Siento el frío calar mis huesos, mi piel está de gallina y mi cuerpo tirita sin poder evitarlo, intentando lo imposible por no morir congelada.
-Es fácil Lilith, solo tienes que hacerlo. - asegura una voz robótica por uno de los altavoces de la habitación.- Esto es sufrir a lo tonto; te va a crear una hipotermia que te mantendrá en cama varios días y... ya sabes lo que hacen los guardias cuando estás inmune.- niego con la cabeza dejando que los mechones de mi pelo oscuro me tapen más el rostro.- Como prefieras... sube la temperatura.- ordena ya los pocos segundos la escarcha se comienza a formar en las húmedas paredes.
Gruño enfadada, apretando los brazos alrededor de mis piernas para hacerme una bola en el suelo intentando mantener mi calor corporal y no caer en la tentación de hacer lo que me piden.
Pero, en el momento que mis músculos se comienzan a sentir entumecidos y he dejado de temblar, me doy cuenta de que me quedan minutos para desmayarme, como todas las otras veces a sucedido. Por lo que, con un suspiro de agonía dejo a mi cuerpo llevar y al momento que creo que voy a caer en un pozo oscuro, el calor comienza a llenarme poco a poco dejándome con una sensación de alivio en mi alma.
-Perfecto Lilith, sigue así. - vuelvo a escuchar la voz que se asemeja a la de una mujer, cierro los ojos dejándome llevar por el calor rápidamente el cual me envuelve dulcemente hasta que el dolor viene de golpe.
Mi hombro se rompe, después la tibia, mi caja torácica se comprime y ensancha, mi boca duele por la presencia de los largos caninos, la piel me pica cuando el bello comienza a hacerse un grueso y caliente pelaje. Grito de dolor cuando mis uñas se sustituyen por garras.
Siento mi garganta arder al contener un rugido, el cual, a los segundos dejo salir en dirección a la cámara que no deja de grabarme, sacando mis ojos azules brillantes a la luz junto a mis dientes.
Siento como se rasgan los harapos que me cubren, observo con mis ojos como mis manos cambian a unas patas negras peludas, siento como mis piernas se flexionan hasta convertirse en unas patas peludas, mis orejas se trasladan hasta la parte superior de mi cabeza y mi boca se extiende hasta convertirse en un hocico animal.
Me quedo tumbada en el suelo; exhausta por el dolor, lloriqueando débilmente y cerrando mis ojos, ahora que no siento tanto el frío, puedo dormir tranquilamente.
-Oh no bestia, no te duermas. - ordena la voz para a los segundos sentir como tiran un cubo de agua encima de mí.
Me levanto sobre mis cuatro patas con una mueca adolorida y miro fijamente a la cámara, a la espera de que suceda lo que tenga que pasar para que me dejen tranquila un tiempo. Una pequeña compuerta se abre justo debajo de la cámara, por ella entra una mujer esposada, lleva la misma ropa que he estado llevando yo desde que me capturaron aquí, respiro hondo para captar una esencia y enseguida sale un gruñido de mi garganta.
-¿Reconoces ese olor, Lilith querida? -Pregunta con sorna- Ella es quien te estuvo inyectando ese suero que tanto te gusta.- dice sardónica, miro a la mujer de forma amenazante, levantando mis labios para así mostrar mis dientes al completo en señal de ataque.-
Gruñí caminando lentamente hacia la mujer, la cual retrocedía hasta que su espalda chocó con la fría y rugosa pared de cemento.
-Por favor... me obligaban a hacerlo. - intentó excusarse, alzó sus manos frente a su pecho en son de paz; volví a gruñir ante esa acción. Acuclillé la parte delantera de mi cuerpo en una clara posición de ataque.
Ella lloró más fuerte, deslizándose por la pared hasta hacerse una bola e el suelo, entre tanto llanto se puede escuchar aún sus lamentos y excusas, intentando librarse del cruel destino que le ampara por culpa de sus estúpidas y malas acciones. Caminé más cerca de ella; el olor de su miedo y desesperación hacían que sobrecargara a mis sentidos, haciéndome sentir agobiada y mareada.
En el momento que aquella mujer volvió a abrir la boca para pedir clemencia, me lancé contra ella, desgarrando la piel clara-casi lechosa - de sus brazos. Por cada mordisco que daba, sentía como mi boca se llenaba del sabor a hierro, el cual ahora mismo me fascinaba mientras la escuchaba gritar bajo mis extremidades. La sangre chorreaba de mi boca, tiñendo mis dientes y ensuciando mi negro manto.
Aquella mujer gritaba pidiendo ayuda y clemencia, pero la ignoré por estar cegada con la ira y la desesperación de hacerla entender por todo el dolor que me han causado sus horripilantes pruebas y experimentos.
- "Cuando yo pedía que cesaran el dolor ellos me ignoraban." - pensé mientras escupía un trozo de su carne.
Volví al ataque nada más mi boca quedó vacía, mordiendo todo a lo que tenía acceso; desde sus brazos, hasta sus piernas, abdomen, rostro y cuello.
Al cabo de lo que me parecieron segundos-gracias a la adrenalina-, la mujer dejó de gritar y patalear para intentar defender. Cuando me aparté un poco de encima suya, me percaté en el enorme hoyo que había en su cuello; había arrancado la yugular de cuajo por lo que se había desangrado.
Su cuerpo quedó inerte en el suelo. Me separé completamente de ese cuerpo laxo e inmóvil, dejé que mis sentidos volvieran a envolverme para darme la noticia a la que yo ya había llegado; aquella mujer de piel blanca acaba de fallecer, su corazón ya no late. Estaba tan exhausta después de todo, que solo pude arrastrar mis patas hasta los harapos desgarrados que había dejado antes en el suelo. Me tumbé encima de ellos, descansando mi cuerpo por unos segundos, ahora jadeaba del cansancio al haber perdido el efecto de la adrenalina en mí. Dejé mi cabeza escondida entre mis patas cuando me hice una bola en el suelo, queriendo descansar unos segundos, aunque sea.
Pero el alivio no duro tanto como yo hubiera querido, de repente mis huesos comenzaron a moverse de nuevo, rompiéndose y volviendo a soldar bajo mis músculos cansados. Aullé de dolor sintiendo como si mi piel se fuera a desgarrar en cualquier momento.
Las garras comenzaron a ocultarse bajo mis uñas, mis patas volvieron a cambiar a manos humanas, a mis dientes y boca les pasó lo mismo; el hocico se acortó hasta parecer una boca humana normal y corriente y mis dientes se escondieron en mis encías hasta volverse los de un humano promedio.
El pelo restante de mi cuerpo cayó al suelo dejando una especie de enorme pelusa negra. Cuando pensé que todo esto pasó, mis manos- las cuales estaban apoyadas en el suelo en forma cuadrúpeda cedieron a mi peso dejándome caer encima de todo el pelo y de los harapos. Mis ojos se cerraron por el cansancio, y cuando los quise abrir, pendiente de que no me hagan daño, estos no obedecieron las ordenes que mi sistema motriz le mandaba, por lo que se quedaron completamente cerrados y pesados, como si me los hubieran tapado con cemento.
-Lo has hecho bien, Lilith. - vuelve a escuchar a esa jodida voz robótica femenina.
La oscuridad me envolvía y yo no podía hacer nada más que dejarme ir.
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Coyote
Science FictionLilith es secuestrada, maltratada, abusada y utilizada por la empresa farmacéutica I.B. Burns. Gracias a sus interminables pruebas y medicamentos, Lilith desarrolla un poder; otra forma.
