nervioso; había pasado algo tan estúpido por su culpa y sus celos, él mismo había terminado su relación por su estupidez.
Ahí mismo, tocó la puerta, y esperó a que abriera. Pensó en irse corriendo, no podía estar ahí y saber que la chica que ama lo vería como un idiota, porque eso era, un idiota. Antes de dar media vuelta, escuchó como la puerta se abrió y el sonido de la música y las distintas voces platicando se hizo más fuerte. La vio, vistiendo un vestido color crema, irónico, pues había sido el mismo color que en su primera cita.
—¿Qué haces aquí? No sé si tus amigos no te lo dijeron, pero en realidad no estás invitado —dijo la canguro, cerrando la puerta detrás de ella y recostándose en esta. La tenue luz amarilla iluminando aquel pequeño espacio. Tensión.
—Sólo... quiero hablar contigo, por favor Kay —pidió el demonio. Kayla suspiró, y asintió.
—Habla, iré adentro cuando digas algo que me moleste —.
—Yo... —tomó un respiro, y su pelaje rojizo se erizó un poco, era claro que estaba tenso. Continuó hablando. —Yo lo siento, Kay, enserio lo siento.
—Sí... bueno, no lo sentiste cuando te acostaste con ella en tu habitación, o cuando Vanexa los vio besándose en su auto, así que no me vengas con eso —.
—Sé que lo arruiné pero pue- —antes de que pudiera seguir, fue interrumpido.
—¡No, no digas eso, no digas que puedes resolverlo, que podemos resolverlo, porque no lo arruinaste, Damian, lo destruiste! —gritó ella, un grito de enojo y tristeza.
—Debes entenderme, estaba celoso, te vi bailando con él y estaba decepcionado —.
—Oh, Damian, lo siento, no entendí tu maldito punto de vista —mencionó ella de forma sarcástica— Era claro que merecía que me mintieras en la cara porque me viste bailando con él, claro que sí —.
—¡Kayla, entiende que-! —otra vez fue interrumpido.
—¿¡Entender qué, Damian!? ¿¡Qué!? ¡Me dejaste bailando sola, sé que odias que hayan multitudes, pero me dejaste sola, ni siquiera te atreviste a decirme que te irías a alguna parte por ahí, te hubiera acompañado! ¡Y Jack, Jack sólo me ofreció bailar esa canción con él porque somos amigos, es tu maldito primo además! ¡Pero claro, me merecía que me vieras la cara de idiota por varias semanas!
—¡Sólo fue algo de verano, Kayla, y lo lamento tanto porque por esa estupidez te perdí! —.
—Ohh cierto, sólo fue algo de verano, claro —dijo con enojo en su voz, mientras aplaudía sarcásticamente— eso lo hace menos doloroso, Damian
Hubo un silencio incómodo por unos segundo, hasta que el chacal retomó la palabra.
—Sé... que lo destruí, soy un adolescente estúpido que sabe que hizo mal, pero al mismo tiempo no sé nada, Kay, lo único que sé es que te extraño, y quiero estar contigo otra vez. Olvidar todo. Iniciar de cero contigo, y hacerlo todo bien.
La canguro quedó en silencio. Lo extrañaba, no iba a mentirse a si misma, pero el daño que le había hecho era demasiado grande. Sabían que ambos eran adolescentes, pero eso no justificaba nada de lo que hizo. Y ahí, en la noche, en el pórtico iluminado, ella le dio su respuesta.
Amante de Damian
Manejar en la autopista por la noche es uno de los mejores momentos. No había nada más hermoso que el viento azotando suavemente el rostro, la música sonando mientras el manto oscuro de la noche te cubre y te tranquiliza. Pero para ella no era así, ya no era así. Desde el día que perdió a Damian, nada era igual ya.
Recordaba ese día como si fuera ayer. Manejaba por las calles sin rumbo alguno, sólo quería pasar el rato sin ninguna interrupción. Tomaba un sorbo de su soda de cereza, escuchando a su banda favorita, hasta que divisó algo, o mejor dicho, a alguien. Mientras manejaba pudo divisar a Damian, era un compañero suyo de la academia, en realidad no se podían considerar amigos, sino algo así como conocidos pues habían mantenido una que otra conversación. Estaba cabizbajo, así que se acercó a él y algo atrevida, le invitó a subir al auto.
