Virtualmente Real

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Evan, un joven de 16 años vive en un departamento en Manhattan, su madre Martha, es doctora y trabaja en el hospital Gouverneur, a unos 30 minutos de su hogar en automóvil, suele pasar poco tiempo en casa pues tiene turnos que superan las 24 horas dentro del hospital.

Mientras no está en el hospital aprovecha su tiempo para dormir en casa, por lo que no le gusta ser molestada, su padre Adam es un abogado, suele tratar con casos importantes por lo que pasa en su oficina la mayor parte del día, y lleva sus casos a casa para seguir estudiándolos.

Por esta razón Evan a pesar de tener una vida acomodada no pasa tiempo con sus padres, y está solo en casa la mayor parte del tiempo, para evitar sentirse solo, pasa su tiempo jugando videojuegos en línea.

Evan no es un chico que destaque en el colegio, ni en los deportes, les presta muy poca atención, se esfuerza al mínimo como para no causar problemas y evitar que sus padres lo regañen.

Pues él piensa que si tiene problemas en el colegio sus padres lo castigarían y le quitarían su consola y su computadora, así que siempre intentaba mantener sus calificaciones al margen y tener un perfil bajo, llegando a casa siempre se conecta en línea para jugar con sus compañeros de clase.

Mostrando que tiene una gran habilidad para los videojuegos, pues después de todo es lo que hace prácticamente a diario, y lo hace como una forma para ocultar su sentimiento de soledad.

Sus compañeros suelen elogiarlo, así como cuando habla a través del micrófono se desenvuelve mucho mejor que en persona, pues siente que a través de internet él es una persona sin preocupaciones.

Un día al llegar del colegio encontró que la casa estaba vacía, como de costumbre, revisó el frigorífico y encontró algo para almorzar, lo preparó en el microondas y prendió su consola, luego de comer quiso empezar a jugar, pero no encontró a ninguno de sus amigos en línea.

Optó por jugar un par de partidas en solitario pero empezó a sentir la soledad de su hogar, por lo que empezó a jugar con gente al azar del internet, en una de esas partidas conoció a Cristoffer, un chico de su edad, él igual vivía en Nueva York, pero en Brooklyn, los dos jóvenes tuvieron una buena relación y empezaron a hablar acerca del colegio, de las tareas, de cuál era su juego favorito.

Que tan buenos eran jugando, y así fue pasando toda la tarde donde empezaron a conocerse un poco, en eso Evan le contó a Cristoffer que él pasa solo la mayoría del tiempo en casa, y que ya debía irse pues aún no hacía sus tareas y ya empezaba a anochecer.

Ambos se añadieron en el juego y se pasaron su número de Whatsapp para seguir hablando, pues se habían llevado muy bien. Evan cerró el juego y empezó a hacer sus tareas, al terminarlas hizo algo de cenar para él y su padre, pues su madre tenía un turno de 24 horas.

Evan desde pequeño aprendió a cocinar bien, pues pasaba la mayor parte del tiempo solo y no consideraba que comida congelada o enlatada era buena para él, por lo que cuando no jugaba, estaba muy pendiente de aprender nuevas recetas para sus comidas.

Cerca de las 10:00 PM, Adam, el padre de Evan llegó a casa, estaba exhausto y debía seguir trabajando en el caso.

Le pidió a Evan algo para cenar y este le dio comida a su padre, pero Adam reclamó que esta estaba fría, y regañó a Evan, el joven se enojó y corrió a su habitación, él no siente aprecio por parte de sus padres, piensa que buscan la mínima excusa para regañarlo y tener motivos para quitarle sus juegos.

Se encerró en su cuarto y lleno de tristeza y enojo empezó a llorar, se tranquilizó y prefirió escribirle a Cristoffer para charlar un rato y poder despejarse.

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