“Mi querido anónimo"
POV CAÍN
—Ya queda menos... Si hago esto y... —tecleó rápidamente el último párrafo que quedaba del artículo y pulsó el botón de enviar antes de que fuesen las dos en punto.— ¡Listo! Enviado, chúpate esa Lee Hook.
Refrescó la página y en el encabezado se podría ver el blog que acababa de escribir con las últimas noticias más frescas de la modelo en la punt9a de su estrellato, Lee Hook, una celebridad que parecía haber escalado hasta la fama de una forma un tanto... ¿Ilegal? ¿Poco profesional? Básicamente su dinero había sido su mejor amigo durante su trayectoria hacia la fama.
—Y ahora, un pequeño descanso para buscar nuevos objetivos que perseguir en la próxima publicación. —Una sonrisa iluminó su rostro mientras abría una nueva pestaña y accedía a las más recientes noticias de diversos periódicos, una buena vía para enterarse rápidamente de los cotilleos actuales.
Accedió a varios enlaces web mientras tomaba varios sorbos de su chocolate caliente observando cada uno de los nombres que aparecían en los titulares.
—Albedo parece haber sacado muchos proyectos últimamente, tendré que echarle el ojo encima.
Desplazó su mirada hacia el reloj tras haber guardado aquella página en favoritos, ya se estaba haciendo tarde, como de costumbre.
—Esto es todo por hoy, mi jornada ya debería haber terminado hace mucho tiempo —apagó su ordenador y cogió su móvil con la intención de abrir uno de los juegos que tenía instalado.
Así fue como pasó el tiempo hasta que llegaron las cinco de la mañana y llegó la hora de acostarse, por muy tarde que fuese en ese momento.
Se tumbó en su cama sin siquiera molestarse en cambiarse de ropa y acabó por dormirse pasados unos minutos. Aunque no lo supiese todavía, el nombre que había llegado a ignorar debajo del titular de Albedo llegaría a ser una de las razones por las que noches como esas no volverían a repetirse hasta dentro de mucho tiempo.
• • • • • •
—Un café con leche por favor.
El camarero atendió la orden de Caín mientras este miraba su móvil con especial atención en una noticia en concreto.
“Mi querido San Francisco, el bestseller más vendido de toda la década con una trama innovadora y tradicional."
Un autor completamente anónimo que se hacía llamar "Sariel ", lo suficientemente listo como para incluso ocultar su apariencia con la agencia que le ayuda con la publicación de sus libros.
Nadie sabe nada sobre él, ni siquiera el cómo su trilogía acabó volviéndose popular sin ni siquiera tener un registro previo de novelas con poco éxito o menciones en algún sitio web.
Muchos dicen que es una persona con un talento innato y mucha suerte pero eso no era suficiente para alguien como Caín , sabía que algo tenía que estar cociéndose detrás de tanto secretismo.
Ya habían pasado semanas desde entonces, al principio aquella obsesión con encontrar cualquier trapo sucio de aquel "Sariel " era un simple entretenimiento mientras continuaba con sus publicaciones semanales pero... Definitivamente, no había nada en internet que pudiera ayudarle a llegar hasta él, era como si hubiese aparecido de la nada.
Esa pequeña pérdida diaria de escasos minutos que le dedicaba al día con el tema se habían vueltos horas y horas de investigación, luchando por encontrar cualquier cosa de dicho sujeto.
—Aquí tiene su café señor.
—Gracias. —Cogió la taza con cuidado y tomó un pequeño sorbo intentando no caer dormido del suelo, se había pasado toda la noche en vela continuando con aquella búsqueda incesante.
En ese momento, el ruido de una notificación hizo que su mirada volviese a su teléfono. Era de... ¿Teyvagram? Sus ojos se abrieron de golpe y rápidamente clickeó en la notificación sin siquiera molestarse en ver de qué se trataba. Lamentablemente sus esperanzas cayeron por los suelos al ver que tan solo era la solicitud de seguimiento.
