PRÓLOGO

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Porque alguien tenía que permanecer en el infierno para que otras personas
no bajasen allí. Porque ella tenía que permanecer ahí para que sus seres
queridos no quisiesen bajar. Estaba dispuesta a permanecer en el infierno, si
a cambio, sus ángeles de la guarda podían bailar con los demás ángeles. Y es lo que pactó con Dios la primera vez que fue a terminar con su vida unos años atrás. Pactó que ella se quedaría en el infierno, custodiándolo, a cambio de que ninguno de los ángeles de su vida bajase allí. Ni sus padres, ni sus
amigas, ni nadie que aportase luz a su oscuridad. Y lo pactó con Dios. Porque
si moría, subiría al cielo, y alguien tendría que ocupar su lugar en el infierno, y no estaba dispuesta a eso. No quería que nadie viviese lo que ella estaba viviendo, y lo que le quedaba por vivir. Porque era peor que el calor del inframundo, era peor que la soledad y era peor que ser desterrada del mismísimo cielo. Porque estaba dispuesta a sufrir mil eternidades, si con eso salvaba la vida de sus seres queridos. Porque era buena.

 
Y así sería, permanecería en el infierno con tal de evitar ese sufrimiento a las personas a las que quería. Sin embargo, de vez en cuando Dios enviaba algún ángel para intentar animar al diablo. Le mandaba ángeles cada cierto tiempo
para que el diablo no se sintiese solo. Pero no servía de nada. Porque el
diablo no estaba hecho para amar. Estaba creado para proteger el infierno. Y lo haría. Si era necesario lo haría. Para proteger a los demás. Porque ella no moriría por la gente a la que quería, ella viviría, morir es fácil e instantáneo, vivir en cambio era una agonía que ella viviría por ellos una y otra vez.

CICATRICESWhere stories live. Discover now