"Había una vez" ... la típica frase que se asocia a una historia fantástica llena de clichés, tramas de final feliz y mucho amor junto a felicidad. ¿Cómo sería de lo contrario?, ¿Cómo serán esas realidades que son ignoradas en la lejanía de ese mundo lleno de magia y fantasía?
Había una vez, en un pueblo situado al Sur de Chile, en el que la pobreza abundaba y era normal divisar gente ahogándose o sumergiéndose en la melancolía, una familia común que a pesar de todo intentaba dar pelea y confrontar frente a frente la realidad que yacía sobre ellos. La familia estaba compuesta solamente de 3 personas; Leonor, que era la madre, Gabriel, el padre y Agustín, el hijo.
Su condición no era nada envidiable, estaban prácticamente igualados al resto de la comunidad, pero tenían el privilegio de que gracias a un caballo que sus abuelos les dejaron antes de morir, podían recorrer largas distancias para trabajar en grandes campos de cultivo donde, aunque la paga era miserable, podían mantener al caballo y comer una vez al día.
Mientras tanto el padre trabajaba, Leonor se encargaba de cuidar la casa y hacer su rutina de vida diaria, Agustín, aburrido y agobiado por no poder contribuir a la familia, salió a la calle a caminar y refrescar un poco su mente, sin embargo tuvo muy mala suerte, ya que su viaje tranquilizador terminó completamente arruinado por algo que sucedió.
Apenas caminó un poco, un vagabundo de tercera edad le agarró el brazo desesperadamente y le dijo con voz baja y rasposa que si no abandonaban la zona entre ese mismo día y el siguiente ocurriría algo terrible que les afectaría de por vida a todos.
Agus terminó más estresado que antes y prefirió regresar a su hogar, de camino a casa pensaba si creerle a ese desconocido o no, posiblemente solo tenía visiones o enloqueció por la pobre realidad, pero no quitaba esa molestia en la mente, por lo que finalmente decidió contarle a su madre.
—No creas todo lo que escuchas —Dijo la madre, con un tono inquietante.
Agus solo bajó la cabeza y no replicó a la respuesta que le dieron.
Sin nada más que decir, cambiaron el tema y solo esperaron a que llegara el padre, sin embargo, Leonor de todas maneras quedó con la misma molestia en sus pensamientos al igual que su hijo, así que le contó a Gabriel, el cual dio una respuesta parecida, y tuvo el mismo mal augurio.
El día terminó y el sentimiento de preocupación permanecía en la pequeña familia, incluso tanta fue la inquietud que a la mañana siguiente el padre comentó el mismo tema en su trabajo, al igual que Leonor lo habló con algunas vecinas que conocía hace ya un buen tiempo atrás.
Agustín intentaba no darle muchas vueltas, pero sin éxito en esto, salió en busca del señor que le dijo las palabras que recorrían el pueblo entero, buscó por las mismas zonas en las que pasó el día anterior, y preguntó por las calles describiendo la apariencia de este anciano desconocido con esperanzas de ubicarlo más fácilmente, pero nadie le conocía ni sabían de su existencia.
Toda esa situación se estaba tornando extraña, ni siquiera los tiempos de hambruna impactaron tal conmoción en la gente, pero este rumor impactó tanto que empezó a crecer y crecer, algunos lo exageraban y contaban como si les fuera la vida en ello, otros se limitaban a guardar sus nervios a sí mismos, pero al fin y al cabo el hecho de que todos seguían pensando en ello no cambiaba.
El tiempo pasaba, 8 de la noche, todos esperando con ansias y miedo el fin de ese día, el sinfín de emociones y preocupaciones ya comenzaba a sobrepasarles a medida que las horas pasaban.
Agustín, Leonor y Gabriel tomaron la decisión de abandonar el pueblo tal como dijo el desconocido, empacaron todas sus cosas, y al momento de salir de la casa se encontraron al resto de las personas con muchas de sus pertenencias fuera y listos para dejar el lugar al igual que ellos.
Estaba todo el pueblo esperando la hora de la verdad, hasta que optaron por hacer una pequeña llama al medio del poblado y tirar al menos una cosa importante al fuego como símbolo de respeto al lugar que fue su hogar y de cambio de época, seguido de esto tomaron sus cosas y las personas que tenían carretas o caballos ayudaron al resto con su equipaje y todos se fueron en busca de algo distinto.
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El mal augurio
Short StoryY nuevamente una historia hecha para un trabajo en clases! Era un género que no solía escribir, pero que finalmente me gustó y ahora planeo tomar éste ámbito para mis historias, espero que les guste! La historia consta únicamente de 1 parte. 761 Pal...