Su ilusión por recibir un mensaje era más que nada por la espera de una respuesta de dicho autor. Había descubierto su Teyvagram los primeros días de su investigación con el anunciamiento de lo que ahora era su famoso libro "Mi querido San Francisco", más exactamente, la tercera parte.
Desde ese día, el chat del pobre escritor se había llenado de mensajes por parte del entusiasta Caín intentando invitarle a tomar un café o siquiera, a tener una charla con él respecto a la futura parte de su novela (cosa que no era más que una excusa para obtener una contestación).
Tendría que seguir esperando e insistiendo si quería que aquello tuviese sus frutos. Dejando de lado su móvil abrió su portátil y se decidió a continuar con la meta que se había marcado, encontrar la identidad de aquella persona y exprimir todo lo que pudiese de este para realzar su reputación de su página. No sería tarea fácil pero si había algo que le gustaba a Caín más que a nada en el mundo eran los retos.
• • • • • •
Las siete de la mañana. Esa fue la hora exacta en la que recibió, después de tanta insistencia y mensajes, una respuesta de aquel distinguido escritor.
Caín no creía posible que hubiese alguien en este mundo que se pusiera a mirar sus mensajes a tales horas de la mañana pero viendo lo extraño que era esta persona decidió no descartarlo como imposible, tenía asuntos más importantes que atender que ese fugaz pensamiento.
Cuando acabó de leerlo torció su cabeza hacia un lado. Era bastante obvio que iba a acabar rechazándole pero el hecho de que le había respondido ya significaba dos cosas. La primera, que tenía una vía por la cuál poder comunicarse con él con la probabilidad de que le respondiese. La segunda, que incluso ahora había gente que ponía... ¿Atte? ¿En un mensaje? Eso había sido raro.
Sin embargo, a pesar de la sorpresa inicial que le había supuesto aquello no tardó en contestarle con un sencillo "No pasa nada" seguido de varias preguntas y mensajes que tarde o temprano volverían a ser contestados por el mismo Sariel .
POV SARIEL
—¿Hmm? ¿Otro mensaje más? —Cogió el teléfono e intentó desbloquear la pantalla tal y como le había enseñado su amigo.
Tras varios intentos consiguió desbloquear aquel aparato y ver la notificación que había recibido, todavía no estaba del todo acostumbrado a utilizarlo desde que había conseguido uno hace un par de meses.
—Teyvagram... ¿desde cuándo tengo tantos mensajes? — Frunció su ceño extrañado por el hecho de que algún desconocido estuviese llenando su móvil de avisos, estos últimos días había estado ocupado con otras cosas así que no había podido revisar las entradas que tenía.
—¿"Sax"? —No sabía quién era esa persona pero sin querer acabó pulsando su chat con más de 30 mensajes. —¿Debería leerlos?
Así fue como aprovechó para ponerse al día con sus redes sociales, leyendo cada uno de los mensajes con atención y dedicándose a responder como gesto de buena educación a dicho usuario.
—Listo, espero que no le sea una molestia. —Dejó el móvil a un lado y se preparó para salir de casa. El clima actual era bastante bueno así que quería aprovecharlo para visitar las distintas zonas de la gran ciudad, tenía que acostumbrarse ahora que ya no estaba en su pueblo.
Una nueva vida y una oportunidad que aprovechar. Nunca pensó que enviar su obra a una agencia le llevaría a mudarse lejos de sus tierras. Ahora podría vivir una vida humilde, tranquila e independiente en una nueva casa haciendo lo que más le gustaba, escribir. Tal vez alguna que otra sorpresa acabaría por venir también a su comienzo en las grandes zonas urbanas.
DU LIEST GERADE
Obsesion
JugendliteraturCain es el famoso escritor de un blog de cotilleos. Se le conoce por ser un periodista excepcional con una gran fuente de información de primera calidad, incansable, dedicado a su trabajo y curioso a más no poder. Es el tipo de persona al que muchas...
