"Extraño de apariencia dulce y amable"
En ese reino todos tenían prohibido verle el rostro a la reina, incluso cuando ella pasaba frente a ellos tenían que bajar la vista para evitar verle por miedo a ser ejecutados si en algún momento le faltaban el respeto.
Ella siempre llevaba puesta una elegante máscara con toques dorados para evitar mostrar su rostro, nadie sabía el porqué; todos tenían esa curiosidad pero sus dudas nunca eran aclaradas; algunos pensaban que la reina era poco agraciada y por eso ocultaba su rostro, otros que su belleza era inigualable y por eso se ocultaba.
Ella incluso trataba de hablar muy poco ya que rápidamente se incómodaba, pero siempre se preocupaba por su reino y todos sus súbditos la respetaban por ello, la mascara permitía ver únicamente sus ojos castaños tenían ese toque de dulzura pero a la vez un toque de seriedad mezclado con frialdad.
—su alteza, su baño ya esta listo.
—Las mismas reglas. —susurro—
La sirvienta asintió y se fue, ella aborrecía los espejos tanto así que en el castillo no había ninguno y estaba estrictamente prohibido el ingreso de alguno, cuando se bañaba o comía se encargaba de despachar a todos los sirvientes para quedarse sola para quitarse la mascara, mientras cepillaba su cabello rizado escucho un ruido en la puerta pero como estaba de espaldas no vio de quien se trataba.
—¿Quién esta ahí? —alzo un poco la voz, tomo su mascara y salió rápidamente—
Al salir vio al guardia con una doncella joven como de unos 15 años, le preocupo la idea de que tal vez la pudo haber visto así que se acerco y la chica la miro atemorizada, sabia que había cometido una falta muy grabe ya que la curiosidad pudo con ella y entro en el baño pero solo vio la espalda de la reina.
—Yo me disculpo. —se puso de rodillas ante ella—
—¿Qué viste con certeza?.
—Vi su espalda solamente.
—Más te vale no mentir o serás ejecutada.
—¡Lo juro!, lo juro.
—Bien, pero sabes que toda falta tiene su castigo ¿no?.
—Si, lo se.
—15 días en el calabozo.
Susurro y se fue a continuar con su baño, mientras la doncella suplicaba porque se compadeciera de ella, la reina ignoro toda suplica y se fue, nadie conocía su cara y eso tenia sus ventajas ya que podía salir disfrazada de doncella sin mascara y librarse de sus sirvientes todo el día, obviamente no lo hacia todos los días solo de vez en cuando para aliviar su estrés.
—Su majestad... lamento interrumpir su lectura pero debo recordarle algo.
—¿Qué es lo que olvide?. —lo miro—
—Faltan 4 meses para que el plazo del testamento de su padre se cumpla... y si usted no cumple la ultima clausula puede ser destituida.
—Y eso que tiene que ver... esa regla es estúpida, puedo reinar sola lo he hecho bien hasta ahora.
—Hay un príncipe... que desea venir y pedir su mano.
—¿De dónde es?.
—Las costas sur de China. —murmuro—
—Quiero conocerlo.
—Sabia que le interesaría, he enviado a nuestros mensajeros mas rápidos con una carta de invitación.
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La Reina De La Máscara Dorada
RomanceUna reina De la cual no se conoce el rostro, un príncipe que planea casarse por interés con ella y un simple aldeano bondadoso. Sean Bienvenidas Arohas espero que esta historia sea como un santuario para ustedes donde puedan recordar a Moonbin de la...
