8.Paris Hilton 2.0

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Me mire en el espejo que tenía alfrente, no podía ser lo que estaba apunto de hacer.
Vi el tinte que estaba al otro lado de la mesa.Suspire rendida lo iba a hacer.
Vamos Leah fue tu culpa crear un blog y hacer retos
¿Que pierdes con ser rubia? Se supone que te querías divertir.
Cogí el tinte, leí las instrucciones y comencé a pintarme el cabello.
Luego de algunos minutos, yo diría unos largos minutos, tuve el cabello listo, de un color rubio platino.
Me hice una coleta rápido, ya no importaba si estaba rubia o no, hoy tenía danza.
Al fin podía librar el estrés que he tenido estos últimos días.
-¡LEAH BAJA TU CEREAL ESTÁ LISTO!- me apure en vestir, no quería que mi cereal se ponga todo aguado.
Baje enseguida con un pantalón algo holgado color negro, una blusa algo pegada y unos zapatos bajos.
-¡Oh mon dieu!- grito mi mama al verme entrar a la cocina.
¿Qué tenía?
-¿Mamá, que pasa?- pregunte, me toqué la cara pero todo parecía normal.
-¡Estas rubia!- oh con que era eso, había olvidado ese pequeño detalle.
-Oh si no es nada sólo un pequeño cambio- reste importancia y comencé a comer mi aguado cereal.
Cuando termine me despedí y tome el camino hacia la secundaria.
Todo el mundo me veía, si cumplí el reto 3. No entiendo por que me querían ver rubia, ese fue el más votado y yo tenía que obedecer.
-¿Es nueva?- susurro una chica a mi lado.
¡Pero que tonta, soy yo Leah!
Me acerque donde estaban mis amigas reunidas, estaban hablando entre si muy animadas.
-¡Hola chicas!- salude y todas se giraron hacia mi.
-Eh, ¿te conozco?- me pregunto Camille, ¿Acaso me veía tan diferente?
-¡Pero si es Leah!- Exclamo Annie señalándome asombrada.
-París Hilton ¿Eres tu?- Se burlo Barbara. Me reí con ellas.
-No sabía que me había transportado a la película Legalmente rubia- Esta vez la broma la hizo Vanessa.
-No se burlen de mi cabello, me veo fabulosa- ellas rieron fuertemente.
-El tinte carcomió tu cerebro- Negué riendo.
-Ya basta, dejen de burlarse de mi cabello y vamos a clases- ellas rieron por última vez.
-Si será mejor que entremos ya- Bárbara se puso de acuerdo. Todas hicieron caso a Bárbara y entraron conversando.
Estaba apunto de entrar cuando Karly me detuvo.
-¿Qué rayos quieres?- me cruce de brazos, no quería escuchar ni una palabra salir de su boca.
-Vaya, vaya miren lo que tenemos aquí, me copiaste el color de mi cabello- vire los ojos, me contuve las ganas de darle una buena patada.
¿Era boba o fingía serlo? Había miles de personas con cabello rubio.
-Yo no te estoy copiando, no soy tu- me sentí un poco infantil al seguirle el juego, pero tampoco me iba a quedar de brazos cruzados.
-¡Que insinúas! Yo no soy una copiona- se puso la mano en el pecho haciéndose la ofendida.
-¡Oh claro que no!- comente con ironía -Siempre has tratado de ser como yo, se te nota, siempre estás con los que me gustan- ella se quedo en su puesto sin saber que decir.
Me aleje de ella antes de que hablara no quería seguir respondiendo a sus cosas sin sentido.
Entré al salón, lo más rápido posible, iba con retraso, me senté en la primera banca que encontré. Estaba alado de Sabrina otra vez, le sonreí, no la había visto a la entrada.
-¿Leah? Te ves hermosa- Sabrina toco mi cabello tinturado.
Le agradecí por el cumplido, fue la única que apreció mi cabello.
Continúe la clase prestando atención, vi como la maestra avisaba que iba a recoger el deber.
Yo ni estaba enterada que había deber. Por suerte Sabrina me presto el suyo muy sutilmente para que la maestra no se diera cuenta, escribí lo más rápido que mi mano me permitía. Termine justo cuando la profesora estaba revisando mi columna, le entregue el deber a Sabrina.