—Hey, ¿está todo bien? Caminar solo a estas horas no es algo que yo recomendaría —.
—¿Eh? Ah, sí, todo bien, todo está bien —.
—¿Seguro? Puedo darte un aventón por si lo necesitas —.
—Oh, gracias, pero no creo que puedas llegar al inframundo sólo así —.
—Bueno... ¿sabes? No puedo dejarte sólo aquí, no sería lo correcto, así que ven, sube, y no aceptaré un "no" como respuesta —.
El chacal lo dudó unos momentos, se acercó a la puerta del copiloto, la abrió y subió. Ambos no sabían que ese iba a ser el inicio del fin, pues en esa misma noche, ocurrió el primer beso entre los dos, que dio continuación al primer roce. El clima de la noche era caliente, y ellos también lo estuvieron, eran jóvenes, tenían tantos momentos para equivocarse.
Ese momento dio una continuación de encuentros secretos, en donde ella cancelaba planes cuando él llamaba, y le decía que lo encontrara en la parte de atrás de la plaza para platicar, para besarse, para tener sus momentos. Las noches en las que ambos se desvelaban hablando de todo y nada a la vez, momentos fugaces de cariño, y mientras ella se enamoraba cada vez más, él sólo pensaba en Kayla.
Y así fue. Él terminó todo en un abrir y cerrar de ojos cuando mencionó que ya no quería nada, que había sido un error y que tenía que volver a la escuela. Y ella sabía que todo aquello que habían pasado juntos no fue más que algo de verano, no había lo suficiente para decir un "nosotros", y sólo era algo pasajero. Ella nunca lo tuvo, y lo sabía.
Ahora manejaba sola, tomando su soda de cereza, con lo que alguna vez fue, pero jamás logró ser.
Kayla
La adolescencia es un momento hermoso. Te enamoras, asistes a fiestas, tomas malas y buenas decisiones; es algo tan extraño, y mágico a la vez. Y la canguro, sentada en su sillón, en su propia casa, lo recordaba.
Mientras sostenía una copa de vino, y un álbum de fotos, los recuerdos inundaban su mente. En un momento, observó una foto que tenía abrazada a Damian, y lo recordó, mas no le dolió, sino rio. Había sufrido tanto por ese chico que ahora le daba risa cómo actuaba, si que había sido tonta,
Recordó esos momentos con él: cuando estaba borracho y le ofreció bailar bajo un faro de luz en la avenida, cuando se besaban en el auto, etcétera. Muchos asumen que cuando alguien es joven no sabe nada, pero es mentira, porque sabemos mucho y lo seguimos descubriendo.
Aquella noche en el pórtico, él pidiendo perdón y ella teniendo una gran discusión en su corazón. Fue muy difícil par ella el decirle que "no", pues por mucho que aún lo amara y extrañara, lo que había hecho no era algo que pasara como agua, y ambos lo sabían. Lloró durante 2 semanas, pues una relación de 1 año no era fácil de superar, pero se logró levantar, y eso era todo lo que importaba. Él había dibujado estrellas en su cielo gris y en las cicatrices del pasado, pero también las había hecho abrir y sangrar.
Se preguntaba que habría pasado si hubiera contestado que "sí". Todo habría sido tan distinto, quizá lo hubieran logrado arreglar y estarían juntos para ese momento, o él lo habría hecho otra vez, volviéndola a destruir. Pero ya no tenía caso pensar en ello, habían pasado 20 años, era un recuerdo que debía recordar, aún triste, pero con una cierta gracia.
El amor joven no lo es todo, pero tampoco es nada.
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where love comes to an end
FanfictionDonde Damian engaña a Kayla con una chica misteriosa. Basado en el álbum "folklore" de Taylor Swift y el cómic "Zoophobia" de Vivziepop «Would you trust me if I told you it was just a summer thing?» - "betty", Taylor Swift (punto de vista de Damian)...
