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Despierto. Entrecierro mis ojos para que la luz que se cuela a través de mis cortinas no me moleste tanto. Son las siete de la mañana, me quedan dos horas para llegar al set.

Doy un largo suspiro y miro hacia el techo, reflexivo. Estiro mis brazos y miro a Jim aún durmiendo, es divertido escuchar como ronca.

—Buenos días, es hora de despertar, pequeñito. — digo y le acaricio su cabeza mientras le doy pequeños besitos.

Hago una llamada, esperanzado a tener buenas noticias "sí Josh, la grabación del video se canceló" ojalá.

—¿Hola? sí, ya lo sé. Habíamos quedado a las diez, no me importa si las de maquillaje se retrasaron.

-

Apago el motor de mi auto y le doy un último sorbo al café frío que me acompaña. Sin duda esta es una de mis partes menos favoritas de hacer música, los videos y sus grabaciones. Gente extraña toca mi cara para maquillarme, me hacen peinados desagradables, me graban... es todo incómodo.

Miro al cielo cuando bajo, hay demasiado sol y ni siquiera parece que estamos en invierno. Nevada es muy raro en el clima.

Al entrar a la instalación escucho casi al instante mi nombre. Saludo asintiendo con la cabeza —Hey, ¿me arreglan ya? —pregunto acercándome.

—Así es, tu parte favorita —dice con una voz aguda y sonríe de manera irónica mientras masajea mis hombros para tratar de "relajarme"— siéntate acá.

Me siento enfrente del gran espejo con pequeños focos iluminándolo alrededor y no pasa ni un minuto cuando ya hay dos chicas y un chico encima, dos me peinan y una me maquilla.

— ¿Por cuántos días estaremos en esta tortura? —pregunto con los ojos entrecerrados a manera de reflejo ya que la secadora ruidosa se acerca y aleja de mi rostro.

—Mínimo dos días, supongo.

—Increíble. ¿Es una película acaso?

Él rueda los ojos y se limita a encogerse de hombros. Seguramente me está mintiendo, no vamos a grabar tres videos musicales en dos días. Veo como se aleja y saco de mil bolsillo izquierdo unos auriculares que están conectados a mi iPod, o la secadora es muy ruidosa o yo estoy muy sensible.

Me dejo llevar por la música golpeando mis muslos levemente con mis palmas, lo hago ya casi por instinto todo el tiempo.

El chico con cabello afro que se encargaba de peinarme toca mi hombro levemente tres veces con su dedo índice—Señor Dun, ya acabamos. Puede pasar a cambiarse la ropa en la habitación que está siguiente a esta.

Asiento con la cabeza, él abandona la habitación y doy un vistazo al espejo. Este peinado es ridículo. Camino hacia donde me indicaron que estaban los vestuarios.

—Brendon —le llamó mientras observo cómo se viste—, me voy a cambiar ya, ¿los demás están listos?

Se voltea abrochando su camisa de botones—Quiero asumir que sí... la última vez que vi a Dallon él estaba viendo a una que otra bailarina en su ensayo.

—¿Están lindas?

Alisa su camisa con sus manos como toque final y me mira con una ceja arqueada. A veces lo olvido—¿Y yo qué sé?

Me rio y le dio unas palmadas en el hombro para después agarrar del perchero con mi nombre, el conjunto que tenía el número uno marcado. Es espantoso. Veo de reojo los demás conjuntos que están allí y deseo no haberlo hecho.

El conjunto "uno" era una camisa de botones manga larga de color rosado pálido, un pantalón de vestir color café, tirantes negros y un moño de color gris oscuro. Al recordar el conjunto de Brendon no sé si sentirme agradecido u ofendido de que el suyo sea más llamativo.

Miro abajo del perchero, están un par de calcetines altos color café y unos zapatos negros relucientes. Arrugo mi nariz. Mi abuelo que murió hace dos décadas amaría esto.

Me visto rápidamente y siento una hola de calor repentina, no puedo arremangar la camisa porque entonces se arrugaría. Salgo de la habitación esperanzado con que en el set haya ventilación adecuada. Odio los sets que emanan un calor insoportable y un olor a húmedo o sudor.

—Acá estás, mi bebé —saluda Dallon al verme haciendo un puchero y extendiendo sus brazos. Le acepto el abrazo y me cubre totalmente, al ser más alto que yo, apoya su cabeza mientras me acaricia dramáticamente—, pobre de ti.

Se está burlando de mí, sabe lo mucho que odio grabar y él siempre hace lo mismo, me trata como un niño berrinchudo porque minimiza lo mucho que sufro en estos sets. Y es que él no se impacienta cuando le piden grabar una toma diez veces, ama que las mujeres lo toquen para arreglarlo y adora vestirse con los estúpidos atuendos que Brendon siempre sugiere.

Me separo del abrazo empujándolo levemente—No es divertido. —lo miro amenazantemente—¿qué haces?

—Nada, mi vida, viendo por aquí y por allá —dice regresando su mirada hacia las chicas que ensayan sus bailes estúpidos y dramáticos—son lindas, pero unas zorras.

—¿Experiencia?

—Efectivamente.

Dallon es atractivo para cualquiera, pero ya sea porque es un imbecil o porque tiene mala suerte, solo consigue chicas extrañas y nunca ha logrado tener una relación formal.

—Ugh, anotaré en mi agenda: jamás meterme con bailarinas. —hago como que si anoto algo en mi agenda imaginaria y él ríe resignado—Listo, ahora a echar un vistazo.

Miro el ensayo y la verdad es que ninguna chica resaltaba para mi gusto, son delgadas y sin culo, mi cosa favorita. Incluso el chico con leggings negras tiene más que todas, él guía sus pasos contando en voz alta. Se gira y puedo ver su rostro.

Juraba que ya lo había visto antes.

— Realmente nada bueno —le digo a Dallon quien solo hace una mueca—hasta ese niño está más bueno —bromeo.

—Marica —se ríe y asiente, relame sus labios listo para seguirme la corriente—¿quien estará más bueno, Brendon o ese chico?

—Uff... el culo de Brendon —hago con ambas manos como que si lo sostengo y aprieto. Nos reímos más fuerte—No pero en serio, ¿ya hemos tenido a ese chico antes?

—Sí. Es el novio de Ryan Ross o alguna mariconada de esa —dice en voz baja lo último—y también el hijo de alguien importante de Fueled.

—Uh, vaya

—Te reto. —lo volteo a ver dudoso mientras hace una pausa—A que le digas que es muy atractivo y le pidas el número. Ya sabes cómo son los gays... seguro se enamora y deja al pendejo de Ryan.

— ¿Qué estupidez es esa?

—No soporto a Ryan. Es broma lo último, pero el reto sí te lo pongo.

—No. —le digo firmemente. No pienso hacer eso, tan siquiera que fuese con algún propósito divertido.

—Que maricón. —rueda los ojos—sería más un favor que un reto, en realidad. Solo quiero saber que tan fácil es la noviecita de Ross.

—Nunca voy a entender tu odio hacia él, es de una banda rival, sí ¿y? —alzo una ceja dubitativo—¿A caso es porque él intentó algo o estuvo con Brendon?

Lo digo en tono de broma, pero realmente no pienso que lo sea. Siempre molesto a Dallon con que gusta de Brendon, y es que he cachado al tipo más heterosexual mirándole el culo. Además una vez se dieron un beso en una fiesta, según ellos para reforzar la amistad.

Resopla y me mira con las cejas juntas—Déjalo.

hurricane ; joshler Where stories live. Discover now