La maestra me puso una A, sonreí satisfecha y agradecí por segunda vez a Sabrina.
Annie nos había estado mirando desde hace rato, sacudió la cabeza y se concentró en lo que la maestra estaba diciendo.
Una bolita de papel impacto en la parte trasera de mi cabeza, cayo al suelo y lo recogí.
Hola pequeña rubia, te ves preciosa, espero que me puedas perdonar por lo del viernes.
Damien
Me enfurecí más, como se atrevía a pedir disculpas por una simple nota, al menos que me hablara, que cobarde.
Vete al infierno
Con mucho cariño Leah
Escribí al revés de el papel. Me gire para ver donde estaba Damien, mire sobre mi hombro viendo que la profesora no me vea, por suerte estaba escribiendo algunas cosas en la pizarra.
Damien estaba a 2 puestos atrás de mi, fije mi vista en sus ojos, apunte y tire, di justo en el blanco.
¡Que buena puntería!
El se quejó cuando le tiré la bolita en sus ojos. Cuando me miro sonrió, el muy estúpido pensaba que lo había perdonado así de fácil.
Leyó el contenido del papel, cambió su sonrisita a una expresión seria.
Me gire para anotar lo que estaba en la pizarra.
Sonó el timbre y todos salieron como si el mismo diablo los estuviera persiguiendo. Yo no fui la excepción.
Salí al pasillo calmada y satisfecha conmigo misma, había dejado sin palabras a dos personas.
Unas personas muy idiotas, de hecho.
A lo lejos vi a Jake sacando libros, camine hacia el despacio, quería hacerlo asustar.
-¡Bu!- toque su hombro dándole un leve toque el saco su cabeza del casillero algo sobresaltado, y se pegó en la parte superior de la cabeza.
-¡Leah! Que susto, espera ¿Estas rubia?- miro fijamente mi cabello.
-¡Si! ¿No te gusta?- cogí un mechón de mi cabello mostrándoselo.
-Te prefiero castaña, pero no te ves mal- siempre fui castaña, un cambio no me vino mal, pero comenzaba a extrañar a mi antiguo color.
¡Y sólo iba horas con el! Esto de ser rubia no me va bien.
Íbamos caminando por los pasillos bromeando, Jake me empujaba y yo a el, en una de esas Jake me empujo fuerte, choque contra el pecho de un chico. Se notaba porque no tenía pechos, o tal vez era una chica muy pero muy plana y con abdominales.
Alce la mirada avergonzada aún tenía las manos puestas en el pecho de la persona, me sorprendí a ver a Andrew. Retrocedí incomoda quitando rápidamente mis manos. El sólo me miraba estupefacto.
Toco mi cabello, me seguía mirando de una manera indescriptible.
Jake tosió a nuestro lado, mostrando incomodidad, Andrew lo miro con el entrecejo fruncido, luego desapareció de nuestra vista.
-Que ...- comencé a decir me quede en mi mismo puesto pasamada. Andrew podía ser muy raro.
-Extraño- término mi frase Jake.
Ignorando lo sucedido, fuimos a nuestras clases.
Pasaron unas dos clases, mi cerebro estaba carcomido, por suerte tenía libre.
Fui a la cafetería acompañada de mis amigas y Jake.
Cogimos nuestros aperitivos, hoy había macarrones con queso. Sin dudar cogí un buen plato.
Estaba conversando de lo más lindo con todos, cuando Damien se acerca a molestarme otra vez.
-Eh Leah, ¿Puedo hablar contigo?- todos se giraron hacia el, Jake lo fulminó con la mirada. Y eso que no le había contando lo que sucedió el sábado.
-Ehh... bueno... si - medite, ¿Que podía perder?
Nos alejamos de la mesa y el comenzó a hablar.
Dijo que lo perdonara, que no fue su intención, me puso muchas excusas. Que estaba enojado, triste, decepcionado, roto y muchas cosas más. Estaba harta de escucharlo hablar.
-Ya ok, te perdono- el me sonrió inmensamente, me cogió de la cintura y me alzo en sus brazos.
-Gracias muchas pero muchas gracias- sentí que me quedaba sin aire, golpee su pecho para que me soltara.
-Damien... no...puedo respirar- el me soltó despacio, dejándome cuidadosamente en el suelo.
