I

90 14 2
                                        

Las luces multicolores brillaban, sería falso decir que no eran bonitas.

Claro. Si eres una persona que las ve por primera vez o no muy a menudo.

Izuku Midoriya cantaba, bailaba e incluso tocaba la guitarra, era un don nato. Nada especial, nada fuera de lo común. Sin embargo, no sabía cómo jodidos de un día para otro la fama le había golpeado tan fuerte, metafóricamente con una bofetada.

Aún se sentía irreal, como si fuese un sueño, a veces cerraba los ojos y se pellizcaba a si mismo, para despertar, esto era real, sin duda.

Su cabellera color verde y rizos no muy pronunciados, piel lechosa. Y su mayor "pecado" esos malditos ojos, "demasiado grandes" para ser un chico, demasiado expresivos, para solo ser unos jodidos ojos, que harían temblar a cualquier persona. Oh y por último, pero, menos importante, sus labios de "chupapollas". Genial. Esto le hacía parecer alguien andrógino. Pero, nunca le importó, siempre le traía beneficio.

-Hello everybody-

Izuku observaba como todos sus fans caracterizados por playeras de color verde. Y un nada sutil "I ♡ IZUKU" impresos. Gritaban de emoción, unos lloraban, otros reían.

Sin embargo una corriente eléctrica recorría su corazón cada vez que veía a un hombre demasiado varonil para su propio gusto. Para su propio bien.

Era curioso. Lo veía siempre que tenía un tour, en cualquier país, le perturbaba, un poco. Pero se recordaba de nuevo, era un idol, las personas se obsesionan con su imágen.

El chico no era para nada mal parecido, tenía un cuerpo bien construido, casí como un tanque. Sus manos fuertes y grandes.

¿Cómo él podría saber eso? solo con observar, y como sostenía la pequeña luz multicolor. Su cabello atado en una coleta, podía estar casi seguro de que era rubio.

¿Su cara?, bueno,  no podía decir nada de ello. Gracias a la distancia del escenario y del lugar VIP, no podía ver mucho.

El tiempo se fue volando. En un abrir y cerrar de ojos. Se despedía de todos sus fans.

Otro día común, era descanso, su comeback había sido todo un éxito.

Suspirando Izuku pasó una  mano encima de su cabello rizado. Resopló.

Cerró sus grandes y verdes ojos, imaginó su vida sin fama, más tranquila, pero, apestaba. Izuku meditaba, no todos los días, solo cuando lo tenía en mente.

El sonido del móvil lo despertó.

- Midoriya Izuku - respondió.

Al otro lado de la línea; era su manager.

- Izuku - carraspeó. - Hay cambio de planes. Kirishima ya no será ahora tu guardaespaldas- afinó los labios y guardo silencio.

- ¿Bromeas?- rió sarcásticamente. - ¿Uraraka, quiero decir, Ochako. Tú sabes que él es el mejor calificado para protegerme del peligro - dijo esto último sonando confundido.

- Lo siento Izuku, tú sabes que hice todo lo posible para que el siguiera siendo tu guardaespaldas, pero, son órdenes de la empresa y del jefe - dijo afligida al otro lado del teléfono.

- Ah. Está bien. Tú solo sigues órdenes - veré qué tal me va mañana con el nuevo guardaespaldas. - Espero y no sea un gruñón - Dijo esto último para cortar la llamada.

Malditos protocolos, jodidos protocolos.

Izuku pasó rápidamente sus manos con gel encima de su rizado cabello tratando de domarlo y peinarlo.

Quería parecer serio. Quería parecer un poco masculino.

Tomó un vaso de agua. Y camino hacia la camioneta. Kirishima lo esperaba ahí. Le abrió la puerta. Debía de apreciar el poco tiempo que le quedaba con su ya apreciado guardaespaldas.

- La última vez ¿No? -

Resoplando. Golpeó levemente el brazo de kirishima. - Cállate. Parece como si fuesemos amantes - dijo suavemente.

- Ojalá - rió diciendo esto último.

- Bueno, su majestad - kirishima movió sus brazos apuntando a la limusina. - Después de usted -

- Urgh - Izuku entró a la limusina y tomó asiento ahí, por un largo tiempo.

Al llegar a la agencia "X", le hacía recordar su tiempo de novato. Sus sueños.

Sin tomar en cuenta nada más, que solo sus pensamientos, observó cómo kirishima entraba antes, sus pasos firmes y pesados.

Le abrió la puerta.

Al levantar la vista, mierda. Casí se queda sin aliento.

No era nada más y nada menos que un hombre fornido. Grande y duro. Más grande que kirishima. Hombros amplios, parecía más una máquina de matar que un idol. Algo conocido para él. Parecía como si fuese un  dejavú. 

Sus ojos crueles y coquetos se toparon por una milésima de segundo con los de Izuku.

- Hmm - carraspeó una chica de mejillas re  gordetas. - El es tu nuevo guardaespaldas - dijo a ambas personas del lado derecho del salón.

- Izuku Midoriya - decía mientras miraba fijamente al hombre de ojos crueles.

- Katsuki Bakugo -  un placer. Sus ojos centellaban algo indefinible.

Bueno. Hasta aquí el primer capítulo. Por favor denle apoyo. (Actualizaciones lentas) (inspiración de un fan art)
Gracias por leer.



MANIAC Where stories live. Discover now