Tenía frío.
Ah, cuanto frío podía tener.
Bien recordaba haber sentido calor todos estos años.
¿Años? Bueno, no estaba seguro de cuánto tiempo había pasado encerrado ahí.
Recordaba la sensación de estar encerrado, las cadenas colgantes, la visión borrosa; recordaba la forma en que todo cambiaba, la manera en la que los colores se perdían a través de la mínima grieta en lo alto de aquel pozo de oscuridad. Ah, podía sonar demasiado dramático, pero realmente, esa pequeña luz en la distancia es lo que le había ayudado a diferenciar entre el día y la noche en más de una ocasión.
Podía decir si cuando la bestia entraba era de día, si cuando se iba era de noche, o viceversa. Podría decir que los ruidos molestos nacían en el día o en la noche, aunque esto no era un aporte importante, esa bestia los provocaba a cualquier hora, a veces incluso a las puertas del lugar en el que él estaba encerrado.
Encerrado. Siempre terminaría encerrado y bajo el poder de alguien más ¿tal vez se lo había buscado? Bueno, sí lo hizo, realmente no importaba, finalmente no había forma de remediar la mitad de los errores cometidos a lo largo de su vida. Incluso de poder rehacerlo todo, sabía que terminaría en el mismo lugar, pues era esa clase de persona, no se arrepentía, no cambiaría solo porque sí.
No por su bien, mucho menos por el bien de alguien más, si Luo Binghe se había convertido en aquella bestia destructora y asesina, fue por su propia voluntad, ningún empujón suyo o golpe de los demás consigue cambiar un corazón firme, nadie consigue cambiar a una persona si esta misma no decide cambiar. ¿Y Luo Binghe? Él mismo decidió cambiar y convertirse en esa bestia lujuriosa, destructiva y hambrienta, por beneficio propio, copió sin querer las acciones de Shen Jiu, copió las del predecesor del mismo, aquel maldito Qiu.
Oh, era un ciclo, quién lo diría.
Ese cuerpo sin brazos ni piernas, todavía podía reírse de aquello.
Irónico, si, ¿gracioso? Probablemente debido a la falta de sangre y luz.
Probablemente sonaba como una planta, divertido.
Ah, se había vuelto loco, eso es una realidad.
Podría haberse reído de ese calor, ese tremendo calor y doloroso cuerpo. Podría haber llorado sobre la espada rota que aun yacía frente a él o sobre sus propias piernas pudriéndose a la distancia, ahogándolo en aquel repulsivo aroma.
Podría haber mirado a la grieta y disfrutado del último rayo de sol de aquella mañana, suspirar y pensar en sus errores, pensar en qué hizo mal, qué hizo bien. Ja, no, realmente había una enorme diferencia entre lo que hizo bien y lo que hizo mal, una lista era obviamente más larga que la otra, y por supuesto prefería no amargarse con las cosas que no llegó a hacer, fuesen buenas o malas.
Si tenía padres en algún lugar, vivos o muertos -y esperaba que estuviesen muertos, porque de otro modo [...]- ojalá no supiesen de él en lo absoluto. Incluso si los odiaba por obvias razones, aun existía un pequeño rayo, una pequeñísima porción de brote que rogaba no ser motivo de vergüenza de nadie. ¿Alguna vez había hecho caso a esa porción de sí mismo? No, realmente no, pero bien podría decirse que bien influenció en alguna decisión suya a lo largo de su extensa existencia.
Como fuera, también deseaba que sus padres no supiesen nada de él por el hecho de que no merecían saber de él. Lo habían vendido cual ganado ¿y si algún día se hubiesen aparecido por Cang Qiong, rogando su ayuda, la ayuda del hijo que dejaron a morir en la calle? Oh, realmente no le habría importado solo empujarlos por las largas escaleras, verlos rodar hasta el final, hasta que no quedase más que una masa deforme debido a la larga y angustiosa cantidad de escalones que golpeaban su piel.
Shen Jiu se rió ante el pensamiento, la cara horrorizada de los demás señores de Pico, la falta de empatía que tendría al momento de bajar y pisar los restos que mancharían sus zapatos. Ah, lo expulsarían, pero Yue Qingyuan intervendría y diría algo amable con esa cara sonriente suya. Si, seguro haría eso, los demás se enojarían y Liu Qingge le apuntaría con la espada, ordenándole renunciar a Qing Jing por voluntad y honor, él se reiría justo frente a su rostro y le daría la espalda, volvería sin miedo a su cabaña de Bambú. Liu Qingge era un hombre de honor demasiado grande para ese mundo, un ingenuo básicamente, no tenía las agallas de atacar a un hombre por la espalda incluso si su vida dependiese de aquello.
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Latibule
FanfictionSi nada ha sido tuyo, entonces que esta vida lo sea. [TW] Rape/non-con Dub con Violencia típica del canon Major Character Death M/M Menciones de Sangre/Asesinatos/Prostitución/Tráfico de esclavos Posible alusión de aborto/abandono...