-Entonces ¿Todo normal?- pregunto algo cohibido, medite un poco, tal vez el no era tan malo.
-Todo normal- de nuevo yo, perdonando y dejando los rencores fácilmente. Me enojaba no poder enojarme con nadie por más de 2 días.
-Me alegra mucho Leah- me abrazo por segunda vez.
-Bueno, me voy después de esto tengo baile- gire sobre mis talones al final de los casilleros estaba Andrew parado mirándonos.
¡Que raro este chico! No lo soporto
Me moví sigilosamente hasta donde estaba el, el seguía concentrado viendo a Damien de forma amenazante, ni se había percatado que yo ya no estaba alado de Damien.
-¿Muy interesante lo que veías?- el se sobresaltó apenas escucho mi voz, término pegándose la cabeza contra un casillero abierto.
-¡Auch! Eh... Hola Leah- me sonrió algo nervioso, se estaba sobando la cabeza por el dolor.
-Hola... Al fin me hablas-lo mire asombrada, me había hablado después de tantos días de indiferencia.
-Ah si y ya me voy- me dio la espalda dispuesto a irse, pero fui más rápida y alcance a cogerlo de la camisa de cuadros que llevaba.
-No respondiste mi pregunta- el se giro, su mirada ya no transmitía nervios, transmitía frialdad, indiferencia, todo lo que había estado recibiendo estos últimos días.
-Si, estaba interesante ver como perdonaste a ese idiota- Ja idiota hablando de idiotas.
-¿Y eso que te importa?- lo mire acusadora, por unos segundos lo pude ver algo confundido, sólo por segundos.
-Me importa, porque te salve de que un señor te secuestrara o que te haga algo peor, lo que hice te importo un rábano al disculparlo- estaba apunto de contestarle pero ya se había ido, con una manera de caminar algo brusca.
¿Qué acaba de pasar? Cada día lo entiendo menos.
Ignore lo que había ocurrido, comencé a caminar hacia el salón de baile.
Tuve una hermosa hora de liberacion. Baile como nunca, estaba concentrada en lo que hacía y se me olvidó todo. Absolutamente todo.
Volví al pasillo central, muchos estaban conversando, otros simplemente sacando cosas de sus casilleros.
Estaba apunto de irme, pero Annie se me acerco trotando. Ella estaba sería, muy sería diría yo.
Oh no, esto me huele a problemas
-Holaa Annie- medio sonreí, ella no cambió su expresión.
-¿Se puede saber que rayos estas haciendo?- y BAM fue directo al grano, eso no era bueno.
-No se a que te refieres- alce los hombros, mire a otro lado incómoda, no quería que me repliquen nada de nuevo.
-Me refiero, a que estas siendo muy amable con Sabrina, y perdonaste fácilmente a Damien ¿Qué estas tratando de hacer?- ¿Qué estas haciendo Leah? Ni yo tenía la respuesta.
-Nada, simplemente no puedo estar mal con nadie y Sabrina me cae bien es confiable-frunció el ceño, me sentí ilusa.
-Leah, ¿No te das cuenta? Esa chica es rara, tiene algo ...- al principio si lo sentía pero ya no.
-Eh... y como sabes que he perdonado a Damien- intenté cambiar de tema, Annie no lo tomo tan bien que digamos.
-Leah te estoy hablando en serio, y lo he escuchado de el mismo, le estaba contando a sus amigos- desvíe la mirada a los casilleros, debía sacar mis cosas.
-Ay Annie no seas paranoica, no pasa nada yo se lo que hago- camine hasta el casillero con ella a un lado.
-Leah, te lo estoy diciendo porque de verdad te quiero, eres mi amiga- suspire sonoramente, me puse de espaldas a ella para sacar el grueso libro de filosofía.
-Esta todo bajo control tu tranquila- intente calmarla, al menos logre que este menos tensa.
-Ok, pero no me digas que no te advertí, vamos a clases- cerré la puerta de mi casillero algo fuerte y nos fuimos directo al salón.
Pase unas horas de "estudio", si se podía llamar estudiar a lo que yo había estando haciendo, dormir, escribir medio dormida y volver a dormir.
No era mi culpa que nos hagan levantar tan temprano.
Estaba al fin en la última hora de clases, y para variar estaba medio dormida.
La profesora estaba dictando, y yo estaba apoyada en la mesa escribiendo jeroglíficos.
Sonó el timbre, salte de la impresión, cogí mis cosas con rapidez y salí.
¡Al fin salida! Sólo me faltaba ponerme a bailar de la felicidad de al fin poder ir a mi casa, tomar una buena siesta.
Estaba bajando las escaleras tranquila cuando veo a mi mamá parada en la salida.
-¿Mamá? ¿Qué haces aquí?- le pregunte cuando ya me había acercado.
-Leah, te vine a recoger, tengo noticias- dijo con voz cantarina.
Juntas caminamos hacia el carro, sentí algo en el estómago.
Tal vez hambre
-Leah, me encontré con una vieja amiga de la escuela, ella tiene una hija aquí, le conté no podía irte a recoger y se ofreció- me puse a pensar quien podría ser la chica, tal vez yo la conocía.
-Mamá, pero yo puedo caminar y Annie me lleva también- paró el carro, cuando el semáforo se puso en rojo y me miro, no pude descifrar su mirada.
-Annie a veces no puede, ella tiene entrenamiento- mi mamá tenía razón ella a veces no podía -Además te puedes llevar bien con la chica, se llamaba Sabrina Monroe- ¡Sabrina! Si la misma Sabrina que conozco- Entonces que dices ¿Aceptas?
-Si que puedo perder- alce los hombros.
El resto del camino fue algo silencioso, mi mamá estaba concentrada manejando y yo muriendo de sueño.
Cuando llegue me tire al sillón, y poco a poco me fui sacando todo.
Sólo quede en ropa interior. Mi mamá estaba metida en a cocina haciendo comida.
-Ehh...- escuche una voz grave a lo lejos, no le di importancia.
-¿Leah?- escuche de nuevo esa voz, pero más cerca alce la mirada y me encontré con un chico, ni me dije en su cara, ni en quien era.
-¡AHHHH!- grite a todo pulmón, intente cubrirme con mis manos pero no fue suficiente.
-¡Leah! Me olvide de decirte que está Andrew- mi mamá salió con envase en las manos, me dirigió una mirada, luego vio a Andrew que tenía la cara pintada de puro terror -Leah estás en ropa interior- mi mamá me dijo como si me estuviera diciendo el clima.
¿De verdad? No lo había notado mamá, muchas gracias por decirme.
Corrí hacia mi cuarto, tenía las mejillas completamente rojas por la vergüenza.
Andrew me había visto prácticamente desnuda. Andrew, el chico más bipolar que conozco, el que me hacia sentir cosas, me había visto de esa manera.
Quise hacer un hoyo y meterme allí hasta que termine el colegio.
Aleje todo pensamiento y comencé a vestirme, me puse un short rosado y una blusa blanca, cogí mis pantuflas y baje.
Baje con toda la vergüenza del mundo.
No había rastro de Andrew, sólo su perfume impregnado en la sala.
Entré a la cocina, sólo estaba mamá haciendo tacos.
-¿Y Andrew?- le pregunte, ella se giró riendo como si le hubiera contado un buen chiste.
-Se fue- alzo los hombros con simpleza
-¿Se fue?- pregunte incrédula, se había ido así de fácil.
-Si cuando te fuiste corriendo, se disculpó y se fue- que raro, bueno es lo que yo hubiera hecho si lo hubiera visto asi, me hubiera ido corriendo.
-¿Y te dijo que quería?- estaba algo curiosa al respecto, podía haber sido algo importante.
-No, sólo dijo que tenía que hablar contigo- respondió, dándome la espalda para seguir preparando los tacos.
-Esta bien voy a estar en mi habitación- ella sólo movió la cabeza.
-Te llamare cuando este listo- alzo un poco la voz, yo ya estaba prácticamente arriba.
Ya en mi habitación, segura, me tome una foto y la subí rápidamente en el blog.
"Reto 3, ¡Cumplido! ¡Ahora soy rubia!"
Caí de espaldas en la cama, deje el celular y mi laptop a mi lado.
Me puse a meditar, ¿Que está pasando conmigo? ¿En quien debería confiar? ¿Qué me va a pasar? ¿Será que podré superar todo lo que vaya a pasar?
Todo eso tenía una sola respuesta.
El tiempo lo dirá
...

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⏰ Last updated: Apr 23, 2015 ⏰

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